Gordo Master: «Los raperos no somos violentos, somos gente normal»

Gordo Master. /SUR
Gordo Master. / SUR

El malagueño, procedente de 'Huelintown' y que acumula ya unos 40 tatuajes, llegó a escribir letras mientras trabajaba en un sex-shop. Defensor a ultranza del rap, logra sobrevivir de la música.

MARINA RIVAS

No le importa que le llamen gordo, de hecho, él mismo se lo adjudicó como nombre artístico. Entrando en la adolescencia, ya salía por las calles de su barrio, junto a su hermano, que bailaba break dance, a dar a conocer sus primeras letras. Con un nuevo proyecto en mente, 'Radioactivo' y preparando la vuelta del que fuera su grupo, Triple X, el malagueño rememora aquellos tiempos en los que su madre le reñía por «las pintas que llevaba!» o la gente le miraba mal por defender un estilo de música hoy cotidiano. Lejos del estereotipo que muchos raperos pueden transmitir, Gordo Master o 'Fatman' se presenta como un currante empedernido y valedor de las canciones que de dedican a contar historias.

–¿Prefiere 'Gordo' o Andrés?

–Depende. Mi gente que llama Andrés, pero todo el mundo me conoce por 'Gordo'. Estoy acostumbrado a que me lo digan, desde chico. Siempre he sido gordito (ríe).

No se le ve que nunca lo haya pasado mal por eso…

–Nada, ni complejos ni historias. Me acepto tal y como soy.

Criado en pleno barrio de Huelin…

–Sí, Huelintown.

Si Huelin fuera un barrio o ciudad americana, ¿Cuál sería?

–Los Ángeles, seguro. Por las palmeras, el sol, la playa, la gente abierta. Hay de todo, pero según adónde te metas (ríe).

–¿Su mayor público es el de la ciudad?

–Por lo que voy viendo por las ventas digitales y directas, por ejemplo, sé que en el sur se escucha más mi música, pero no tanto como la gente piensa. En Sevilla tengo muchos seguidores, pero en general en el sur me sale más trabajo. Y luego por España, por supuesto, por Zurich, Italia, etc., algún concierto he hecho, pero no sale rentable.

La música le permite más que vivir, sobrevivir…

–Sí, me permite sobrevivir siendo un currante, que no para dejar de trabajar. Aquí comen cuatro y no dejan comer a nadie más. Es lo que hay, la industria que tenemos.

Cuando empezaba, ¿compaginaba su pasión con otro trabajo?

–Sí, claro. Yo he trabajado descargando camiones, de transportista, de reponedor en centros comerciales y lo último, compaginé la salida del grupo Triple X con un trabajo en un sex-shop aquí en Málaga, durante 3-4 años. Me pasaba muchas horas allí metido, escribía allí las letras para los discos…

–¿Componía mientras trabajaba en la tienda?

–Claro, echaba allí 13-14 horas diarias.

Cuando empezó a hacer sus primeros 'pinitos' en la calle de pequeño, cuando iba con su hermano y bailaba break dance, ¿ya vestía como ahora?

–Íbamos con las pintas de los 80', llevaba pantalones más pegados, camisetas anchas, las lengüetas por fuera…

–¿Ha cambiado la imagen del rapero?

–No es que haya cambiado, es que se ha aceptado. Antes te veían con los pantalones anchos o con una gorra y te decían 'Dónde va este', 'Este es un chusma' o 'Dónde vas con eso por la noche si no hace sol', la gente no lo entendía, te miraban raro. Ahora se ha normalizado, todo el mundo viste como le da la gana, además la moda de los raperos también ha cambiado.

–¿Se llevó alguna regañina de su madre por cómo vestía?

–Claro, me decía que la gente me miraría mal por las pintas que llevaba, los pantalones, no le gustaban los tatuajes… Después ya se hizo a la idea (ríe).

–¿Cuál puede ser su tatuaje más extravagante?

–Ahora mismo me estoy haciendo un Mazinger Z, por ejemplo, que me ocupa media pierna. Y no sé, tendré unos 40 tatuajes en el cuerpo.

–¿Qué referentes musicales tenía de pequeño y cuáles ha ido incorporando?

–Yo empecé escuchando break porque mi hermano bailaba y le gustaba. Después entré en rap con Public Enemy… Grupos de antaño. Pero en realidad escucho de todo, pop rock, rap, flamenco…

–¿En qué se inspira para componer?

–En todo lo que hay a mi alrededor, historias normales mías y de la gente, mi inspiración está en la calle.

–¿Es imprescindible para un rapero introducir algún insulto en sus letras?

–Para nada, de hecho mucha gente me dice que los raperos sólo hablan de drogas, muertes… No, tratamos temas más crudos, de la calle, pero también tenemos temas positivos. Yo tengo canciones de amor, por ejemplo. Otra gente me dice que si cantamos como mosqueados. Tampoco, pero si cantamos temas serios, no podemos reírnos, tenemos que transmitir para que la gente entienda lo que decimos.

La gente tiene un estereotipo equivocado de los raperos, por lo que dice…

–La gente cree que los raperos somos violentos, pero somos gente normal y corriente. No por el hecho de ser rapero promovemos las peleas y esos temas…

–¿Próximos trabajos en mente o sobre el papel?

–Sí, estamos terminando un disco nuevo, que se llamará Radioactivo y saldrá en un par de meses. Además, estamos trabajando en la vuelta de Triple X, que el año que viene es nuestro 20 aniversario y vamos a sacar un disco nuevo.