La lluvia no puede con el Oh, See!

La lluvia no puede con el Oh, See!
Fernando Morgado

El festival registra una gran afluencia pese al diluvio durante la actuación de Los Planetas

FERNANDO MORGADO

La amenaza de lluvia respetó al Oh, See! hasta que los cabezas de cartel, Los Planetas, comenzaron a tocar 'Un buen día', precisamente. Aun con la amenaza de lluvia presente, los malagueños demostraron estar sedientos de un festival indie en la capital y acudieron masivamente a la cita en el Auditorio. Y tuvieron suerte durante toda la tarde. La salida al escenario de Coque Malla coincidió también con la del sol, hasta entonces un poco tímido. Todo en el festival estaba adaptado a un público, el indie, que ya va peinando canas. De ahí el horario tan tempranero y la gran cantidad de niños que asistieron al festival.

Antes de mojarse casi al final de la noche, el público disfrutó bajo el sol de los conciertos de La Casa Azul, Coque Malla e Iván Ferreiro

También por eso desde tan pronto la audiencia estuvo muy animada, sorprendiendo incluso al cantante del grupo Nixon, el encargado de romper el hielo. «No esperábamos tanta gente a esta hora», dijo su vocalista, Alejandro Sánchez, al poco de empezar. Los primeros grupos tuvieron que apretar sus repertorios por lo ajustado de los tiempos, y eso provocó una primera decepción en el público, que se quedó sin escuchar 'Chinches' del grupo Amatria, los segundos en tocar. Sin embargo, el resto de la actuación, salpicada de ritmos tropicales, fue impecable, y terminó a lo grande con 'El golpe'. Tomó el testigo el barcelonés Carlos Sadness, que comenzó puntualmente a las 16.05 y ya se encontró con mucha más gente, y más joven, en las primeras filas. Sin quitarse su chaqueta vaquera y ukelele en ristre, Sadness supo comprimir éxitos como 'Sebastian Bach', 'Amor Papaya', 'Bikini' y 'Qué electricidad', en su lista para el concierto.

El cambio generacional vino con Coque Malla, catorce años mayor que Carlos Sadness, y que puso a bailar a los padres y madres que poblaban las gradas y el foso del Auditorio a las cinco de la tarde. Para ello sacó la artillería pesada, a saber: 'Berlín', 'No puedo vivir sin ti', 'La señal' y una extraordinaria versión de 'El equilibrio es imposible' de Los Piratas. Se hizo corta la presencia de Malla sobre el escenario, que confesó que «casi muere de una lipotimia». No era el momento de desfallecer, pues estaba a punto de tocar La Casa Azul, y una propuesta como la de Guille Milkyway siempre es sinónimo de diversión. El recital de pop desenfrenado culminó, cómo no, con 'La revolución sexual', esa canción que España tuvo la oportunidad de enviar a Eurovisión en lugar de Chikilicuatre.

El agua provocó algunos cortes de sonido, pero los granadinos siguieron adelante con su show

Lo de Iván Ferreiro, ya cuando el sol se puso, fue apoteósico. No hubo sorpresas en el repertorio, pero eso era justamente lo que el público quería. Sonaron 'Años 80', 'El equilibrio es imposible' y 'Turnedo', y así todo el mundo se pudo ir con una sonrisa del concierto del gallego. Al arranque siempre difícil de Los Planetas le siguió un tremendo aguacero justo cuando la cosa se animaba. El sonido incluso falló un par de veces por culpa de la lluvia durante 'Segundo premio', pero aún fueron muchos los que aguantaron hasta el final para ver a Sidonie y a Elyella cerrar un festival espera repetir, con mejor fortuna, el próximo año.

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