Despedida de Carlos Álvarez a Montserrat Caballé: 'Se fue la amiga'

Despedida de Carlos Álvarez a Montserrat Caballé: 'Se fue la amiga'
CARLOS ÁLVAREZ

SE FUE LA AMIGA...

Si en la correcta gramática española utilizar el artículo determinado delante de un nombre propio no está muy bien visto, en el caso de LA CABALLÉ no solo es (era, ¡ay que pena!) acertado, sino absolutamente merecido.

Monserrat Caballé i Folch hizo más grande la ópera y la visión que se tiene de sus intérpretes por su excepcional vocalidad y su adecuación a un repertorio difícil y bello. Su depurada técnica le permitió acometer toda una serie de heroínas operísticas que, en la convencionalidad del escenario, te transportaban a la emoción más extraordinaria sin ni siquiera la necesidad de hacer un movimiento. Profesionalmente, tantas veces, en los últimos años, he servido de privilegiado báculo a su deambular por el escenario con el íntimo objetivo de gozar, en primera línea de escenario, de su maestría...pero, en lo personal, fue también la amiga cómplice, inteligente y con una sonrisa aguda inconfundible que nos hizo sentir como de la familia (genial cuando viniste a casa en Viena a comerte un puchero, ¿eh?) Recuerdo nuestra «Cleopatra» de Massenet en el Liceu, donde ella, como Cleopatra, Monserrat Martí como Octavia y yo en el papel de Marco Antonio fuimos el típico triángulo amoroso operístico, con permiso de mi mujer y de Bernabé, marido y padre del clan y también que en 2007, coincidiendo con las representaciones de «La fille du Régiment», ambos fuimos honrados con la distinción de «Kammersängerin» y «Kammersänger» de la Ópera de Viena. Todo lo que viví con ella me hizo conocerla y, por ello, quererla y admirarla. Te recordaremos con una sonrisa y tu voz pervivirá en nuestros oídos. Gracias por tu arte. ¡Larga vida a la ópera, nuestra diva ya ha hecho mutis!

P.D.: CON TU PERMISO, MONSERRAT, ESTA PETICIÓN MUY PERSONAL Y REIVINDICATIVA: AUDITORIO PARA MÁLAGA, ¡YA!