Así fue el concierto de Queen en Marbella en 1986, el penúltimo de la carrera del grupo

Freedie Mercury y Brian May en el cierre de la gira/SUR
Freedie Mercury y Brian May en el cierre de la gira / SUR

Desembarcó en la Costa del Sol el 5 de agosto y la asistencia de público, 26.000 personas, desbordó las previsiones

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

El de Marbella, tras pasar por Barcelona y Madrid, iba a ser el concierto que cerraría la gira más exitosa en la carrera de la banda británica Queen, el 'Magic Tour', en el año 1988. El grupo liderado por el carismático Freddie Mercury subía a los escenarios de media Europa su álbum 'A Kind of Magic', que fue además banda sonora de la película 'Los Inmortales', entre los rumores de una separación definitiva. Finalmente se añadió una fecha más: el 9 de agosto en Knebworth Park, en Stevenage, al norte de Londres. Ante 120.000 personas fue el último concierto de la banda. Sólo unos meses después, en la primavera de 1987, el cantante supo que tenía Sida y abandonó los directos, aunque siguió trabajando con el grupo hasta su fallecimiento, en 1991.

«La actuación de esta noche en Marbella puede ser histórica», contaba la crónica previa al concierto publicada por Diario SUR en su edición del 5 de agosto de 1988. No se equivocó. Pasó a la historia por ser el penúltimo directo en gira de la banda y el último en España. Casi dos horas de recital en el Estadio Municipal marbellí que arrancó con 'One vision' y que dejó para el apoteósico final los más exitosos temas del repertorio de los hasta entonces 15 años de carrera de Queen: 'We will rock you', 'We are the champions', o 'Radio gaga'. Con el 'Good save the Queen', con el que la banda acostumbraba a cerrar sus directos, el público se volcó cuando Freddie Mercury apareció sobre el escenario con la bandera británica gigante que solía sacar al escenario, siempre con la otra cara de la lona con los correspondientes colores del país en el que estuvieran, en este caso la bandera de España (en el concierto de Barcelona sacó la enseña catalana). La personalidad de la banda cautivó a un entregado auditorio completo (unas 26.000 personas) que coreó el repertorio dejándose la voz y el tipo, tratando de seguir en muchos momentos los movimientos de un Mercury ataviado con pantalón y cazadora blancos. Los incondicionales, que habían pagado 2.500 pesetas por la entrada general, estuvieron entregados a la banda de principio a fin y se les hicieron cortas las casi dos horas de recital. Los críticos musicales dejaron constancia en sus crónicas de prensa y televisión de «ciertos fallos de sonido» pese al impresionante despliegue técnico con el que viajaba la banda.

El equipo de montaje aterrizó en Marbella dos días antes que los músicos para proceder a la instalación de un escenario de casi 600 metros cuadrados. Tres días ininterrumpidos de trabajo para el espectacular montaje con el que Queen realizó su última gira de conciertos. A ambos lados del escenario se construyeron torres de 18 metros de altura en las que se repartieron 180 altavoces. El equipo de sonido –según recoge la crónica de SUR- fue reforzado con medio millón de vatios.

Una entrada y un cartel anunciador de la cita / SUR

Los cuatro componentes del grupo llegaron a Marbella el día antes de la actuación y se alojaron en el lujoso hotel de la Milla de Oro, Marbella Club.

Las previsiones de asistencia más optimistas se desbordaron y la ciudad vivió un caos de tráfico del que todavía hoy muchos vecinos se acuerdan. La magia de Freedie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon sobre el escenario compensó los «fallos» en la organización de los que dan cuenta las crónicas de la época, que hablan de «momentos de tensión» entre asistentes al concierto y miembros de seguridad, que llegaron a optar por cerrar con candados la gran mayoría de las puertas del estadio para evitar que se colaran personas sin entrada que se agolpaban en los alrededores del recinto. «Para procurar que no se colara ni una sombra, tuvieron la idea de, una vez lleno el estadio, cerrar con cadenas todas las puertas menos una, única por la que se podía abandonar el estadio durante el concierto. Percatados del hecho, miembros de la Policía Nacional tuvieron que cortar las cadenas con grandes tenazas», contaba SUR. «Llegaron muchas más personas de las que se esperaban. Prácticamente se habían vendido todas las entradas puestas a la venta durante los días anteriores y se dejaron unas 6.000 para el día del recital. Pero todo se desbordó. Era el único concierto de la banda en Andalucía, pero además llegaron cientos de británicos desde Gibraltar. No sólo se vivió un colapso de tráfico, sino que además hubo problemas en las puertas de acceso con miembros de la seguridad», recuerda el periodista marbellí y colaborador de SUR, José Manuel Bermudo, que cubrió el concierto. «Pese a todo, el recital fue extraordinario y pasó a formar parte de la época dorada de los grandes recitales de estrellas internacionales que pasaron por Marbella en los años finales de la década de los 80», subraya.

El 'Magic Tour' fue además la plataforma de presentación en España de la banda de hard rock alemana Craaft, desconocida hasta entonces para el público patrio, y que hicieron de teloneros durante toda la gira. Duraron poco. Se disolvieron en 1992.

El recital terminó con casi 30.000 personas en éxtasis tras un concierto histórico (con el que sorprendentemente algunos medios se cebaron con críticas hacia la voz de Mercury, la organización, o destacando que el césped del estadio había quedado en tal mal estado que ponía en riesgo la celebración, al día siguiente, de un partido del Betis en Marbella), y con los integrantes de la banda en una conocida discoteca marbellí (la desaparecida Jimmy´s) que según cuentan las crónicas de la época, se cerró en exclusiva (previo pago de un millón de pesetas por el alquiler) para Freddie Mercury y su banda, además de miembros de sus equipo.

 

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