Berna Perles: «Hay mucha falta de interés hacia la ópera»

Berna Perles: «Hay mucha falta de interés hacia la ópera»
Bernaperles.com

Licenciada en Derecho y soprano. La malagueña disfruta cantando por Coldplay en casa, pero asegura que los concursos de televisión no ayudan al género lírico

MARINA RIVAS

Sus vecinos ya se han hecho a la idea de que viven con una cantante de ópera que pasa todo el día cantando cualquier tipo de estilo y que ahora, además, vive su segunda maternidad. Ser madre le ha cambiado, al igual que también lo hizo en su momento el acabar la carrera para dedicarse íntegramente a la música. Berna Perles ha compartido escenario con sus ídolos, cantado en teatros de toda España y Europa, e incluso se ve actuando en un futuro Auditorio a la altura de Málaga.

–¿Qué tal esa segunda maternidad?

–Bien, pero las primeras semanas son un caos (ríe).

–¿Le ha cambiado mucho?

–Sí, sobre todo la primera, que tiene tres años. De no tener niños a tener… Eso te cambia la vida, para bien, por supuesto (ríe).

–¿De dónde viene lo de Berna?

–De Bernardina, por mi bisabuela, que murió dando a luz a mi abuela.

–¿Y ya desde pequeña sabía a lo que se iba a dedicar?

–La verdad es que no sabía que quería dedicarme a la música hasta que ya era mayor. De pequeña yo quería ser médica, periodista, abogada…

Llegó incluso a pasar por la universidad, ¿no?

–Sí, soy licenciada en Derecho. Cuando quise dedicarme a la música iba a entrar en cuarto de Derecho, así que ya quise terminar y mientras, porque siempre he sido buena estudiante y también me fui metiendo en el Conservatorio, lo tuve que compaginar.

–¿Pero no estuvo ligada a la música antes?

–Sí, de los 7 años estudié piano, después desde los 17 años, canto… Cuando estaba ya en tercero de carrera ya empezaba a cobrar e incluso hice alguna ópera.

–¿Cuál fue la primera?

–'Bastián y Bastiana', de Mozart, con una compañía madrileña. Allí empecé a conocer a algunos de mis mejores amigos hoy día.

Imagino que ya se habrá cruzado en los escenarios con algunos de sus ídolos…

–Sí, el primero de ellos, Carlos Álvarez (barítono malagueño), que no es porque sea de la tierra, es que es una figura mundial, un referente.

Al igual que están los tres tenores en hombres, ¿no existen las tres sopranos?

–No como tal, porque no hicieron un grupo, pero por destacar así a nivel internacional… yo destacaría la rusa Anna Netrebko y también la alemana Diana Damrau. Esas dos seguro, son las que tienen más renombre. La tercera es más complicado.

–¿Qué piensa cuando ve a cantantes de ópera adecuarse, por ejemplo, al rock, para presentarse a concursos de televisión?, ¿a usted se le ha ocurrido hacerlo?

–A mí no se me ha ocurrido, porque no es mi aspiración. Yo creo que la gente que se presenta a eso busca caminos alternativos al clásico para despuntar o ser más conocidos, pero si eres lírico, como es mi caso, aparecer en un programa de televisión no te ayuda. No es perjudicial, pero tampoco creo que nos vaya a beneficiar.

Eso sí, en su casa seguro que se anima con otros estilos…

–Sí, (ríe), yo canto de todo.

–¿Como qué?

–Desde canciones infantiles por mis niños (ríe), hasta flamenco, copla, pop inglés… Me encanta Coldplay, The Beatles, Miguel Poveda, Manuel Carrasco…

–¿Nunca le han pegado a la puerta los vecinos?

–Se empiezan a asomar a las ventanillas, eso sí (ríe). Ya están acostumbrados, ya saben que no soy una loca, que me dedico a esto.

La suya, la de soprano, es la tesitura más aguda de las voces femeninas, ¿nunca ha intentado romper una copa de cristal?

–Pues mira, dentro de las soprano, hay subclasificaciones y yo sería la más grave de las sopranos, pero sí, las sopranos somos las más agudas. Y lo de la copa no lo he intentado y espero que no ocurra nunca, a ver si nos vamos a llevar un mal rato (ríe). Además, lo he visto hacer y creo que es más por frecuencia que por notas agudas.

Cuénteme algunos de los trucos que utilice para calentar la voz…

–Primero, dormir muchísimo, hablar muy poco y luego los típicos ejercicios de calentamiento de menos a más… No hay mucho secreto.

Y al contrario, lo que no se debe hacer…

–El tabaco, por supuesto, forzar la voz gritando, los aires acondicionados y calefacción…

–¿Cuánto le queda para volver a la rutina?

–El día 7 de octubre me incorporo al Teatro de la Zarzuela, en Madrid, para 'La Casa de Bernarda Alba', así que ya tengo pensado que me voy con mi marido y mis niños a una casa alquilada allí, porque es un mes y medio.

De los sitios en los que ha trabajado en el extranjero, ¿con cuál se quedaría?

–Con Viena, por la cultura riquísima de la ciudad y por lo que aprendí allí.

–¿Y su ópera más especial?

–Tengo especial cariño a Fiordiligi, de Mozart.

–¿Cree que la gente sigue asociando la ópera al elitismo?

–Sin duda, y aquí no hay divos ni divas, por así decirlo. Se ha asociado históricamente y es un mito. Hay entradas para la ópera más baratas que los conciertos de Operación Triunfo, a 15, 20, 30 euros… Sin desprestigiar a nadie, están al alcance de cualquiera. Lo de mucha gente es desconocimiento y mucha falta de interés.

–¿Algún papel especial que le quede por hacer?

–Ojalá el de Mimi de 'La Bohème' o alguno de 'Tosca', de Puccini.

–¿Se ve cantando en un futuro Auditorio en Málaga?

–Por supuesto. Ojalá. Soy pro Auditorio a muerte (ríe). Málaga lleva años promoviéndose como una ciudad cultural y se han hecho muchas mejoras, pero esa imagen está totalmente incompleta sin la construcción de un Auditorio a la altura de Málaga, de los profesionales que ya existen aquí y del público, que también lo demanda. Es una cuestión que hay resolver de forma inminente.