Ainhoa Arteta: «Todavía no ha surgido el fenómeno del #metoo en la lírica, pero no me extrañaría»

Arteta posa en el escenario del Teatro Cervantes, donde se despedirá del rol de Violetta Valéry. /FRANCIS SILVA
Arteta posa en el escenario del Teatro Cervantes, donde se despedirá del rol de Violetta Valéry. / FRANCIS SILVA

Afronta en el Cervantes su última 'Traviata' en el rol de Violetta y reivindica las voces españolas: «Ni hay que pedir permiso ni perdón, solo el lugar que nos corresponde»

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

La diva se ha quedado en el escenario. En el tú a tú solo está ella, «Ainhoa la de toda la vida, la hermana, la amiga, la prima, la madre...». Y la artista que atiende amablemente sin eludir ninguna cuestión tras una intensa jornada previa de ensayos, una presentación a la prensa, decenas de fotos de grupo, posado individual... La soprano abre la Temporada Lírica del Teatro Cervantes con su última 'Traviata' como Violetta Valéry, uno de los grandes papeles de su carrera y a la que dio voz durante más de una década en el Metropolitan de Nueva York. Ahora hace quince años que no se mete en la piel de esta cortesana que sufre hasta la muerte de tuberculosis y mal de amores. Tuvo que reaprender a cantarla tras un problema vocal y los directores de escena ya la «ven» más en otros roles.Este montaje coproducido por el Cervantes y el Villamarta de Jerez, con Francisco López al frente y un reparto cien por cien nacional «es la mejor despedida que podía imaginar» (viernes 23 y el domingo 25 de noviembre).

–Siempre se destaca su cercanía y cordialidad. Como si, por ser soprano, se esperara de usted cierta altivez y distancia.

–A mí siempre me sorprende. Es verdad que altivez y distancia, y todo lo que conlleva la palabra diva, yo puedo tenerla en el escenario. Ahí estoy interpretando a unos personajes que no soy para nada yo, pero en la vida cotidiana soy Ainhoa la de toda la vida, la hermana, la amiga, la prima, la madre... Tenemos vidas complicadas y precisamente por eso me ayuda mucho el refugiarme en la vida de familia, de ir a la compra. El sentirte con los pies sobre la tierra es lo que más echas en falta y lo que más te gusta.

–Además, el concepto diva suena ya a antiguo.

–Totalmente. Haberlas haylas, pero no solamente en nuestra profesión. En general hay gente con mucho postureo y gente más normal. A mí, sinceramente, como no me atrae nada... En cierto modo me dan hasta lástima. Pero bueno, si ellos son felices así, allá ellos.

–En la presentación de la ópera se ha hecho una reivindicación del carácter nacional de esta producción, como si fuera algo muy extraño...

–Creo que ahora mismo el patrimonio cultural musical en España es grandísimo, ya no solo a nivel de cantantes, sino de instrumentistas, de directores... Ni hay que pedir permiso ni hay que pedir perdón, simplemente el lugar que nos corresponde. Y así como nos lo dan fuera como primeros espadas, no entiendo por qué en este país siempre somos segundos repartos. Obviamente no en todos los teatros. Pero muchas veces para escucharnos tienen que venir a teatros como el de Málaga o Jerez porque en los otros no nos dan nuestro sitio.

–En teoría, la voz es lo prioritario.En la práctica, ¿qué hay de cierto en la dictadura de la imagen?

–Está pasando, sí. Creo que tiene mucho que ver con haber pasado la ópera a la gran pantalla. A no ser que la persona sea ya un gran nombre, piden que sean unos figurines. Y esto no cuadra la voz. No sé si es una moda o va a continuar. Me parece tremendamente injusto en una profesión tan artística, porque el arte no se posa solamente en alguien que sea bello. De hecho, los grandísimos cantantes que ha habido en la historia no han sido precisamente modelos de pasarela y, sin embargo, nos han dejado momentos artísticos que por mucha belleza exterior que tengas no los podrían superar nadie.

–Me da la sensación de que eso afectará más a las mujeres que a los hombres, más a la soprano que al tenor.

–No te creas. Lo que pasa es que como los tenores escasean, la limpia es mucho menos severa. Pero si uno es más guapo que otro, cogen al guapo.

–¿Fenómenos como el #metoo podría pasar también en la lírica?

–Perfectamente. Pero hay algo con lo que no sé si estoy del todo de acuerdo. Obviamente, esto ocurre, pero se está muchas veces aprovechando la coyuntura para cebarse en cosas que igual no han sido ni realidad. Pero, por supuesto, en el mundo de la lírica esto ha existido porque forma parte de la condición humana. Todavía no ha surgido esta historia, pero no me extrañaría que surgiera. También te digo, cuando pasan estas cosas es como que todo vale, y tampoco es así. Abogo por que paguen quienes de verdad han abusado, pero hay mucha gente que no lo ha hecho y aún así les meten en el mismo paquete por cuestiones de venganzas personales.

–¿Ha vivido situaciones desagradables en este sentido?

–Simplemente que como no accedía o no entraba en el juego, me quedaba sin el trabajo. Eso me ha pasado a mí y a muchas, es así. Luego es cada uno con su conciencia y yo siempre lo he tenido muy claro. Y no por eso he dejado de hacer carrera. Habrá sido de otra manera o más lenta. Pero en la vida nada es fácil y hay que lucharlo. Porque tampoco es fácil para la que cede el marrón psicológico que le puede quedar por hacer una cosa así.

–En su carrera, además, están muy expuestos. Dependen de audiciones, del juicio de una persona...

–Eso sí, por supuesto. Esto no es como las olimpiadas. Esto no se cronometra, es la opinión de alguna persona a la que le gustes más o menos.

–¿Ser madre tiene un peaje en la lírica?

–Sí, con una misma, sobre todo para las colegas. Los hombres, por lo general, tienen a sus mujeres que les siguen y les ayudan. Normalmente, a nosotras el hombre no nos sigue. Te sientes muy sola, eres casi una madre soltera y encima con una carrera importante. Lo de madre es intrínseco, seas cantante o peluquera. Somos como los caracoles: cuando cerramos la puerta, nos llevamos la casa encima. Los hombres, pues no, los problemas se quedan en casa.

–Muchas renunciarán a ser madre.

–Lo puedo entender. La complicidad de los propios hijos es muy importante. Porque muchas veces me lo he planteado y lo he hablado con ellos incluso, sobre todo con mi hija mayor. Y en el momento en el que me oyen decir 'no puedo más con esto, yo lo dejo, estoy aquí con vosotros', ellos me dicen 'mamá, ni se te ocurra'. Me siento afortunada.

–El pasado octubre estuvo en la Zarzuela junto a Carlos Álvarez...

–¡Qué voy a decir yo de Carlos! No solamente es un gran cantante, es un gran pensador. Cuando canta Carlos, estás escuchando a un ser extremadamente sensible y con una inteligencia fuera de lo normal. Además de que tiene una voz única. Eso le hace tremendamente especial.

–Quiso estar en la apertura de la temporada del Teatro de la Zarzuela, aunque en una intervención simbólica.

–Sí, porque habíamos pasado un año incierto. En España no nos podemos permitir no tener un buen Teatro de la Zarzuela. Mejor que los españoles nadie la va a hacer.

–Se ha acercado a otros géneros, como el pop. ¿Le costó algunas críticas el salirse de lo convencional?

–Me da igual. Estoy a gusto con lo que hago. Las críticas las respeto y les doy la importancia que les tengo que dar, pero no van a cambiar mi rumbo.

–En estos tiempos en los que el nacionalismo está de actualidad, usted ha recordado el proceso vasco que vivió en primera persona. ¿Se siente ya totalmente libre?

–Sí. Espero que no se vuelva a unir la banda terrorista porque si no tendría un problema. Yo tuve impuesto revolucionario y no podía ni hablar. Nos complicamos la existencia cuando lo tenemos todo para ser felices. La división nunca aportan nada bueno. La suma y la multiplicación, sí.

Una 'Traviata' «facturada» en España

'La traviata' abre la temporada lírica del Teatro Cervantes con una producción «hecha y facturada en España», resaltó el director de escena Francisco López. Una estructura cien por cien española que alabó cada miembro del equipo, con un reparto por el que «en cualquier teatro de primerísimo nivel matarían por tener», añadió José María Moreno, que debuta en el Cervantes a la batuta de la OFM. Las entradas para las funciones del 23 y 25 de noviembre de esta ópera de Verdi (con el patrocinio de Fundación Unicaja) se agotaron en dos horas. Para compensar a quienes se quedaron fuera, el ensayo general de mañana miércoles será abierto al público. Las invitaciones pueden recogerse desde hoy a las 11.00 horas en la taquilla del Cervantes (dos por persona).

La producción que dirige López saca partido a la «absoluta teatralidad» de la partitura de Verdi trabajando «la psicología de los conflictos». La historia de amor entre la cortesana y Alfredo se cuenta en 'flashback', como la memoria de lo vivido en el «último amanecer» de Violetta, y la escenografía es «de las que espera ver la gente en la ópera».

Antonio Gandía y Juan Jesús Rodríguez le darán la réplica a Ainhoa Arteta. Un elenco internacional que cuenta con malagueños como Luis Pacetti, Mónica Campaña y Alba Chantar. Se incorpora además el bailaor David Martín para el baile torero de 'Piquillo', «el más bonito que he visto», le reconoció la soprano.

 

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