Fallece Enrique Lozano, líder de Los Iberos e impulsor del rock en Málaga

Javier Ojeda, con Cristóbal de Haro, Enrique Lozano (segundo por la derecha) y el hijo de éste./
Javier Ojeda, con Cristóbal de Haro, Enrique Lozano (segundo por la derecha) y el hijo de éste.

El cantante ofreció su última actuación en 2011 durante un homenaje en el Teatro Cervantes, con motivo del 50 aniversario de la creación de la banda

LAURA PALOMO

El rock malagueño está de luto. Enrique Lozano, pionero de la música de los sesenta y fundador, compositor, guitarrista y cantante del grupo Los Íberos, falleció ayer en Málaga, a los 76 años, por causas naturales. Junto a sus compañeros Diego Casado, Cristóbal de Haro y Adolfo Rodríguez, Lozano vivió un gran éxito con su banda, que fue considerada uno de los mejores grupos de los sesenta en España e introdujo el ritmo del rock en Málaga.

Numerosas formaciones de la Costa del Sol se sienten deudoras del camino abierto por Los Íberos, como es el caso del líder de Danza Invisible, Javier Ojeda, que en 2011 organizó un homenaje en el Teatro Cervantes con motivo del 50 aniversario de la creación del mítico grupo. «Un tributo digno de un cantante de su calibre», señaló Ojeda ayer a SUR , que recordó que sobre las tablas del escenario malagueño volvieron a sonar las canciones más conocidas de Lozano y compañía, como Summertime Girl, Hiding Behind My Smile o Las tres de la noche.

El vocalista y músico nació cerca del emblemático barrio de El Perchel, donde tuvo una infancia difícil fruto de la posguerra. A los quince años emigró a Francia y cuando regresó a Málaga años después comenzó a trabajar en la recordada sala de fiestas El Mañana, en Torremolinos, entrando en contacto con la música y profesionales del industria discográfica. Fue entonces cuando se interesó en tocar la guitarra eléctrica. Su jefe le trajo una desde Estados Unidos, concretamente una Gibson Melody Maker. Esto le convirtió en el primero en introducir la guitarra eléctrica en Málaga, como recordaba ayer el propio Javier Ojeda.

Tras demostrar grandes dotes con este instrumento, formó una pequeña orquesta junto a unos amigos a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, abandonando por completo la hostelería y dedicándose a la música. Tal fue su éxito que comenzaron a debutar en locales de prestigio como El Pimpi, y posteriormente dando el salto a Europa, siendo los primeros españoles en pisar estudios londinenses. Sin embargo, tras no funcionar con sus compañeros, volvió a Málaga para buscar componentes y formar un nuevo grupo, denominándose Los Íberos 1968, cuya popularidad se vio incrementada tras su paso semanal por el programa de televisión Escala en Hi-fi. «Durante sus años como banda aportaron su propio estilo, trabajaron muy duro y no se conformaron con lo mínimo, querían destacar y lo lograron», afirmaron desde el entorno del artista. Aunque su material musical no fue muy abundante a pesar del largo periodo que estuvieron activos nueve sencillo y un LP en doce años, pero algunas de sus canciones se encuentran entre las imprescindibles de la música española de los sesenta. Incluso llegaron a participar en dos películas, Un, dos, tres, al escondite inglés y Topical Spanish. «Ellos fueron mi inspiración, soy cantante gracias a las canciones de Lozano», contó Javier Ojeda. Además, con ayuda de su mujer, Carmen Donate, escribió sus memorias en un libro autobiográfico, A la búsqueda de una identidad, donde rememora sus mejores años.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos