Carlos Álvarez, el don Juan

Carlos Álvarez, el don Juan

‘Don Giovanni’ es ya un habitual en la agenda del barítono, que hoy celebra los 25 años de su debut en Madrid

REGINA SOTORRÍO

Fue el papel con el que Carlos Álvarez debutó en La Scala de Milán en 1999 y con el que hace unos meses protagonizó el glamuroso Baile de la Ópera de Viena. Le ha llevado por medio mundo. Haciendo memoria, calcula que se ha encontrado con él en unas 250 ocasiones. «Es ya un amigo del alma entrañable», reconoce entre risas el barítono malagueño. Es Don Giovanni, el protagonista del drama jocoso de Mozart y una de las óperas de referencia de su repertorio. Por delante, le esperan dos nuevas citas con el Don Juan:a finales de junio en la impresionante Arena de Verona y el año que viene, a finales de marzo, en Tampa (Florida). «Y hay más proyectos de seguir haciendo Don Giovanni», avanza el cantante lírico.

Pero antes de citarse con ese viejo amigo, Álvarez se reencuentra con un viejo escenario. El barítono celebra hoy el 25 aniversario de su debut fuera de Málaga, en Madrid, en el Teatro de la Zarzuela. La del manojo de rosas le dio la alternativa hace ya un cuarto de siglo. Coincidiendo con esta efeméride, el malagueño será desde hoy y hasta el domingo el Conde de Hinojares en un concierto dramatizado de La marchenera, de Federico Moreno Torroba. «Hacía mucho tiempo que no venía a este teatro, y es verdaderamente emocionante», señaló Álvarez. Se trata de un título infrecuente pero de gran interés que ahora quiere recuperar el templo de la zarzuela que dirige Paolo Pinamonti. En esta producción, llevará la batuta Miguel Ángel Gómez Martínez.

Después de Madrid, el libertino por excelencia de la lírica le espera en Verona. Y no le cansa; más bien al contrario, le divierte. «Aunque lo haga muchas veces cada producción es distinta y siempre tienes la emoción de ver qué te vas a encontrar». Porque en todo este tiempo ha sido desde el Don Juan más tradicional hasta el más vanguardista. «Y esote obliga a cambiar la percepción del personaje continuamente, aunque sea el mismo con matices».

Pero Carlos Álvarez continúa con su agenda a pleno rendimiento y con mucho más que Don Juan en perspectiva. En julio vuelve a otra plaza conocida, a Gerona, para llevar a escena el Otelo de Verdi en el Festival de Peralada. Será el cierre de temporada y, de momento, su última cita en España hasta el año 2017. «Las temporadas de fuera se han adelantado. Y yo tengo que decidir no sobre sentimientos, sino sobre proyectos», señala.

El próximo curso

El próximo curso 2015-2016 lo empieza en Viena, su segunda casa en el campo de la lírica. Allí es La Traviata la ópera en cartel. A finales de octubre, coincidiendo con la Exposición Universal de Milán, el barítono comenzará los ensayos de Giovanna dArco, la ópera del primer periodo de Verdi que abre la temporada de La Scala (7 de diciembre). «Con esa obra debuté en el Liceo en los años del destierro, tras quemarse el teatro», recuerda Álvarez. Dos piezas de Verdi abren su agenda en el año 2016: en enero, Rigoletto en Viena;en mayo, La forza del destino en el Festival del Wiesbaden (Alemania). Y entre uno y otro, a finales de marzo, cruzará el charco rumbo a Tampa, Florida, de la mano de Don Giovanni.

Son roles que Carlos Álvarez conoce ya bien. «Pero tras haber debutado cuatro óperas en el último trimestre de 2014 con un esfuerzo grande, me gusta retomar repertorio que he hecho siempre», admite.

Málaga no entra en sus planes más inmediatos. La última vez que cantó en casa fue el pasado octubre, con un Falstaff en versión concierto en el Cervantes que supo a poco:buena parte del público quería ver ópera escenificada. «Pero si se me proponen hacerlo de nuevo estoy encantado. Hay mucha gente que me dice que prefiere ver una versión en concierto a no ver nada de ópera», indica. Se felicitó por el despegue cultural de la ciudad en el terreno museístico, pero recordó: «Las artes escénicas también generan riqueza y retorno económico para la ciudad». Ahí queda su demanda.