Es el momento del Auditorio de Málaga

Francisco López, María del Mar Muñoz, Elisa Urrestarazu, Carlos de Mesa, Carlos Álvarez, Manuel Sánchez Benedito y Ana Torralba, en la redacción de SUR./Francsi Silva
Francisco López, María del Mar Muñoz, Elisa Urrestarazu, Carlos de Mesa, Carlos Álvarez, Manuel Sánchez Benedito y Ana Torralba, en la redacción de SUR. / Francsi Silva

Músicos, docentes y gestores culturales del ámbito público y privado reivindican la necesidad de retomar el proyecto del equipamiento escénico

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

La cuestión va más allá del timbre de voz o la presencia física. Tiene que ver con algo parecido a la autoridad venida del prestigio, al respeto emparentado con el afecto. Por eso, en mitad de una conversación animada a varias bandas, el barítono Carlos Álvarez alza la mano como un colegial aplicado para pedir la palabra. Y todos callan para escuchar: «Si hay un momento, es ahora. Y si tenemos una obligación, es la de ser el Pepito Grillo constante para que las administraciones lleguen al acuerdo de poner esto en marcha. Si dejamos pasar esta oportunidad, mis nietos no verán un auditorio en esta ciudad».

Se refiere Álvarez a un proyecto varias veces acariciado y escurrido en la historia reciente de Málaga: la construcción de un auditorio capaz de acoger grandes propuestas musicales y escénicas. La aspiración va camino de cumplir tres décadas, en ese tiempo capitales de mucho menor tamaño se han dotado de ese equipamiento mientras en Málaga fraguó en 2007 un acuerdo entre las administraciones nacional, regional y local que hace un lustro se llevó por delante la crisis económica.

Pero si los recortes presupuestarios fueron la coartada de aquel mutis, la proclamada recuperación puede ser también el motivo para retomar la iniciativa. Con ese telón de fondo, SUR reúne a músicos, docentes y gestores del ámbito público y privado para abordar la pertinencia de un equipamiento que ya cuenta con la ubicación consensuada y con un proyecto definitivo visado por el Ministerio de Cultura. Sólo falta, nada menos, el acuerdo político que dote de presupuesto y convierta en una realidad lo que se mantiene en los planos.

Las claves del proyecto

84, 62
millones de euros es el presupuesto del auditorio, incluyendo la maquinaria escénica (18,37 millones) y las instalaciones (16,39 millones).
10, 39
millones es la inversión para la nueva plaza y el aparcamiento incluidos en el proyecto.
La sala principal del espacio polivalente.
Capaz de adoptar distintas configuraciones según la propuesta artística y con una capacidad máxima para 1.900 localidades. El escenario permite trabajar con tres escenas de 400 metros cuadrados cada una.
La sala de cámara.
Prevé aforos comprendidos entre las 270 y las 465 personas y contempla dos configuraciones básicas: para música de cámara y para representaciones teatrales.

Con ese objetivo ha brotado la plataforma ciudadana 'Por el Auditorio de la Música de Málaga' que va camino de reunir cinco mil firmas en change.org. «Existen argumentos rigurosos, técnicos y científicos que evidencian la necesidad de que Málaga disponga de un auditorio», sostiene el portavoz de la plataforma, Carlos de Mesa, antes de ofrecer una clave esencial: «Hay una confusión cuando se habla del auditorio, porque hay quien interpreta que el auditorio es sólo para la ópera y la música sinfónica. Y eso es un error, porque el auditorio es para todas las músicas: el flamenco, el jazz, la música pop...».

Abierto a todas las músicas

Y tira Álvarez de ese hilo para recordar la reciente actuación en el Liceu de Barcelona de Luis Fonsi con su 'Despacito' como segundo tema del repertorio. «¿Si Pablo Alborán viene, no se va a llenar un auditorio? Dos veces», remacha el barítono malagueño, todavía convaleciente de su reciente intervención por una lesión en el hombro.

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«En mi opinión, los principales inquilinos de ese espacio deben ser la música sinfónica y la lírica, porque si no nos podemos encontrar con lo que sucede en el Teatro Cervantes, en el que la música sinfónica y la lírica están siempre a merced del resto de los espectáculos», sostiene al otro lado de la mesa la presidenta de la Asociación de Amigos de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), Ana Torralba.

Sobre esas y otras estrecheces también habla la directora de orquesta y profesora del Conservatorio Martín Tenllado, María del Mar Muñoz: «Para cualquier estudiante de música, tocar en el Cervantes es la meta, pero sabemos que ese espacio tiene limitaciones y no debemos olvidar que cualquier persona que se cría en una ciudad con un auditorio está creciendo con ese contacto constante con la música».

«Llevo más de una década dando clases por toda Andalucía –sigue Muñoz– y el nivel de músicos clásicos es espectacular, pero tienen que irse fuera, porque no encuentran aquí una solución para su futuro. Muchas veces tenemos que rogar a los teatros para que nos dejen entrar con las orquestas y a veces ni cabemos». Y mientras habla Muñoz, Carlos Álvarez asiente, como si se viera reflejado en los primeros años de su carrera hace casi tres décadas.

También asiente el barítono cuando escucha el argumento de Francisco López, exgerente del consorcio para la construcción del Auditorio de Málaga y presidente de la Asociación Amiga de la Ópera: «Amenudo se escucha el argumento de que no existe demanda para justificar el proyecto, pero ese razonamiento no cabe en este caso. El mercado funciona según la oferta y la demanda, pero la cultura no. Está más que demostrado que en cultura la oferta crea la demanda».

«¡Pero es que esa demanda, ese interés, ya existe!», defiende con pasión el presidente de la Fundación Musical de Málaga, Manuel Sánchez Benedito. «Hay una afición enorme por parte del público infantil que acaban arrastrando a sus familias y esos niños en el futuro serán oyentes y partícipes de la música clásica en Málaga», sostiene el presidente de la Fundación Musical de Málaga, promotora de iniciativas como el proyecto Promúsica y la Academia Orquestal, cuya directora artística, María del Mar Muñoz, toma el relevo del discurso.

«Sólo aquellas ciudades que tienen este tipo de infraestructuras son capaces de aspirar a cualquier cosa» carlos álvarez, barítono

«Está más que demostrado que en cultura la oferta crea la demanda» francisco lópez, Asoc. Amiga de la Ópera y exgerente del consorcio del Auditorio

«El nivel de músicos clásicos es espectacular, pero tienen que irse fuera, porque no encuentran aquí una solución para su futuro» maría del mar muñoz, directora de orquesta

«Hoy en día un niño de nueve años no entra en el conservatorio, porque se cubren todas las plazas con el de ocho. Eso es algo muy significativo del interés que ya existe por la música», comparte la directora de orquesta y docente.

Junto a la demanda por parte del público, el otro 'pero' recurrente en el caso del Auditorio tiene que ver con su presupuesto, próximo a los cien millones de euros. «En esos famosos cien millones está incluida una plaza con 12.000 metros y un aparcamiento con 450 plazas. Eso es equipamiento de ciudad y creo que ahí podría entrar la Unión Europea. Hablamos de una obra de unos 80 millones de euros, dividida entre cuatros administraciones durante los años de construcción del edificio... No es un dinero para asustarse», calcula Sánchez Benedito.

Para rematar su argumento, el presidente de la Fundación Musical Málaga reivindica junto a Torralba el «extraordinario potencial» turístico y económico del auditorio, recordando las conexiones de la capital por tren y avión. «A Salzburgo la gente tiene que ir. Aquí muchos turistas ya están», glosa López.

Pero es que Carlos Álvarez rompe la baraja de la sospecha sobre la supuesta falta de viabilidad del proyecto. «Ningún festival, ninguna temporada de ópera u orquestal es capaz de dar beneficios. A no ser que haya elementos colaterales que permitan no solamente la financiación, sino también crear negocio a través del 'merchandising'», argumenta el intérprete antes de recordar las posibilidades del recinto como sede de presentaciones y eventos y poniendo de nuevo el acento en la necesidad de abrir su programación a la música popular.

«Málaga necesita un lugar acorde al crecimiento que ha experimentado en los últimos años, y a la vez debería satisfacer la demanda del público sobre diferentes tipos de eventos. La infraestructura es esencial para poder llevar a cabo espectáculos de gran calibre, desde grandes óperas, actuaciones de danza, teatro...», acota Elisa Urrestarazu, saxofonista, profesora y premio de la Fundación Musical de Málaga al mejor expediente del Conservatorio Superior de Música en 2010.

Un proyecto a punto

«Tenemos un proyecto perfecto, bendecido y aprobado por todas las administraciones. Podemos empezar a construir mañana mismo», defiende López sobre la propuesta firmada por el equipo que lideran los arquitectos Agustín Benedicto y Federico Soriano, ganadores del concurso convocado para dar forma al Auditorio de Málaga en la explanada portuaria de San Andrés.

«Hay una afición enorme por parte del público infantil y esos niños en el futuro serán oyentes y partícipes de la música clásica en Málaga» manuel sánchez benedito, Pte. Fundación Musical de Málaga

Hay quien interpreta que el auditorio es sólo para la ópera y la música sinfónica. Y eso es un error, es para todas las músicas» carlos mesa, Plataforma 'Por el Auditorio de la Música de Málaga'

«Sólo aquellas ciudades que tienen este tipo de infraestructuras son capaces de aspirar a cualquier cosa y Málaga sin embargo se siente siempre en inferioridad porque no tiene ese equipamiento», comparte Álvarez antes de añadir: «Me da la sensación de que nuestra ciudad siempre se queda a las puertas. No somos capaces de hacer que algo sea realmente importante 'per se'».

«Los principales inquilinos de ese espacio deben ser la música sinfónica y la lírica» ana torralba, Pta. Asociación de Amigos de la Orquesta Filarmónica de Málaga

«Es esencial para poder llevar a cabo espectáculos de gran calibre, desde grandes óperas, actuaciones de danza y teatro» Elisa Urrestarazu, saxofonista y profesora

«Cuando el proyecto de hacer la Málaga museística vemos que funciona –reflexiona el barítono–, ¿por qué la apuesta no puede ser el auditorio como elemento vertebrador de la ciudad? Porque no debemos olvidar que el hecho de que seamos una potencia museística nos cuesta el dinero a los malagueños».

Porque, para Álvarez, el auditorio representa «un potente imán para que otras manifestaciones se den en la ciudad». Y con ese convencimiento, cierra el círculo: «Siempre estamos poniendo un parche. Ahora no debemos hacerlo. Es el momento de dar el paso».

 

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