Hace cien años nació Primo Levi, la memoria del Holocausto

Primo Levi. /Archivo
Primo Levi. / Archivo

El autor italiano narró su experiencia en los campos de exterminio de Auschwitz, en el que estuvo recluido los últimos meses de guerra

ALMUDENA SANTOS

Hace cien años, un 31 de julio, nació Primo Levi. Italiano y judío, el escritor fue un superviviente del holocausto nazi. Escribió trece obras como 'Si ahora no, ¿cuándo?' o 'La llave estrella' a lo largo de su vida. Sin embargo, la trilogía de Auschwitz, que reúne un libro de memorias, una novela y un ensayo escritos en distintas fechas, es la más conocida. En ella, relata cómo fue su experiencia en el campo de concentración y sus libros acabaron siendo una forma de divulgación del holocausto. Una forma de memoria colectiva que sigue vigente.

 Con la caída del gobierno italiano y el arresto de Mussolini, Levi tuvo una participación activa en el Comité de Liberación Nacional, hasta que fue detenido por los nazis y enviado, en un viaje de cinco días en tren, a los campos de exterminio de Auschwitz. El suyo fue el barracón número 30, por ser un «ciudadano italiano de raza judía», como se definió él mismo en el interrogatorio al ser capturado, evitando así una inmediata condena a muerte por sus actividades políticas. Le enviaron a otra muerte más lenta.

«Me había capturado la milicia fascista el 13 de diciembre de 1943. Tenía 24 años, poco juicio, ninguna experiencia, y una inclinación decidida, favorecida por el régimen de segregación al que estaba reducido desde hacía cuatro años por las leyes raciales, a vivir en un mundo poco real, poblado por educados fantasmas cartesianos, sinceras amistades masculinas y lánguidas amistades femeninas. Cultivaba un sentido de la rebelión moderado y abstracto», comenzaba Primo Levi su obra de mayor repercusión, 'Si esto es un hombre'. La obra escrita por el italiano entre 1945 y 1947 le serviría como un refugio de todo lo vivido, un consuelo.

En febrero de 1944, llegó a Auschwitz en una noche oscura, como relata, lo que no le permitiría vislumbrar, en un primer momento, las torturas, humillaciones y trabajos forzados a los que serían sometidos tanto él como todos los que habían llegado en un tren desde el campo de Fossoli (Módena). El brazo izquierdo de Levi quedó marcado con el número 174517. Allí comenzó siendo obrero. Más tarde, trabajó en un laboratorio, gracias a su formación como químico, lo que le ayudó a librarse de los trabajos forzados a los que serían sometidos la mayoría de sus compañeros de barracón y del campo de concentración entero.

Cuando salió del campo de concentración, fue enfermero en el campo de tránsitos soviético de Katowice (Polonia), una experiencia recogida en en 'La tregua', publicada en 1962. En junio, una vez terminada la guerra, inició su vuelta a casa, a pie, por un continente asolado. Llegó el 19 de octubre de 1945. El último libro de la trilogía contando sus vivencias con los nazis y su adaptación a la vida fue 'Los hundidos y los salvados' (1986), en el que hace una reflexión sobre el universo de los campos de concentración.

La reinserción a la vida fue difícil para Levi, por lo que decidió seguir escribiendo como refugio. Trabajó en una fábrica de pinturas e intentó dar mayor visibilidad a lo que habían vivido, tanto él como otros muchos judíos, durante el tiempo que estuvieron encerrados. Renunció a su trabajo en la fábrica antes de casarse, y entró como laboratorista químico, donde llegó a convertirse en gerente general. Una vida aparentemente corriente que combinó con ciclos de charlas literarias. Finalmente, se quitó la vida el 11 de abril de 1987.