Muerte entre las viñas

Andrés Pascual. /Abel Alonso (Efe)
Andrés Pascual. / Abel Alonso (Efe)

El escritor Andrés Pascual publica 'A merced de un dios salvaje', un 'thriller' psicológico ambientado en La Rioja

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Las bodegas pueden ser lugares de placer gracias al vino, pero también escenarios de rencillas familiares, traiciones y hasta asesinatos. En una bodega sitúa el escritor riojano Andrés Pascual (Logroño, 1969) la trama de su nueva novela, 'A merced de un dios salvaje' (Espasa), un 'thriller' psicológico en el que el autor, después de recorrer el mundo, vuelve la vista a su tierra para contar la historia de una familia con un pasado terrible y un presente oscuro.

«En los pueblos pequeños, donde la gente está conectada por las raíces, lo que le ocurre a una persona involucra a todos y cuando se trata de un conflicto, se transmite de generación en generación», explica Pascual, que ha situado la acción en la imaginaria Finca Las Brumas, en la esta vez real población de San Vicente de la Sonsierra, un pueblo vitivinícola de La Rioja Alta en el que trabajó como abogado de familia y donde se transmutó en «cura y psicólogo», bromea el escritor, para llegar a entender a aquella gente fiel a sus tradiciones y guardiana de sus misterios. En la novela, hasta San Vicente viaja, en busca de la herencia de su mujer fallecida, Hugo Betancort, un fotógrafo canario que tiene un hijo, Raúl, con síndrome de Dravet y que pronto descubrirá que la historia de su familia política está llena de secretos «que en vez de desvanecerse, acaban estallando».

La enfermedad, el clima, los fantasmas del pasado y la bodega son los dioses salvajes a los que alude el autor, «dioses contra los que hay pelear y ante los que no se debe hincar la rodilla». «En los tiempos difíciles nos ponemos a prueba y ahí cada uno de nosotros demuestra quién es de verdad», agrega.

Contada en dos tiempos que se solapan, el pasado de hace 20 años y el presente, 'A merced de un dios salvaje' es una novela de suspense que recuerda a clásicos del género como 'Diez negritos', de Agatha Christie, donde los sospechosos aparecen y desaparecen, con unos giros en la trama que acaban atrapando al lector.

Para perfilar los personajes del libro, «todos buenos y malos a la vez, como ocurre en la vida», Andrés Pascual ha utilizado el bagaje de sus tiempos de abogado de familia en aquella zona de La Rioja, que recorrió de punta a punta y donde encontró lagares milenarios, cuevas de eremitas, costumbres centenarias como los 'picaos' de San Vicente y ermitas con forma de estanque como Santa María de la Piscina, así construida por los templarios para recordar la piscina probática de Jerusalén, donde llegaban los inválidos para curarse, un punto de unión con Raúl, el niño de la trama, paciente de Dravet, un mal que se concreta en fuertes ataques de epilepsia y para el que Pascual se inspiró en un menor enfermo al que conoció durante una visita a las viñas.

«Es una enfermedad que te enseña a no atormentarte por la noche pasada, sino a pensar en el presente, de manera que los padres pueden acabar haciendo brillar a los niños», cuenta el escritor, que compartió con Piluca y José, los padres de Raúl en la vida real, asesoramiento y vivencias. «Me abrieron su casa y sus corazones para que comprendiera lo que es vivir, luchar y amar en el reino de la tormenta. La novela es también un homenaje a esa batalla heroica y a la inagotable esperanza de todos los padres y amigos de la Fundación Síndrome de Dravet», subraya el escritor.

Japón, India o Brasil han inspirado algunas de las obras de Andrés Pascual, que con 'El guardián de la flor de lotto' vendió más de 100.000 ejemplares y con 'Taj' ganó el Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio en 2016. Además, ha publicado, entre otras obras, 'El compositor de tormentas', 'Edén', 'El sol brilla por la noche en Cachemira' o 'El viaje de tu vida'.

Pero esta vez, ha regresado a su región «con ojos de niño» y ha cumplido el sueño de situar una novela en una tierra que considera metáfora de la vida. «En La Rioja, el suelo es muy malo para las viñas, pero los bodegueros, en vez de rendirse, sacan un gran vino», asevera el autor, al que su nueva novela ya le ha dado su primera gran alegría: en apenas tres días, desde que salió a la venta el pasado 4 de septiembre hasta este pasado viernes, se ha agotado la primera edición.

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