Justicia poética para Gamel Woolsey

María Victoria Atencia en la capilla de San Jorge/FRANCIS SILVA
María Victoria Atencia en la capilla de San Jorge / FRANCIS SILVA

La Casa Brenan salda una deuda con la autora de 'Málaga en llamas' con un acto en su memoria en el Cementerio Inglés

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Hace cincuenta años sus amigos subirían por esa misma cuesta empinada para darle el último adiós. En silencio y con flores, como ayer. Y quizás, también como ayer, con una oración en forma de poesía. Medio siglo después de su muerte, Málaga salda una deuda pendiente –y quedan muchas más– con la escritora Gamel Woolsey recordándola con honores junto a su tumba. Hasta el cielo la respetó anoche, tras la tromba de agua de la mañana. Una solemne llamada de trompeta ('taps' para los americanos) y unos versos de T.S. Elliot pusieron fin a un homenaje en el Cementerio Inglés que contó con la voz firme y delicada de María Victoria Atencia y con el don de la palabra de Mariano Vergara. Justicia poética para una intelectual de altura que, como tantas otras, vivió, creó y murió a la sombra de su marido, Gerald Brenan.

'Lo que viven las violetas' daba título al acto organizado por la Casa Brenan en un guiño a uno de los epitafios más conmovedores del camposanto. Pero la frase es ya un símbolo de la belleza efímera, de esa mezcla de lo hermoso y lo trágico por donde osciló la vida de la autora de 'Málaga en llamas' ('Death's other kingdom', en origen). A la historia de la pequeña Violette aludió la poeta María Victoria Atencia leyendo los versos de François de Malherbe que probablemente inspiraron al padre de aquella niña que se marchitó en un día. «Et Rose elle a vécu ce que vivent les roses» («Y Rosa vivió lo que viven las rosas»), escribió el poeta francés.

La poeta, emocionada por el recuerdo de «tantos amigos» que descansan en el Cementerio Inglés, se reencontró después con sus propias palabras y recitó un poema con su firma al que guarda «un cariño especial» y que permanece grabado sobre una lápida del camposanto primitivo, 'Epitafio para una muchacha'. Contó que lo escribió en sus primeros años, que esos versos le vinieron «de manera tumultuosa» y sin entender qué quería decir. «Era un poema más grande del que yo podía soñar», admitió. Lo comprendió casi 20 años después, cuando la muerte de una joven amiga de la familia le hizo sentir que aquello había sido «una premonición».

También a la memoria personal recurrió Mariano Vergara, abogado y hombre de la cultura, para desde ella hacer un tributo global a la comunidad inglesa de Málaga. Recordó la tienda de plantas a las puertas del cementerio donde cada mes de diciembre compraba su familia el árbol de Navidad. «Esto era un vivero de plantas, pero también el símbolo de la estancia larga de más de dos siglos en Málaga de una enorme colonia británica», argumentó. Con el título 'El vivero inglés', trazó el perfil del viajero británico que se asentaba en la Costal del Sol más allá de los nombres ilustres. Jóvenes de buena familia que desde principios del XIX, con el resurgir del arte español en Europa y el gusto por todo lo que tuviera un toque oriental, cambiaron la ruta italiana por la española.

Lucha por la libertad

«Las personalidades que hay en este cementerio forman parte integral e indisoluble de la historia de Málaga». Junto al ángel de Annie Plews junto a la iglesia y la tumba de Violette, si alguien de aquel lugar le «fascina» es Robert Boyd. Chico de familia noble norirlandesa, estudiante en Cambridge y miembro de la elitista Sociedad de los Apóstoles, se une a Torrijos en la lucha por la libertad y contra el absolutismo para acabar muriendo a tiros en la playa de la Misericordia. Su historia «dice mucho del amor de los ingleses por la libertad», sentenció Vergara.

El conjunto de metales Málaga Brass Band puso la banda sonora al evento: 'Música para los funerales de la Reina Mary' de Henry Purcell abrió el acto en la Capilla de San Jorge y 'Oración a los caídos' lo cerró junto a la tumba de Gamel Woolsey, mientras Rosa Francia colocaba sobre ella 24 rosas blancas.

Era una asignatura pendiente con la autora de un libro que quedará para la historia como «referencia insoslayable de la guerra civil en Málaga, superando con creces a otras crónicas coetáneas», en palabras de Alfredo Taján, coordinador de la Casa Brenan. Pero aún faltan muchos pasos que dar para restituir su legado literario, la mayoría de él inédito en España. De momento, la Casa Brenan y el Ayuntamiento de Málaga publicarán antes de que acabe el año el poema 'En busca de Deméter' y el relato de ciencia ficción 'La estrella de la doble oscuridad'. Y, como avanzó Carlos Pranger, el albacea literario de Gerald Brenan, esto es solo el principio: queda mucha Gamel Woolsey por leer.

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