Una España imaginada, una España deseada

Jura de Santa Gadea, de Marcos Hiráldez Acosta /
Jura de Santa Gadea, de Marcos Hiráldez Acosta

La periodista Mónica Arrizabalaga repasa la parte de verdad y de mentira de muy diversas leyendas y mitos ibéricos

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

«Esto es el Oeste, señor. Cuando la leyenda se convierte en un hecho publicas la leyenda». La reflexión que que John Ford puso en la boca de actores en 'El hombre que mató a Liberty Valance' demuestra una actitud ante la vida que bien podría trasladarse a la cultura española. Y hay quien puede ayudar a comprobarlo. La periodista Mónica Arrizabalaga (Pamplona, 1973) ha publicado 'España: la historia imaginada' (Espasa), una recopilación de leyendas y mitos que han cuajado de tal manera en el imaginario colectivo que muchos en la península ibérica piensan que son indiscutiblemente reales.

El libro de Arrizabalaga sirve para encontrar orígenes, motivaciones y contexto de leyendas que van desde la pérdida de España de Rodrigo hasta la contemporánea chica de la curva y se fijan en la cruz de Santiago que Velázquez ¿pintó? quién sabe cuándo en 'Las Meninas'. Todas sirven a la autora para defender el valor de las ficciones. «Son mentiras que tienen muchas veces un trasfondo de verdad, que son por algo. A veces dicen más de cómo fue o de cómo se quiso ser. ¿Quién no tiene recuerdos que con los años ha ido adornando y al final se ajustan más a lo a que ti te gustaría?», se pregunta Arrizabalaga. «Me parece que todavía tienen cosas que decir y que es una manera de ver una parte de nuestra historia que desconocemos. Hay muchas leyendas que cuento que no se conocen tanto porque eran más locales o por ser más anécdotas que me parecieron curiosas», indica.

Bernardo del Carpio batalló en el siglo IX victoriosamente contra Carlomagno, Miguel de Cervantes le incluye como referencia en 'El Quijote', Carlos I guardó su espada en el siglo XVI para atesorarla y hasta una asociación cultural le recuerda actualmente en aniversarios señalados. Y todo apunta a una gran mentira coral a pesar de los numerosos detalles. «Es tremendo. Había romances que durante muchos siglos le mencionaban y todavía hay quien cree que fue real. La mayoría de los historiadores dicen que no. Yo no soy historiadora, yo lo que he hecho es investigar hasta donde he podido y a lo mejor algún día encuentran un documento y me como el capítulo. Pero con este no creo. Hay nombres y referencias, pero salen en fuentes históricas con pinzas», reconoce Arrizabalaga. La autora del libro contactó con un historiador del monasterio de Santa María la Real (Aguilar de Campoo) en el que supuestamente está el sepulcro del héroe y parece que es otro invento español. También acudió a la Real Armería en busca del arma del caballero que en teoría se llevó el rey y la historia seguía haciendo aguas. «Como tal, la espada con su nombre no estaba», completa la periodista para descartar pistas.

La periodista Mónica Arrizabalaga.
La periodista Mónica Arrizabalaga. / Matías Nieto

El libro de Arrizabalaga sirve para descubrir al lector una España imaginada durante varios siglos y madurada en distintos lugares. Ayuda a entender el proceso español de invención y consolidación. La periodista repara en situaciones anecdócticas o en asuntos locales que pueden extrapolarse a toda la geografía ibérica. Echa la vista atrás hasta Hércules y recorre fundaciones, pérdidas, héroes, hazañas, traiciones, castigos, asuntos pendientes, amores, desamores, bandidos, piratas, seres increíbles, lugares misteriosos, diablos, endemoniados, milagros, fantasmas y apariciones. Hubo un hombre pez en Liérganes, había más amores trágicos junto a los amantes de Teruel y también se pasean por el libro los ladrones de órganos.

«Me interesa cómo reflejan nuestros miedos. Son valiosas y a veces se las desprecia por ser algo 'legendario'»

La autora expone el mito y acude a historiadores, antropólogos y estudiosos para observar esa España deseada por diferentes clases. «He tirado de la gente que había investigado sobre eso, es un poco recopilación del trabajo de muchos. Es más un libro de divulgación de lo mucho que han investigado otros», reconoce. «La leyenda dice mucho de cómo somos porque a veces la realidad no dice cómo nos gustaría haber sido, reunimos en un héroe todas las características de muchos porque se convierten en nuestro estereotipo. También me interesa cómo reflejan nuestros miedos. Son valiosas y a veces se las desprecia por ser algo 'legendario'. Seguramente no es verdad (ríe) tal cual pero algo tiene detrás», explica.

Aunque Arrizabalaga reconoce que no podría recoger todas las leyendas de España porque dan para una enciclopedia, no ha perdido el interés por esas mentiras con posos de verdad y antojos ocultos. «Cuando viajo ahora me voy fijando. Estuve en la catedral de León y me fui directamente a ver dónde estaba el topo. La vez que había estado anteriormente ni me fijé y luego había visto fotos. Ahora lo sabes (en realidad, es un caparazón de tortuga) y dices 'está clarísimo'. Pero, ¿cuántos no tienen un esqueleto de un cocodrilo o caimán en la iglesia de su pueblo y se preguntan '¿esto qué pinta aquí?'», avanza la cazadora de Españas deseadas.

Las dudas del Cid

Entre los grandes personajes que trata la autora en el libro está Rodrigo Díaz de Vivar, una de las construcciones de personaje histórico más interesantes de España. «Es uno de esos que conforme he leído sobre él... Quizás lo que conocemos de él lo empiezas a dudar y te entra una vena escéptica con todo lo que crees saber y seguirías preguntando», explica Arrizabalaga después de recordar que los verdaderos nombres de las hijas del Cid son María y Cristina y no Doña Elvira y Doña Sol (como piensa la mayor parte de los españoles).

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