La Junta ingresaría más de un millón de euros al año en Málaga cobrando entrada en sus museos y yacimientos

Turistas en el mirador de calle Alcazabilla al Teatro Romano./Salvador Salas
Turistas en el mirador de calle Alcazabilla al Teatro Romano. / Salvador Salas

Menos del 10% de los visitantes a estos espacios en la provincia pasan por taquilla, al venir desde países no comunitarios

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha abierto este verano un melón al que puede sacarle mucho jugo. La consejera del ramo, Patricia del Pozo, avanzaba el sábado que su departamento está estudiando el cobro de la entrada para el acceso a los museos y los enclaves arqueológicos gestionados por la Administración andaluza. En la provincia de Málaga, la medida afectaría al Museo de Málaga instalado en el palacio de la Aduana, el vecino Teatro Romano de la calle Alcazabilla, los Dólmenes de Antequera y los yacimientos de Acinipo y los Baños Árabes, ambos en Ronda. En todos esos espacios, sólo pasan por taquilla los usuarios procedentes de países ajenos a la Unión Europea. El precio es de 1,5 euros y tomando como referencia esa tarifa y los datos de visitantes de estos lugares en 2018 se obtiene un resultado suculento: más de un millón de euros; en concreto, 1.195.744,5 euros.

A la luz de los balances de visitantes registrados por la Consejería de Cultura en 2018, menos del 10% de los usuarios de estos espacios (el 9,11%) proceden de países externos a la Unión Europea y, por tanto, abonan la entrada para conocer tanto los fondos del museo provincial como los yacimientos de Málaga, Antequera y Ronda. Fuentes de la consejería consultadas por SUR han coincidido en que la operación más sencilla pasaría por aplicar la misma tarifa a todos los visitantes, equiparando, por ejemplo, a todos los usuarios el precio aplicado a los extracomunitarios. En ese escenario, el Teatro Romano dejaría una taquilla superior al medio millón de euros (542.787) en virtud de sus más de 360.000 visitantes anuales.

El segundo espacio con mayor retorno económico sería el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, cuyos 213.610 visitantes dejarían unos ingresos de 320.415 euros. Por su parte, el Museo de Málaga (cuya afluencia ha remontado este 2019 de manera notable durante la mitad del año, con un incremento del 12,99%) recibiría 217.276,5 euros. Se trata de una cifra nada desdeñable, sobre todo si se tiene en cuenta que el museo cuenta con un presupuesto total de 2,5 millones de euros y que tiene por delante actuaciones primordiales como el acondicionamiento de sus espacios destinados a las exposiciones temporales. Esta reforma salió a concurso con un presupuesto de 182.176,92 euros y debe volver a licitarse después de que la primera convocatoria quedara desierta.

En cuanto a los enclaves rondeños de Acinipo y los Baños Árabes, la aplicación de la tarifa de 1,5 euros dejaría recaudaciones anuales por encima de los 22.000 y de los 92.000 euros, de manera respectiva. El caso de los Baños Árabes es más singular, ya que es el único en el que sí se cobra entrada (la general tiene un precio de 3,5 euros, siendo gratuita para residentes, menores de 14 años y otros casos), al estar gestionado por el Ayuntamiento de la ciudad, aunque su titularidad es de la Junta, de modo que el enclave recibiría con esta medida una aportación extra. Ingresos, también en estos casos, que podrían revertir en la conservación y protección de estos yacimientos, si se aplica la fórmula avanzada por la consejera de Cultura.

Del Pozo acaba de adelantar que su departamento está «analizando y estudiando» el cobro de entrada para que esa vía de financiación «revierta directamente» en el mantenimiento de los museos y enclaves arqueológicos gestionados por la Administración regional. Eso sí, la consejera también ha matizado que por el momento la consejería no tiene «ninguna decisión tomada».

«Es algo habitual»

Del Pozo ha vuelto a plantear una iniciativa que lleva años debatiéndose en el seno de la Consejería de Cultura y que ha salido de nuevo a la palestra a raíz de una entrevista con Europa Press publicada este pasado fin de semana. En sus declaraciones, la consejera ha recordado que el pago de una entrada para visitar museos y enclaves arqueológicos «es algo habitual y natural que ocurre en otros países y comunidades autónomas, y en segundo lugar, porque es un dinero que va a revertir directamente en tener el patrimonio a punto para los ciudadanos«.

«Lo poco o mucho que se recaude siempre va a retornar al ciudadano, porque ese dinero revertiría en tener los monumentos en perfecto estado», ha sostenido la consejera, antes de añadir que «es consciente» de que el presupuesto para el patrimonio «es mínimo». Y en este sentido, acotó: «A lo mejor que todo el mundo colabore un poquito sería un buen instrumento para llegar donde la consejería no llega».

«Evidentemente, (los monumentos) no pueden estar sometidos a un colapso permanente de personas porque se deterioran», ha defendido la consejera, que aboga por «ordenar ese turismo».

En este sentido, conviene recordar que la medida que ahora maneja la consejería no se aplicaría en el Museo Picasso Málaga. La entidad recibe desde hace más de un lustro una subvención anual de 4,37 millones de euros por parte de la Administración andaluza, si bien la institución está regida por una fundación de naturaleza privada donde se integran, de una parte, los representantes de la Junta y, de otra, los descendientes del artista malagueño.

Justo el Museo Picasso Málaga emerge como la institución expositiva más visitada de Andalucía desde hace seis años, con un protagonismo esencial de los visitantes foráneos. Ese camino debe andarlo todavía el Museo de Málaga. Las estadísticas de visitantes del año pasado establecen que el 27% de los usuarios procedían de algún país extranjero, si bien en comparación con la afluencia total (144.851 personas), apenas el 3,55% de los usuarios del museo instalado en el palacio de la Aduana procedía de un país no comunitario y, por tanto, pasaron por la taquilla del museo.