«Es increíble lo que puedes hacer con unos botes de pintura»

Santiago Ydáñez y Miki Leal, ayer durante el taller en la Escuela de San Telmo. /Francis Silva
Santiago Ydáñez y Miki Leal, ayer durante el taller en la Escuela de San Telmo. / Francis Silva

Una quincena de estudiantes con discapacidad intelectual participan en un taller artístico incluido en un título propio de la UMA

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

«El primer día no sabía ni a lo que venía, pero ahora estoy súper feliz. El curso me ha servido para no estar tan encerrada en mí misma, para salir y compartir mis inquietudes con otras personas». Laura tiene 19 años, los ojos claros y la barbilla y las manos manchadas de pintura. Aunque, para machada, su camiseta rosa, que ahora se seca en una de las aulas de la Escuela de Arte San Telmo después de la sesión matinal dirigida por los artistas Santiago Ydáñez y Miki Leal.

Ambos llevan la batuta del taller artístico que estos días se desarrolla en la escuela de El Ejido, incluido en el programa de la segunda edición del título propio de Técnico Auxiliar en Entornos Culturales desarrollado por la Universidad de Málaga (UMA) en colaboración con la Fundación ONCE. «Es increíble lo que puedes hacer con unos botes de pintura», comparte Laura, que forma parte de la quincena de alumnos con algún tipo de discapacidad intelectual que participan en la iniciativa dirigida por la profesora de la UMA María Jesús Martínez Silvente.

Laura cuenta que tiene Síndrome de Williams, que en su anterior colegio no lo pasó nada bien y que ahora sueña con trabajar en el Museo Carmen Thyssen. «Estuvimos el otro día y me encantó. Dejé mis datos, a ver si tengo suerte y me llaman», ofrece ilusionada en el jardín exterior de San Telmo donde se secan las seis planchas metálicas que Laura y sus compañeros han pintado junto a Ydáñez yLeal.

Ahora los artistas doblan un largo papel en blanco dentro de una de las aulas de San Telmo. «Tú haces el dibujo que quieras, ves lo que ha hecho quien tienes delante y después lo continúas como más te guste». Ydáñez explica el funcionamiento del 'cadáver exquisito' que ponen en marcha entre los alumnos.

«¿Pero qué pinto?», pregunta Marina algo preocupada. «¡Pues lo que te dé la gana!», la anima Leal.Así que Marina ha dibujado un corazón«porque ya mismo es San Valentín» y Ezequiel ha seguido con una silueta azul sombreada. Al otro lado de la mesa en forma de 'U', Javier –autor de impresionantes cuatros hechos con hilos de colores que muestra orgulloso en su teléfono móvil– también se ha decantado por su corazón rojo. Junto a él, Jesús anuncia que piensa dibujar «una figura geométrica» y de nuevo del otro lado Marina se queja porque la música que han puesto en el ordenador es un rollo. Suena un vídeo de Youtube titulado 'Sinfonías relajantes de Mozart'. «¿No te gusta?», le pregunta Leal. «Es un muermo», lamenta Marina antes de admitir que lo que a ella le va es el reguetón. «¡Pues a mí el reguetón me pone muy nervioso!», confiesa Ydáñez entre risas.

Grandes instituciones

Ydáñez y Leal forman parte de la nómina de artistas que participan en la vertiente práctica de un curso por el que pasan especialistas de instituciones como el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el MACBA barcelonés, el Museo Thyssen-Bornemisza y las principales instituciones artísticas malagueñas. «Estamos muy contentos con la implicación que hemos logrado. Para nosotros es como un sueño cumplido», ofrece Martínez Silvente.

«Para mí, la palabra que define esta iniciativa es 'ilusión'», brinda el director de la Escuela de Arte San Telmo, Juan Macías. Ilusión. Y al ver las caras de Laura, de Javier, de Marina, de Ezequiel y del resto, parece la palabra justa.

 

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