Cuando González-Sinde trabajó para Bob Dylan

Ángeles González-Sinde, ayer, durante su intervención en el Aula de SUR. /Félix Palacios
Ángeles González-Sinde, ayer, durante su intervención en el Aula de SUR. / Félix Palacios

La ex ministra de Cultura, realizadora y escritora descubre en el Aula de SUR su pasado en la industria musical que le interesó antes que el cine

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Cualquiera diría que su futuro estaba escrito. En un guion de película. Porque en su casa siempre se habló de cine ya que su padre, José María González-Sinde, fue productor y guionista acreditado. Además de fundador y primer presidente de la Academia de Cine. Así que no es extraño que su hija también heredara esa querencia por los fotogramas y por la escritura de argumentos, que la llevó incluso a presidir la institución que otorga los Goya como lo hizo su fílmico progenitor. Ella después añadiría lo de escritora de novelas y ministra de Cultura (2009-11) de su propia cosecha, aunque Ángeles González-Sinde descubrió ayer en el Aula de SUR que lo del cine no fue precisamente un camino directo. Ni mucho menos. «Nunca fui un ratón de filmoteca y, más que el cine, lo primero que me interesó fue la música», reveló la autora que añadió que sus comienzos laborales fueron, ni más ni menos, que junto al mismísimo cantautor Bob Dylan.

«Bob Dylan fue un señor encantador, otra cosa es que estuviera harto de la prensa», relató

«Mi primer trabajo remunerado fue de traductora e intérprete de Dylan», descubrió Ángeles González-Sinde para sorpresa del auditorio congregado en el actor organizado en colaboración con la Obra Social La Caixa en la Sociedad Económica de Amigos del País. La cineasta relató que aquel privilegiado empleo fue fruto del «azar» ya que los hermanos mayores de su mejor amiga trabajaban en el mundo de la música y buscaban a alguien que supiera inglés para acompañar a la estrella de 'Blowin In The Wind'. Y allí estaba ella.

El director del Aula de Cultura de SUR, Pablo Aranda, no esperó ni un segundo para hacerle entonces la pregunta que todo el mundo tenía en mente. ¿Cómo es el artista en las distancias cortas? ¿Es tan huraño como parece? «Bob Dylan fue un señor encantador, otra cosa es que estuviera harto de la prensa, pero conmigo fue muy simpático», respondió González-Sinde que hizo un retrato cercano y totalmente opuesto a la imagen de excéntrico que el propio cantante se ha labrado. Así, la que posteriormente sería ministra de Cultura explicó que Dylan llegó a Madrid con sus cuatro hijos una semana antes del concierto para ver los museos y recorrer la ciudad.

«Conocí a un hombre muy culto y muy volcado en sus hijos, a los que llevó aquel verano a conocer Europa durante su gira», siguió recordando la cineasta, que también aseguró que Bob Dylan estaba encantado con su trabajo de intérprete e «incluso me invitó a ir a Francia a ver el concierto que iba a dar allí».

Además de romper ese mito de 'enfant-terrible' del músico norteamericano, Ángeles González-Sinde, que acaba de publicar su nueva novela, 'Después de Kim', también hizo algunas revelaciones jugosas, como que en las reuniones de consejos de ministros la Cultura no es de lo más valorado. Aunque no lo dijo por el expresidente Rodríguez Zapatero para el que trabajó, sino por algunos de sus compañeros de gabinete.

Y además hizo otra confidencia sobre ese mundo del cine que parecía formar parte de su destino al desvelar que su primer interés no estuvo precisamente en la escritura de guiones y la dirección. «Yo quería ser actriz y la realidad es que cuando empecé a asistir a cursos de interpretación vi que aquello no era para mí porque yo era demasiada tímida», confesó Ángeles González-Sinde, que mostró su admiración por los intérpretes: «Para ser actor hace falta una resistencia enorme al rechazo, la incertidumbre y la precariedad».