ÉXITO DE LA OFM CON ALBA CHANTRAR

MANUEL DEL CAMPO

Dos oberturas y cuatro arias, todas las piezas del mundo de la ópera, consumían la primera parte del tercero de los programas del VII Ciclo 'La Filarmónica frente al mar' este viernes en el Auditorio Edgar Neville de la capital, ocupando la segunda la 'Sinfonía nº 2 en do mayor' de Schumann. En el podium Manuel Hernández Silva, director titular y artístico de la OFM, que en esta ocasión tuvo como concertino a la violinista Marina Peláez y era solista la joven soprano malagueña, nacida en Ronda, Alba Chantar. Lleno en la sala y se siguió con interés el repertorio desarrollado por los profesores de la OFM y Alba Chantar con la dirección que ya dijimos del maestro Hernández-Silva.

Buenas interpretaciones de las oberturas de 'La clemencia de Tito', última ópera compuesta por Mozart que no la última estrenada (esa sería 'La flauta mágica') y de 'El cazador furtivo', triunfo definitivo de Weber, ésta en especial servida con gran brillantez y muy resolutiva. Cuatro arias de otros tantos compositores -Mozart, Gounod, Bellini y Donizetti- sirvieron para confirmar el buen arte, voz y estilo de Alba Chantar. Frescura en la del 'Zaide' ('Ruhe sanft'...) mozartiano, espléndido y muy sugestivo el 'Romeo y Julieta' ('Je veux vivre') de Gounod y la recreación que hizo -ya belcantismo puro- de Bellini con 'Los puritanos' ('O redetemi la speme') y Donizetti en su 'Llucia de Lammermoor' ('Regnava en el silenzio'). Excelentes agilidades, agudos limpios y sostenidos, dando vida -diríamos que hasta representado- a Elvira y Lucía. Muy identificada con la orquesta, fruto de la detallista concertación del maestro Hernández-Silva y muchos aplausos con el reconocimiento a la labor de todos los intérpretes de esta parte operística. Una lástima no se produjera, porque lo merecía, el bis que esperábamos.

Schumann hasta el fin de su vida se sintió atraído por la sinfonía. Compuso cuatro, evidentemente románticas, y la 'Segunda', que nos ofreció la OFM fue concebida y lo escribe el mismo compositor, en un estado depresivo y de malestar mental. La versión de la Orquesta Filarmónica de Málaga resultó muy convincente con la claridad habitual y expresivo repertorio de gestos del maestro Hernández-Silva. Un primer tiempo tal vez puede ser por la sonoridad de la sala, con mayor volumen en los metales, contrastado el 'Scherzo', profundidad no exenta de melancolía en el bellísimo 'Adagio espressivo' y muy brillante el final. Orquesta y director fueron muy aclamados al concluir la 'Sinfonía nº2' de Schumann con que se cerró la jornada.