El Premio Alcántara reconoce la poética «sublime» del malagueño Diego Medina

Diego Medina, desde el mirador que inspiró el poema. /SUR
Diego Medina, desde el mirador que inspiró el poema. / SUR

El autor, el más joven de la historia del galardón, plasma en 'Contrapicado' una vivencia personal con «contención y emoción»

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

La vida de un poema es tan impredecible como la de uno mismo. El beso de dos amantes que Diego Medina Poveda plasmó en 'Contrapicado' se quedó fuera de uno de sus últimos libros publicados. No encajó en esas páginas. Pero el joven poeta se resistía a dejarlo en un cajón. «Yo escribo para que me lean», afirma. El Premio de Poesía Manuel Alcántara saca ahora a la luz ese instante de pasión en su vigésimo sexta edición. El jurado valora el equilibrio entre «emoción y contención» del joven escritor malagueño Diego Medina en los versos de 'Contrapicado' y le hace merecedor de un galardón dotado con 6.000 euros (uno de los más cuantiosos por un solo poema). «El lenguaje es el que ha logrado aquí lo sublime», resaltó Álvaro García, presidente del jurado.

Medina (Málaga, 1985) se convierte en el ganador más joven de un premio que antes recibieron Luca de Tena, Félix Grande, Luis Alberto de Cuenca y Manuel Vilas. Y lo logra entre otros 1.024 poemas presentados. En 'Contrapicado', en palabras de Álvaro García, el malagueño «pone la cámara de la palabra hacia arriba para ver algo muy sencillo que no es sencillo de escribir»: el encuentro de dos amantes.

«Es una vivencia mía», confesaba Diego Medina tras conocerse el fallo del premio que convoca el Ayuntamiento junto con la Fundación Alcántara y Fundación Unicaja. Contesta al teléfono desde Rennes, donde da clases como profesor de español en la universidad. Cuenta que desde allí viajaba a menudo a Nantes a visitar a una chica. La ciudad le enamoró y sus rincones le inspiraron para escribir una serie de poemas recogidos en el libro 'A pesar del frío' (El Toro Celeste), premio de poesía UNED María Zambrano, con el patrocinio de la Fundación Unicaja. 'Contrapicado' no entró.

Pedraza, Del Corral y Muñoz, junto al jurado.
Pedraza, Del Corral y Muñoz, junto al jurado. / Salvador Salas

Su poética hunde sus raíces en lo cotidiano y personal para, a través del lenguaje, «sublimar todo eso y que cualquier lector pueda sentirse identificado». Es lo que sucede en 'Contrapicado', donde Diego Medina retrata una escena que tiene lugar en el mirador de Nantes. Dos amantes (él y su chica) contemplan la ciudad desde las alturas, pero en sus versos cambia la perspectiva y es Nantes quien desde abajo mira a los amantes. «Así se engrandecen. Ellos son más altos que los propios edificios», relata. Esa historia de amor se terminó, pero queda la poesía «como testimonio que trasciende lo individual y pertenece a todo el mundo».

«Podría ser el epitafio de alguien que ha amado», resume Álvaro García, sorprendido de que un autor tan joven «escriba algo tan perfectamente nítido». Versos, que dice, «son inmortales porque no se puede decir mejor» la emoción de ese instante.

García valoró el poema premiado junto al resto de miembros del jurado (la concejala Gemma del Corral, Lidia Bravo, Francisco Ruiz Noguera y Eugenio Maqueda), el presidente de la Fundación Alcántara, Antonio Pedraza, y el director del área de actuaciones socio culturales de la Fundación Unicaja, Rafael Muñoz Zayas. Para ninguno de ellos Medina es un desconocido. Hijo del poeta, escritor y editor Diego Medina Martín, ha ganado premios como el MálagaCrea 2010 y el María Zambrano. Ahora codirige la colección Monosabio que puso en marcha su padre. «He crecido rodeado de sus libros y de la gente extraña que eran sus amigos. Con el tiempo descubrí que eran poetas y escritores, y algo se pega», concluye.