Concha Velasco: «No me iría en la vida de aquí»

Concha Velasco levanta el premio Málaga de Teatro, ayer en el Cervantes, ante la mirada de Adelfa Calvo.D/aniel Pérez / Teatro Cervantes
Concha Velasco levanta el premio Málaga de Teatro, ayer en el Cervantes, ante la mirada de Adelfa Calvo.D / aniel Pérez / Teatro Cervantes

La actriz recoge divertida, emocionada y con humildad el primer premio Málaga de Teatro que entrega el Cervantes

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Cuando una artista es grande, ningún reconocimiento es pequeño. Pese a tener las máximas distinciones de las artes escénicas y el cine español, Concha Velasco levantó el premio Málaga de Teatro con gesto triunfal, lo besó y lo agradeció como si fuera el primero. La actriz recogió ayer en el Cervantes divertida, emocionada y con humildad el primero de estos galardones que entrega el Festival de Teatro tras 36 ediciones en cartel. La malagueña Adelfa Calvo hizo los honores al finalizar la última de las tres funciones de 'El funeral', la obra que protagoniza y pone fin al certamen. «No saben ustedes la ilusión que me hace», dijo al público en una intervención de poco más de diez minutos que dio para que cantara, contara anécdotas y repartiera bendiciones a todos. Estaba a gusto y feliz: «¡Qué me gusta un escenario! No me iría en la vida de aquí».

Vestida aún con la ropa 'de faena', aunque sin el turbante de su personaje «para no salir siempre igual en la foto», Concha Velasco celebró con sentido del humor ser la primera artista que recibe este premio de nueva creación. «Yo es que lo inauguro todo. Voy a hacer 80 años, si Dios quiere y el médico me da permiso», añadió frente al público que llenaba el Cervantes en pie.

Ella le pone a la vida una sonrisa: «Me gusta mucho reírme de mí misma». Y 'El funeral', añadió, le permite hacerlo. «Es una broma», declaró sobre la función, quizás consciente de la negativa recepción que entre la crítica ha tenido esta comedia dirigida y escrita por su hijo Manuel M. Pero la Velasco no estaba dispuesta a que nadie le amargara un dulce y lució en todo momento su eterna sonrisa. A su lado, el director de los teatros municipales, Juan Antonio Vigar, y Adelfa Calvo, que reconoció la admiración a la «maestra» como profesional y «como mujer valiente que ha arriesgado siempre en la vida». «Es que te miro y tengo ganas de llorar», le dijo en un momento. Confesó que verla sobre un escenario en Madrid, allá por el 79 cuando aún era una estudiante, fue una «motivación» para decantarse por el mundo de la interpretación. Porque ella, como recordó Velasco, tenía todas las papeletas para ser cantaora, como nieta de la Niña de la Puebla e hija de Adelfa Soto que es. «Y canta maravillosamente», apostilló.

Por eso la animó a entonar unas letrillas junto a ella, un cante que al final se marcó la veterana actriz en solitario recordando uno de los números de 'Carmen,Carmen'. «En este teatro tengo la grabación más bonita de esa obra», declaró. Decía así: «Si tuviera que elegir algo en el mundo, te elegiría a ti. Si tuviera que inventar el cielo, te copiaría a ti». «Al Teatro Cervantes y a Málaga. ¡Viva Málaga!», exclamó, antes de terminar con un deseo que ya es una tradición en sus despedidas: «Que Dios les bendiga a todos ustedes, a los que crean y a los que no, porque Dios está ahí para todos».

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