El arte las quiso perversas

El arte las quiso perversas
Salvador Salas

El Thyssen muestra la evolución de la identidad femenina en la creación moderna, desde la 'femme fatale' del XIX hasta la nueva mujer del siglo XX

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Perverso, según la RAE: «Sumamente malo, que causa daño intencionadamente». Pero hay una sorprendente segunda acepción que lo cambia todo: «Que corrompe las costumbres o el orden y el estado habitual de las cosas». El arte de mediados del siglo XIX se quedó en las primeras líneas retratando la belleza maldita de esa mujer que conduce a la perdición del hombre. Pero ellas sí leyeron más allá y se rebelaron contra lo establecido en el siglo XX como mujeres fuertes, seductoras e independientes. 'Perversidad', la nueva exposición del Museo Carmen Thyssen patrocinada por Fundación Unicaja, recorre esa evolución de la identidad femenina: desde la 'femme fatale' a la nueva mujer. «Me parece muy interesante y muy bonita justamente en este momento actual en el que las mujeres estamos de moda. Va a pegar fuerte», vaticinó la baronesa Carmen Thyssen, presidenta de la Fundación Palacio Villalón, acompañada del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (en un discreto segundo plano durante la rueda de prensa para respetar la legalidad electoral), y del presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel.

'Perversidad. Mujeres fatales en el arte moderno (1880-1950)'

Fondos
71 pinturas, dibujos, grabados y esculturas de instituciones y colecciones francesas, suizas, alemanas y españolas
Lugar
Museo Carmen Thyssen
Fecha
Hasta el 8 de septiembre

El rojo potente de las paredes avisa de la «intensidad» de la exposición. Recibe la imagen de una mujer en actitud de espera, sensual, con una blusa transparente y, por supuesto, pelirroja, el color del peligro. Georges Clairin recurre en 1880 a todos los arquetipos de la mujer provocadora para retratar a quien en realidad era una transgresora, la actriz Sarah Bernhardt, actriz y la primera empresaria del mundo del teatro. Otra mujer cierra el recorrido con una pose bien diferente: Delhy Tejero pinta ya entrado el siglo XX a su amiga con pantalones, empoderada, decidida y valiente.

Entre una y otra, 'Perversidad' ofrece casi 70 visiones de la mujer a través de la pintura, el dibujo, el grabado y la escultura de artistas como Klimt, Modigliani, Van Dongen, Man Ray, Picasso, Dalí, Gargallo, Zuloaga y Romero de Torres, entre otros. Instituciones y colecciones francesas, suizas, alemanas y españolas han prestado sus obras para esta muestra.

Salvador Salas

Miradas que, como explicó la comisaria y directora artística del museo, Lourdes Moreno, son un fiel reflejo de la sociedad de su tiempo. La manera en la que el arte muestra a la mujer en el XIX «obedece a un sentimiento humano, poderoso y negativo: el miedo». La alarma social que produjo la incorporación de la mujer al trabajo en la revolución industrial y sus reivindicaciones laborales generó esta «reacción» que bebía de la tradición literaria, mitológica y bíblica. Anglada-Camarasa pinta a una Salomé sin rostro, solo le interesa su silueta contoneándose; Franz Von Stuck enrosca una serpiente en una Eva pelirroja que se sujeta su pecho como si fuera la manzana prohibida; y Rogelio de Egusquiza se hace eco de una corriente filosófica misógina en 'Kundry' (la causante de la perdición en la obra de Wagner 'Parsifal'), el cuadro más alto que jamás ha entrado en el Thyssen con sus 2,40 metros.

A muchos, como a Picasso y Penagos, les sirve de inspiración el mito de Carmen, la 'femme fatale' española; mientras que otros se apoyan en la tradición patria de la maja. Zuloaga la pinta en 'Desnudo del clavel'. Y Kees van Dongen la revisa en 'El chal español', una provocadora obra donde coloca el pubis desnudo de su mujer a la altura de los ojos del espectador. Tanto es así que la pieza fue expulsada de la Exposición de otoño de París en 1913. Más adelante, Van Dongen vuelve a dar muestras de su carácter agitador en 'Tango', donde una mujer desnuda baila con un hombre enchaquetado con alas de ángel. Pero atención:él lleva zapatos de tacón.

El arte captura aquí la 'Belleza maldita', el epígrafe de la primera parte de la exposición. 'Reinas del abismo' le sigue, el capítulo que engloba a esas mujeres de la noche que malviven en un momento de éxodo a las ciudades ofreciendo su cuerpo en los arrabales y en las 'maison close' (casas de prostitución francesas). Junto a ellas, otras contemporáneas empiezan a plantar cara a un mundo de hombres y a ocupar espacios antes vetados para ellas.

Fundación Unicaja refuerza su apoyo al Thyssen

La Fundación Unicaja renueva y amplía su compromiso con el Museo Carmen Thyssen Málaga. La entidad patrocina la nueva exposición temporal, 'Perversidad', y además extiende su respaldo a la colección permanente de la pinacoteca. El presidente de Fundación Unicaja, Braulio Medel, y la presidenta de la Fundación Palacio Villalón, Carmen Thyssen, sellaron con una firma esta colaboración, que se «inserta en una larga tradición» de cooperación durante años. «Gracias por tu indudable aportación a Málaga a partir de una iniciativa artística tan importante como esta», le reconoció Medel a la baronesa.

El convenio se enmarca en la apuesta de Fundación Unicaja por la cultura en una ciudad «que se ha convertido en un referente, no solo español sino internacional, en materia de museos de primera categoría». En esta línea, Medel se felicitó por la «sugerente y atractiva» exposición temporal que inaugura el Thyssen. Una muestra que, más allá del plano contemplativo, «invita a que todos internamente hagamos una labor creativa personal, subjetiva y no transferible, de aquello que contempla».

Impresionan los ojos felinos con los que mira la 'Maja en los puertos' de Beltrán-Maseses y el cuadro de Julio Romero de Torres con una mujer vestida solo con un collar que se contempla en un espejo rodeada de celestinas. Lo tituló 'El pecado'. Un «ácido» Félicien Rops inmortaliza a las prostitutas bajo el demoledor título de 'Se vende' y funde el rostro de la muerte con el de una mujer de la calle en 'La muerte sifilítica'.

El pincel de una artista se cuela en este apartado para marcar la diferencia. Mientras Zuloaga y Camoin retratan a dos prostitutas que retan directamente al espectador, Suzanne Valadon capta la intimidad de una de ellas en su cotidianidad. «Ella no se ofrece», apostilla Moreno. La muestra descubre al pintor Auguste Chabaud, nunca expuesto en España, con el cuadro de una prostituta a la que aporta dignidad en su postura y su expresión. Pero, poco a poco, las 'mujeres fatales' de los cuadros ya no son prostitutas, sino chicas modernas que fuman y entran en los cafés, como se ve en dibujos de Picasso yCasagemas.

Es el anticipo de la 'Nueva mujer', la etapa final de este recorrido con dos nombres propios: Coco Chanel y Kiki de Montparnasse. La primera otorgó a la mujer «la capacidad de ir elegante al mismo tiempo que cómoda» liberándola del corsé, poniéndole pantalón e introduciendo el punto para darle libertad de movimientos, algo inviable con los trajes de polisón. Man Ray la fotografía en una instantánea icónica. La segunda hizo de su trabajo como modelo una «posición de marca»: todo artista reconocido tenía que retratarla. Y ahí están Modigliani y, de nuevo, Man Ray. Tres pintoras ocupan aquí su lugar: Maruja Mallo y Delhy Tejero, pioneras de la Generación del 27, exaltan a la mujer poderosa, mientras Olga Schacharoff se pinta a sí misma con la cuenca de los ojos vacía. Así no hay lugar a la provocación. Obras que conviven en esta recta final con el misterioso retrato de Gala que firma Salvador Dalí:ella se asoma sobre un fondo oscuro con una mirada inquietante.

La muestra, dijo la baronesa, da «mucha fuerza a la mujer». «Son mujeres muy especiales que han dado una nota de color en la vida. Siempre es bueno que hablen de nosotras. Bien o mal, pero que hablen». Y 'Perversidad', hasta el 8 de septiembre, tiene mucho que decir.