En busca de un nuevo modelo de antidepresivos

El profesor Manuel Narváez, en uno de los laboratorios de la Facultad de Medicina. /Félix Palacios
El profesor Manuel Narváez, en uno de los laboratorios de la Facultad de Medicina. / Félix Palacios

El proyecto 'Más neuronas, menos depresión' intenta probar que la interacción de dos neuropéptidos tiene un largo efecto contra esta enfermedad

VICTORIA BUSTAMANTEMálaga

La depresión es una enfermedad multifactorial que afecta a distintos aspectos. Uno de ellos es la neurogénesis, un proceso fisiológico mediante el que se generan nuevas neuronas. Ahora un estudio parte de la base, ya probada, de que el incremento de nuevas neuronas disminuye la depresión a corto plazo; por ello un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga, bajo el nombre de 'Más neuronas, menos depresión', pone el foco en la neurogénesis para estudiar un efecto antidepresivo más duradero.

Para ello se basan en la interacción de los neuropéptidos, unas moléculas más complejas que los neurotransmisores, que regulan muchas funciones fisiológicas como el sueño, la ingesta o el control de las emociones; aspectos que se ven alterados en las personas que tienen depresión. Por ello este grupo, encabezado por el profesor Manuel Narváez de la Facultad de Medicina junto con varias alumnas, toma estos neuropéptidos como herramienta principal de su investigación en un intento de buscar nuevos posibles antidepresivos.

Perfil

Quién es:
Manuel Narváez es médico dedicado a la investigación y profesor de Fisiología en la Facultad de Medicina.
Proyecto:
'Más neuronas, menos depresión' es una investigación que continúa la línea de su tesis doctoral, donde relaciona la interacción de neuropéptidos con procesos que afectan a trastornos mentales.
Publicaciones:
Los resultados previos en los que se basa la hipótesis de este estudio han sido publicados en la revista 'Brain Structure & Function'.

Pretenden demostrar que la interacción de ellos, llamados Galanina y Neuropéptido Y, potencia el incremento de nuevas neuronas, y a la vez comprobar que ese aumento tiene un efecto antidepresivo a largo plazo. De este modo, y tras diversas pruebas, se podría crear un nuevo modelo de medicamento que trate la enfermedad.

«Hacen falta nuevas alternativas terapéuticas, hay que seguir investigando» Manuel Narváez

Para llegar a todo esto primero hacen el estudio preclínico con ratones. Mediante una serie de inyecciones se les administra durante cuatro días los neuropéptidos a un grupo de roedores, mientras se tienen otros grupos de control.

Tras diez días de espera se les realiza unas pruebas de conducta, en la que demostrarán o no una tendencia antidepresiva. Una vez realizadas las pruebas se quedarán con los cerebros para estudiar todos los procesos realizados que darán los resultados del estudio. Todo ello gracias a una serie de marcadores que valorarán la supervivencia y el estado de las nuevas neuronas que se han creado, algo muy relevante para las futuras investigaciones.

Ensayos clínicos

De ser positiva la comprobación, los resultados serían extrapolables a humanos en unos diez años, tras muchos ensayos clínicos. Y es que el objetivo de este estudio es aportar más claridad sobre la depresión, una enfermedad en la que menos del 50% de los pacientes responden ante la medicación, según explica Narváez. Esto ocurre por la escasa comprensión que se tiene aún de los circuitos neuronales implicados en esta enfermedad. Además, los antidepresivos más comunes y recetados son los inhibidores selectivos de la recepción de serotonina, una sustancia cuyos niveles disminuyen en pacientes con depresión, y que estos medicamentos intentan aumentar. Pero el profesor Narváez apunta que esta es solo una causa de la afección, «nosotros queremos actuar en un escalón superior de funciones neurológicas, no sobre las causas, sino sobre los procesos fisiológicos». Además, reincide en que «hacen falta nuevas alternativas terapéuticas, por eso hacemos este proyecto, vemos que casi el 70% de los pacientes no remiten, eso es por algo, hay que seguir investigando», sentencia. Una labor muy importante, ya que la depresión es un trastorno mental muy frecuente que tiene un impacto socieconómico muy alto.

Todo este proyecto deriva de la tesis doctoral de este profesor, donde observó que la interacción de los dos neuropéptidos producía una serie de resultados celulares en los receptores del giro dentado del hipocampo, la zona donde tiene lugar la producción de nuevas neuronas. De ahí dedujo que podía estar relacionado con tareas que afectan a la depresión. A partir de esta idea se hicieron unos resultados preliminares que demostraron que había una relación clara entre ambos procesos.

'Crowdfunding'

Este estudio ha salido adelante gracias al método de 'crowdfunding', mediante la plataforma Goteo, como una iniciativa del canal I-UMA, que facilita la cofinanciación de proyectos. Ha conseguido un presupuesto de 1.345 euros, tras dos fases de financiación. La primera y más importante, que aseguraba el mínimo coste de mil euros con el que se puede llevar a cabo la investigación, se alcanzó en tres semanas, antes del plazo establecido de cuarenta días.

Todo esto, como apunta el profesor Narváez, «es una pequeña parte de lo que hemos pedido al ministerio, un proyecto de unos cien mil euros, para hacer un trabajo mucho más complejo». Y es que este investigador ha solicitado una convocatoria de retos de investigación al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, basada en este proyecto y que se resolverá el próximo año. En ese caso se realizaría una investigación más larga con muchos más experimentos donde, además, se trabajaría con ratones con depresión.

 

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