El conmovedor hilo de Twitter por el derecho a una «muerte digna» para Guillermina Freniche

Guillermina y su hija Astrid/SUR
Guillermina y su hija Astrid / SUR

Astrid Jurado hace pública la situación de su madre a la vez que destaca la figura de esta empresaria y agente activo de la historia reciente de Torremolinos

Ángel de los Ríos
ÁNGEL DE LOS RÍOSMálaga

Hace 14 años que el alzheimer apareció en la vida de Guillermina Freniche. «Fue dolorosamente precoz, a los 64, justo antes de jubilarse», recuerda su hija Astrid Jurado. Guillermina sigue hoy aquí, vive conectada a una sonda de alimentación. Mucha gente ha conocido ya la historia de Guillermina porque su hija, que pide el derecho a una muerte digna en un hilo que se ha hecho viral de Twitter. #FreeGuille es hoy trending topic. Quizá por todo lo que fue y representó su madre para las mujeres y para su pueblo, Torremolinos, esta odisea, que ya han leído millares de personas en las redes sociales, merece ocupar al menos un titular.

Guillermina Freniche era conocida por ser una de las primeras mujeres empresarias en la Costa del Sol en un tiempo de hombres, fundadora de Gala Decoración, y por ser secretaria del primer Ayuntamiento democrático de Torremolinos, con Miguel Escalona como alcalde. «Con su eterno Ducados en la comisura de los labios, a bordo de un Mini rojo cuando las mujeres no conducían, y divorciada cuando las mujeres no se divorciaban», enumera su hija. Con 19 años ya se había marchado a Inglaterra, «huyendo de la miseria de la posguerra». Trabajó también en Suiza estudiando por las noches y, según denuncia su hija Astrid, «la devolvió a España un marido que amenazó con llevar a sus hijos a la frontera».

Guillermina Freniche
Guillermina Freniche / SUR

Sigue aquí. Ya no puede luchar, pero tiene quien lo haga por ella. Astrid, que vive en Madrid y viene a visitarla siempre que puede, y Ricardo, al frente del negocio familiar. «Le niegan los cuidados paliativos porque su cerebro ha sido destruido por una enfermedad neurodegenerativa y no por un cáncer. No puede quejarse». Una sentencia, que fue apelada sin éxito por sus hijos, obliga a alimentarla con una sonda nasogástrica. Lo argumenta el tribunal en la desestimación del recurso de apelación que presentó la familia: «Solo con la finalidad de evitar ese sufrimiento, por una cuestión humanitaria y de respeto máximo al derecho a la vida reconocido en el artículo 15 de la Constitución, y entendiendo la muerte que causaría la ausencia de nutrientes y líquido, un trato degradante e inhumano». Su propia hija lamenta que decidan por ella «una jueza y un forense que no la conocen, que nunca hablaron con ella». En los últimos 15 días, dicen, han acudido con su madre cuatro veces a urgencias para recolocar una sonda nasogástrica «impuesta por resolución judicial».

Una oleada de mensajes de apoyo no se ha hecho esperar. «Reconozco que ya no puedo responder a todos», dice Astrid, pero los agradece todos por igual. Muchos casos similares y «mucho respeto», añade. Mientras, un millón de firmas esperan en el Congreso de los diputados a que un gobierno «oiga a todos los que pedimos una ley veraz de muerte digna, donde ninguna religión meta sus manos», cierra en una reflexión que añade: «Todas vamos a morir. Comparte si la conociste, a ella o a otras. Comparte si crees que tu vida y tu muerte son tuyas. #FreeGuille».

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