"Yo la maté, sé que fui yo; pero estoy arrepentido, siempre me sentiré como un monstruo"

Familiares de la víctima, hoy en la Ciudad de la Justicia./
Familiares de la víctima, hoy en la Ciudad de la Justicia.

El acusado de asesinar a su expareja, la profesora de inglés hallada muerta en su piso en marzo de 2014 en Torremolinos, asegura que llevaba el arma blanca para suicidarse

JUAN CANOMálaga

Sí, la maté. No tengo seguridad de todo lo que pasó, pero sé que fui yo, con mis manos, con el cuchillo. Carlos Río ha respondido de esta forma a la primera pregunta que ha formulado la fiscal, que lo acusa de asesinar a Ana María González, la profesora de inglés hallada muerta, con 30 heridas de arma blanca, en su piso de Torremolinos el 5 de marzo de 2014. La representante del Ministerio Público ha modificado sus conclusiones provisionales y aumenta la pena solicitada a 25 años al considerar que hubo "ensañamiento y alevosía"

El acusado, que mantuvo con la víctima una relación sentimental durante siete años, reconoció los hechos, aunque negó haber acudido a su domicilio con el plan premeditado de matarla, sino para suicidarse delante de ella. Estoy arrepentido, siempre me sentiré como un monstruo", ha añadido.

Esta mañana ha arrancado el juicio contra Río, quien se sienta ante los miembros de un jurado popular y se enfrenta a los 20 años de cárcel que pide para él la Fiscalía, quien le acusa de un delito de asesinato alevoso. Asimismo, el representante del Ministerio Fiscal solicita 200.000 euros de indemnización para los herederos de la mujer, que trabajaba como profesora de inglés en el colegio Mar Argentea, donde era muy querida por los alumnos y por todos los que la conocían.

El día de los hechos, por la mañana, el procesado compró un cuchillo de 25 centímetros de hoja «con la intención decidida de acabar con la vida de su expareja», explica la fiscal en su escrito de acusación. Para ello aprovechó que Ana Isabel le había llamado porque necesitaba un justificante médico para presentarlo en su trabajo, relacionado con la hospitalización de él a causa de un infarto. Por ese motivo se fue al domicilio de la víctima con el arma escondida entre sus ropas.

Tras una fuerte disputa, el acusado «de forma sorpresiva y sin mediar palabra alguna», explica la acusación pública, le asestó una primera puñalada en el cuello, «sin darle posibilidad de defensa», a Ana Isabel que estaba parcialmente girada y no se percató del ataque, añade la fiscal.

«No me mates, por favor», llegó a suplicar la víctima, pero su expareja prosiguió asestándole cuchilladas en la cabeza y en el cuello, «causándole heridas que por su situación y circunstancias no buscaban más que aumentar el sufrimiento de la víctima, que nada pudo hacer por defenderse, añade el escrito acusatorio.

La mujer, natural de Aranda de Duero, fue hallada muerta por sus padres. No existían denuncias previas ni antecedentes entre la pareja, siempre según se recoge en el escrito del fiscal.

 

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