Piden 20 años de cárcel para la expareja de la profesora de inglés degollada en Torremolinos

El hombre no aceptaba la ruptura de la relación y le asestó 30 cortes en el cuello y la cabeza

MONTSE MARTÍN

Ana Isabel, de 47 años, había roto con su pareja tras siete años de relación. Carlos R., de 46, no lo aceptó y la culpabilizó no solo de la ruptura, sino de un infarto que había sufrido semanas antes. Así se lo hizo saber en una llamada telefónica poco antes de que decidiera acabar con su vida. Al día siguiente compró un cuchillo de cocina y, con la excusa de llevarle un documento que ella necesitaba, se presentó en su casa. Volvieron a discutir y entonces sacó el cuchillo y la degolló.

La Fiscalía pide ahora 20 años de cárcel para el hombre, al que acusa de un delito de asesinato alevoso, que será juzgado por un jurado popular, y 200.000 euros de indemnización para los herederos de la víctima, que trabajaba como profesora de inglés en el colegio Mar Argentea, donde era muy querida por los alumnos y por todos los que la conocían.

Los hechos ocurrieron el 5 de marzo de 2014 en Torremolinos. Por la mañana, Carlos compró en una ferretería un cuchillo de 25 centímetros de hoja con la intención decidida de acabar con la vida de su expareja, explica la fiscal en su escrito de acusación provisional. Para ello aprovechó que Ana Isabel le había llamado porque necesitaba un justificante médico para presentarlo en su trabajo, relacionado con la hospitalización de él a causa de un infarto. Por ese motivo se presentó en el domicilio de la víctima con el arma escondida entre sus ropas.

Tras una fuerte disputa, Carlos R. de forma sorpresiva y sin mediar palabra alguna, explica la acusación pública, le asestó una primera puñalada en el cuello, sin darle posibilidad de defensa, a Ana Isabel que estaba parcialmente girada y no se percató del ataque, añade la fiscal.

No me mates, por favor, llegó a suplicar la víctima, pero su expareja prosiguió asestándole cuchilladas en la cabeza y en el cuello, causándole heridas que por su situación y circunstancias no buscaban más que aumentar el sufrimiento de la víctima, que nada pudo hacer por defenderse, añade el escrito acusatorio.

La mujer, natural de Aranda de Duero, fue hallada muerta por sus padres, que pasaban con ella una temporada. El acusado había dejado de vivir allí pocos días antes de que éstos llegaran. No existían denuncias previas ni antecedentes entre la pareja.

El hombre padece un trastorno afectivo de la personalidad, pero sin déficit de inteligencia ni de voluntad, según los especialistas que le examinaron. Por su parte el informe forense, señaló que ese trastorno no tiene la catalogación de enfermo mental, por lo que el acusado es imputable.

 

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