Rosas, feminismo y un murga infantil que ilumina el futuro del Carnaval de Málaga

A base de regla tó se arregla /Eduardo Nieto
A base de regla tó se arregla / Eduardo Nieto

San José se muestra reivindicativo en 'La cruz que me ha caío contigo', una de las favoritas de la noche

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

La tercera preliminar del Concurso de Agrupaciones de Canto de este Carnaval de Málaga consiguió dejar atrás las polémicas de la jornada anterior. La mejor forma de dar carpetazo al escándalo de ‘Los siervos de Alba’, que han sido suspendidos durante dos años por su mensaje misógino, fue correr un tupido telón y dar paso a las formaciones de la noche. La primera formación en llevar la magia del Carnaval a las tablas fue, quizá, la que más pasiones levantó. Los pequeños de la murga infantil ‘Cuando haces pop ya no hay stop’, pusieron el listón muy alto con su tipo sencillo y su acertada interpretación. Por lo demás, los asistentes estuvieron más animados en muchos casos que las propias agrupaciones excepto en el duelo de murgas, protagonizado por los debutantes de ‘A base de regla tó se arregla’ y los veteranos ‘La cruz que me ha caío contigo’.

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Cuando haces pop ya no hay stop - Murga infantil ***** La cantera del Carnaval se come el escenario

Hizo falta muy poco para que las gradas rompieran en aplausos. Ya con el tipo, los niños y niñas de ‘Cuando haces pop ya no hay stop’ conquistaron al Alameda. Ataviados con chupa de cuero roja y la cara pintada al más puro estilo años ochenta, en la presentación dejaron claro que la cantera del Carnaval de Málaga está en plena forma, que no le falta amor por lo suyo y ganas de llegar lejos. En el primer pasodoble entonaron un gran piropo a la ciudad, a sus calles, plazas, y al orgullo de haber nacido en la Costa del Sol. Evidentemente, el público se rindió ante el encanto de los pequeños, que hasta en el popurrí dieron la nota –entonaron la canción del momento, ‘Despacito’, y algún que otro éxito más–. Dejaron el listón muy alto.

Enredados - Comparsa ** Un tipo simple para un mensaje complejo

Pocas cosas aluden más a Málaga y su cultura que el mar y los marineros. La comparsa ‘Enredados’ repitió en el Alameda con un sencillo tipo pescador con el que criticar a la sociedad actual, perdida entre miles de redes. Muy acertados en lo musical, afinados desde la presentación, el gran fuerte de la formación fueron los mensajes de sus letras, cargadas de reivindicaciones. Con los pasodobles criticaron la pérdida de contacto humano por culpa de los teléfonos móviles y el mal uso de las redes sociales, un punto con el que, curiosamente, conectaron con el público. En los cuplés abordaron la independencia (la de ser soltero) entre otros temas de humor, y el público, que no se quedó frío, tampoco se calentó en exceso. Rieron con algunos chistes y aplaudieron, sí, pero faltó empatía, faltó una pizca de emoción.

Muerto de risa - Murga *** Tímido y arriesgado homenaje al Chiquito

Era su primera vez en el Teatro Alameda y los nervios se colaron entre pasodobles. El tipo de la murga, venida desde Algeciras, fue una apuesta arriesgada, ellos lo sabían. Cada uno de los integrantes iba disfrazado de cómicos que ya han fallecido, entre ellos Gila, el Pulga, Antonio Ozores, Eugenio, Lina Morgan o el querido Chiquito de la Calzada. El público del Alameda, siempre gentil, aplaudió y festejó la presentación, en la que Chiquito era protagonista. Además, arropó a la formación durante el resto de la actuación. La murga combinó los pasodobles con chistes sin música y en el popurrí dieron el máximo.

A base de regla tó se arregla - Murga **** Un prometedor estreno malagueño

El tipo de esta murga, que se estrenaba anoche en el Carnaval de Málaga, estuvo aprovechado hasta la última prenda. Los miembros de ‘A base de regla tó se arregla’ eran el típico profesor de los de antes, de los regañones. Los malagueños se ganaron el favor del Alameda desde la presentación, en la que emplearon una pantalla y la melodía de una canción del también malaguita El Kanka. Pasaron lista y repartieron guasa por doquier (con recado incluido al presidente de la Federación del Carnaval de Málaga, Rafael Acejo). Al igual que su personaje, hicieron la actuación «como se hacía antes, pasodoble, cuplé, pasodoble, cuplé».

Mi última voluntad... - Comparsa *** Original y sobria reivindicación femenina

En el Carnaval del año pasado, fueron finalistas. Este año han apostado por un tipo floral y una puesta de escena muy trabajada cargada de mensajes. Con un original juego de luces y unas armonías muy trabajadas presentaron su razón de ser, «rojo clavel» y mil metáforas para defender a la mujer y poner en valor la figura de las madres. Con uno de los pasodobles lanzaron un dardo envenenado a Susana Díaz, a quien llamaron «presidenta traidora».

La trastienda - Comparsa ** Tipo y melodías con sabor a épocas pasadas

La penúltima actuación de la noche (última comparsa) apeló a los sentimientos más íntimos y profundos del Carnaval de Málaga. Vestidos de bufón y sin más detalles que el colorido aspecto ‘ochentero’, ‘La trastienda’ se presentó con una alegoría (algo difícil de entender), en la que los personajes fueron despertando conforme la letra iba describiendo las sensaciones del carnaval. En los cuplés mandaron un piropo a Córdoba, tierra natal de la comparsa. El público tenía ganas de más y se encargó de animar el teatro, que se estaba quedando frío, quizá por el regreso del descanso.

Qué cruz me ha caío contigo - Murga ***** San José reivindica su figura en una murga redonda

La noche se cerró con los cabeza de serie ‘Qué cruz me ha caío contigo’, murga de Alberto Zumaquero, una de las favoritas de la noche. Con un tipo y un atrezo redondo, los componentes se ponen en la piel del marido de la Virgen María. Con esta excusa pusieron en valor la figura de las buenas personas y se quejaron de la pérdida de identidad de Málaga (dejaron un recado al alcalde, Francisco de la Torre, por el proyecto de la torre del Puerto). El popurrí del conjunto fue, sin duda, el más divertido y completo de la noche. El público no quería que se acabase, de eso no había duda, así lo dejaban ver los jaleos, las palmas, los "olés" y "vámonos" que no pararon de sonar. El Alameda los despidió en pie, con un largo aplauso, y entre gritos de "¡eso sí que es un pedazo murga!".

 

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