Ecologistas elevan a 50 millones la restauración de Doñana tras el fuego

SUR HUELVA.

Ecologistas en Acción avisaron ayer de la necesidad de invertir más de 50 millones de euros para la restauración de la zona afectada por el incendio del pasado verano en el entorno de Doñana, elevando la cifra de 1,9 millones prevista inicialmente por la Junta de Andalucía. En un comunicado, la organización entiende que este siniestro, además de ser una catástrofe ambiental, «supone un duro golpe a nuestra economía», e insiste en que «la lucha contra los incendios forestales debería integrarse en una planificación de desarrollo rural integral y fomentarlo con apoyo político, financiero y social».

Así, entiende que a los 50 millones de euros habría que sumar «el millón y medio que costó la extinción y la pérdida de renta de 9,8 millones de euros en valores ambientales, recreativos y económicos como la piña, pastos, madera, caza o plantas aromáticas».

Todo ello tras la entrega a los grupos de trabajo del Consejo de Participación del espacio protegido, previo a su presentación en el próximo Pleno de este órgano colegiado en julio del documento en el que ha colaborado una comisión multidisciplinar de entidades públicas, que prevé preparar un plan de restauración «muy diverso y heterogéneo en atención a los numerosos hábitats y ecosistemas, y teniendo en cuenta la respuesta de la vegetación y el banco de semillas».

La organización ecologista ha indicado además que acoge con buenas expectativas el documento de directrices, pero exige que se aplique el principio de cautela, con lo que solicitará que, junto a la completa erradicación de especies exóticas prevista, apostando por las especies propias de Doñana, y previo a la tarea de eliminación de árboles quemados, «los ejemplares afectados sean marcados por el equipo del espacio protegido cumpliendo exhaustivamente con los requisitos que se describan para las cortas».

Vacío científico

Esta exigencia responde «a que existe un gran vacío de literatura científica relativa a la resiliencia del pino piñonero tras un incendio y sería necesario, por la falta de conocimiento científico, dar más margen a los árboles para ver la evolución». «La intervención para eliminar casi 173.000 toneladas de madera en una superficie de 7.183 hectáreas, con la tala de unos cinco millones de árboles, dejaría un paisaje desolador», señala la misma nota, que apela a la administración ambiental a realizar una selección exhaustiva para una primera actuación de corta de árboles completamente carbonizados y podas en los ejemplares algo más afectados.

Posteriormente, el seguimiento del arbolado afectado irá marcando la necesidad de nuevas labores y las pautas para avanzar en la restauración al ritmo de la naturaleza, evitando así una posible tala masiva que sólo beneficiaría a fábricas que se dedican a la producción de energía a partir de la biomasa.

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