Cuevas, pozos y grutas centran la búsqueda de Laura Luelmo

Cuevas, pozos y grutas centran la búsqueda de Laura Luelmo

La Guardia Civil descarta la huida voluntaria de la joven desaparecida en Huelva

MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Las cuevas, pozos y grutas que pudieran existir por El Campillo (Huelva) y los pueblos de alrededores centrarán durante la jornada de hoy la búsqueda de Laura Luelmo, la joven zamorana de 26 años que desapareció el pasado miércoles en esa localidad después de que saliera a hacer deporte.

La Guardia Civil ya no tiene dudas: Laura Luelmo Hernández, no huyó de forma «voluntaria». O ha sufrido un accidente, hipótesis que conforme pasan los días y se amplían las batidas se va desvaneciendo, o hay «una segunda persona que está implicada», como ha reconocido, abiertamente Ezequiel Romero, jefe de la Comandancia en Huelva, admitiendo de forma velada que los especialistas del instituto armado, desgraciadamente, sospechan que la joven ha podido ser secuestrada o asesinada.

«No descartamos ninguna hipótesis, por lo cual lo más importante es encontrar el cuerpo de Laura». «Todavía tenemos la esperanza de encontrarla viva, de que haya tenido algún accidente, que esté todavía refugiada», explicó el mando policial, dejando todavía un hilo de esperanza a los familiares de la chica desplazados a la cuenca minera onubense para participar en el operativo de búsqueda, en el que el domingo llegaron a participar más de 300 personas.

Laura Luelmo llegó la semana pasada al pueblo de El Campillo (2.000 habitantes, en la comarca minera de Huelva) procedente de Zamora. Se incorporó a dar clases como profesora interina de educación plástica el 4 de diciembre en el instituto de secundaria Francisco Vázquez Díaz, del vecino municipio de Nerva. Los investigadores recalcan que tenía una vida «totalmente estable», con una carrera profesional en ciernes y con una relación sentimental «igualmente estable» y sin problemas familiares ni sociales de ningún tipo. «Ni un solo motivo para desaparecer voluntariamente», insisten.

Los mejores al mando

Con estas premisas, el Ministerio del Interior decidió el sábado poner al frente de la investigación a los especialista de las Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, exactamente el mismo equipo que hace un año resolvió el caso de Diana Quer con la detención de su asesino, José Enrique Abuín, y el hallazgo de su cuerpo y que el pasado marzo consiguió encontrar el cadáver del niño Gabriel Cruz, tras la captura de su asesina, Ana Julia Quezada. «Hemos pedido que para este caso vengan los mejores», resumió el comandante Romero.

La UCO, que resolvió los casos de Diana Quer y del niño Gabriel, se pone al frente de la investigación ante la sospecha de que la joven haya sido asesinada

El mando de la Guardia Civil negó que el instituto armado tenga «a nadie en concreto que digamos este es sospechoso número uno». Romero se refirió así a la información distribuida por varios medios y redes sociales según la cual los investigadores consideran como principal sospechoso de la desaparición de la joven a un hombre que vivía justo enfrente de la casa que alquiló Laura Luelmo en en el número 13 de la calle Córdoba de El Campillo y que en 2001 fue condenado a 15 años de cárcel por asesinar el 15 de octubre de 2000 a cuchilladas a una mujer en la vecina localidad de Cortegana, también en Huelva. Este mismo individuo, en 2008 y durante un permiso penitenciario, intentó atacar con un cuchillo a una vecina de El Campillo en un aparente intento de violación.

Según explicaron mandos de la investigación este individuo, que vivía habitualmente en la casa de sus padres frente a la vivienda que alquiló la joven, se encuentra en paradero desconocido. No obstante, insistieron que no hay indicios, al menos por el momento, para poder relacionarle con la desaparición de Luelmo.

Lo infructuoso de la búsqueda a pesar de la envergadura del operativo abona la tesis de la «desaparición forzada», ya que las más de 300 personas (guardias civiles, agentes forestales, miembros de Protección Civil y voluntarios) que participan en el despliegue ya han batido en una radio de más de diez kilómetros los alrededores de El Campillo. Se trata de la distancia –según las estimaciones de los agentes- que la joven podría haberse alejado del núcleo urbano practicando running cuando abandonó su casa pasadas las 16:00 horas del miércoles, momento en el que habló por teléfono por última vez con su novio.

La última señal emitida de su móvil, sobre las 20:00 horas, fue detectada por una antena ubicada a nueve kilómetros al norte del pueblo, cuando una de las aplicaciones de su aparato, probablemente el Whatsapp, emitió por última vez. No obstante, el hecho de que se trate de una zona rural, como pocas antenas y en una zona bastante montañosa, ha dificultado a los especialistas determinar el lugar exacto en el que se encontraba el teléfono en esa última conexión. El domingo, la búsqueda se centró en el pantano de Campofrío, muy cerca de la antena que dio por última vez cobertura a su móvil. Efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil rastrearon, sin éxito, el embalse.

 

Fotos

Vídeos