Un viaje inolvidable para llenar de libros el desierto

Entrada de la biblioteca Bubisher de Bojador./SUR
Entrada de la biblioteca Bubisher de Bojador. / SUR

Una periodista afincada en Málaga narra su experiencia como voluntaria en el Sahara con la ONG Bubisher, que acaba de abrir una cuarta biblioteca en los campamentos de refugiados

AMANDA SALAZARMálaga

Leticia de Blas Recio es una vallisoletana afincada en Málaga desde hace varios años. Periodista y gestora cultural de profesión, se enamoró del proyecto de la ONG de ámbito nacional Escritores por el Sahara Bubisher en cuanto se cruzó con él por casualidad buceando en la Red. Desde entonces, empezó a colaborar con ellos como voluntaria. Esta entidad -que cumple ahora 10 años y comenzó su labor desde Pontevedra- se encarga de llevar bibliotecas a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf y de potenciar el uso del español como segunda lengua.

El pasado mes de octubre, Leticia viajó como voluntaria con otras nueve personas de esta ONG para abrir la cuarta biblioteca en el desierto, en Dajla. La entidad ya contaba con estos espacios para la lectura en los campamentos de Smara, Auserd y Bojador, además de una red de bibliobuses para acercar los libros a la población, sobre todo a los niños. «La ONG surgió a partir de la idea de un niño del Colegio San Narciso de Marín (Pontevedra), que pensó que se podría usar un bibliobús para llevar los libros a los campamentos de refugiados y fomentar la lectura«, explica Leticia, quien detalla que el nombre de la ONG, Bubisher, hace referencia a un pequeño pájaro del desierto, cuya llegada anuncia las buenas noticias.

Voluntario leyendo un cuento a los niños de la biblioteca de Smara.
Voluntario leyendo un cuento a los niños de la biblioteca de Smara. / SUR

«Las personas que forman parte de la asociación son en su mayoría profesores, bibliotecarios o periodistas que vieron en los libros una forma de ayudar a la población de los campamentos de refugiados saharauis«, señala Leticia, quien recuerda como una experiencia inolvidable los días que pasó en el desierto con esta iniciativa. »Los dos primeros días, estuvimos trabajando sin descanso para preparar el edificio que albergaría la biblioteca; lo bueno es que siempre están cerca de la escuela, para que los niños que vienen de más lejos puedan aprovechar que van a clase para visitar también la biblioteca«, indica.

Agradecimiento

Leticia destaca la satisfacción que supuso para ella ver cómo la población agradecía el esfuerzo de los voluntarios para abrir la biblioteca. «Para ellos, que apenas tienen opciones de disfrutar de la cultura o el ocio, es muy importante contar con un lugar donde poder acceder a los libros y ver otros mundos a través de ellos», dice. En este sentido, recuerda que cuando se marchaban del campamento, los niños perseguían corriendo sus vehículos para despedirse y como señal de agradecimiento. «Era muy emocionante», dice, sin dudar de que espera volver con la ONG para apoyarles en los próximos proyectos. Los libros con los que se llenan estas bibliotecas -en hassanía y en español en su mayor parte- son en gran parte donados por instituciones. Además, Bubisher cuenta con títulos propios que comercializa para obtener fondos que se destinan íntegramente para la construcción de esta red de bibliotecas y biobliobuses.

Leticia de Blas con niñas saharahuis en la wilaya de Dajla.
Leticia de Blas con niñas saharahuis en la wilaya de Dajla. / SUR

Además, a través de http://www.bubisher.org/ se pueden hacer microdonaciones, adoptar un libro «para ellos». Además, el proyecto genera empleo in situ, porque las bibliotecas están regentadas por saharauis a los que la ONG forma para que puedan desarrollar esta labor.

 

Fotos

Vídeos