La 'Revolución optimista' llega al voluntariado malagueño

La 'Revolución optimista' llega al voluntariado malagueño

Dos expertos en 'coaching' imparten un taller para motivar a las personas que acompañan a mayores de la Fundación Harena y captar nuevos voluntarios

M. Ángeles González
M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

Afrontar el año con energía, optimismo y una sonrisa de oreja a oreja. Es el principal objetivo de la jornada #sumailusión, un encuentro de 'coaching' que la Fundación Harena organiza por cuarto año consecutivo para recargar las pilas de los voluntarios que dedican parte de su tiempo a acompañar a mayores que viven solos en Málaga. Además de motivar a estos colaboradores, este taller, impartido por los hermanos Bonilla -Juan y Antonio- servirá para dar a conocer los proyectos que lleva a cabo la asociación malagueña y conseguir que se unan nuevos voluntarios. Se celebrará el próximo jueves 24 de enero en sesiones de dos horas en horario de mañana o de tarde (de 11.00 a 13.00 y de 17.00 a 19.00 horas) en el salón de actos de Unicaja (plaza de la Marina, 3). El evento, de carácter gratuito, está abierto al público en general y es necesario confirmar asistencia en el teléfono 951 777 001 o a través del correo electrónico voluntariado@fundacionharena.org.

En #sumailusión, los hermanos Bonilla, profesionales del mundo del 'coaching' personal y empresarial, hablarán de lo que han bautizado como la 'Revolución optimista', una forma de entender la vida desde el convencimiento de que «podemos modificar el futuro viendo la parte positiva de las cosas», según detalla Antonio Bonilla. Con estudios en Economía y Arquitectura y más de 15 años de experiencia en puestos de alta dirección, decidieron un día «salir de nuestra zona de confort para convertirnos en profesionales del mundo del 'coaching' con el fin de ayudar a las personas a encontrar sus sueños, su excelencia y, en definitiva, su felicidad».

El encuentro organizado por la Fundación Harena será totalmente participativo, desarrollándose a través de juegos y reflexiones puestas en común entre los asistentes. La idea es que los voluntarios «se den cuenta de que si colaboran con el equipo se obtienen mejores resultados y de que el acompañamiento y la escucha hacen que la otra persona se abra y quiera salir de su zona de confort». Todo con el objetivo de que se lo transmitan a los abuelos a los que dan compañía unas horas a la semana para que se animen a salir, entiendan «que hay más oportunidades» y tengan ilusión. La clave es: «Si yo sonrío, mi entorno sonríe».

Al mismo tiempo, partiendo de la idea defendida por los Bonilla de que «todo llevamos un voluntario dentro, aunque no hayamos estado en la tesitura de sacarlo», el encuentro pretende despertar esa vocación altruista entre los asistentes para que se unan al proyecto de Harena, que únicamente requiere dos horas a la semana para aliviar la soledad que sufren muchos de nuestros mayores.

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