El comedor social de Miraflores de los Ángeles: 500 raciones de generosidad

La mayoría de los menús se sirven para llevar en los recipientes que llevan los usuarios. /Germán Pozo
La mayoría de los menús se sirven para llevar en los recipientes que llevan los usuarios. / Germán Pozo

Las instalaciones de la asociación Yo Soy Tú se han quedado pequeñas y la lista de espera supera ya las trescientas personas

M. Ángeles González
M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

«No sé cómo estaríamos si esto no existiera». Sagrario Castillo es usuaria del comedor-dispensador social Miraflores de los Ángeles que la asociación Yo Soy Tú tiene en el popular barrio de la capital desde 2016. Cada mediodía, esta malagueña de 64 años acude a un local de la calle Moreno Nieto a recoger cuatro menús completos para ella, su marido, en paro desde hace años, su hijo pequeño y la pareja de éste. Contar con un plato caliente a diario sin coste alguno supone un balón de oxígeno para esta familia, que apenas puede subsistir económicamente. Sin dejar de valorar el trabajo de los voluntarios, y la comida, «que está buenísima», afirma que «ni remotamente» se hubiera imaginado hace años que tendría que acudir a un comedor social. «La verdad es que me da pena», se confiesa.

Precisamente para aliviar sentimientos como ese en personas que lo han perdido todo o casi todo, la asociación Yo Soy Tú, en la que colaboran más de 70 voluntarios, promueve la solidaridad «horizontal», tratando de tú a tú a los usuarios, en el mismo nivel, «y no de arriba a abajo, humillando», como explica su presidente, Emilio Jesús Gómez, haciendo referencia al nombre de la ONG, que atiende a más de medio millar de personas sin recursos cada día y tiene a otras 300 en lista de espera. «Yo soy igual que tú, en la situación en la que estás tú ahora puedo estar yo también algún día», apunta. De hecho, en los más de dos años que lleva funcionando el comedor, han conocido historias impactantes de personas con un estatus social alto que por diferentes circunstancias se han quedado sin nada.  Pero, sin duda, las más duras son las de quienes comen allí mismo porque viven en la calle. Juan José Maldonado sabe muy bien lo que es eso, ya que hasta hace poco dormía a la intemperie. Este catalán de 49 años es pinche de cocina en el comedor, donde presta servicios a la comunidad como parte de su reinserción tras una condena. Antes acudía allí a almorzar y desayunar, como hacen cada día unas 70 personas sin hogar. Por suerte, él ha conseguido una plaza en el albergue municipal, donde dice que ahora es «famoso» entre sus compañeros: «Antes me preguntaban cuánto dinero había conseguido ese día pidiendo en la calle, y ahora quieren saber cuál es el menú de mañana en el comedor», explica, convencido de que cuando acabe la condena «me quedo aquí de voluntario».

«Aquí damos salud»

Su 'jefe', el cocinero principal del comedor, es José Antonio Espinosa, que cada día se encarga de que a mediodía estén listos los primeros y segundos platos para más de 500 personas. La mayor parte de las raciones se sirven para llevar por un mostrador que da a una calle poco transitada para garantizar discreción. También se sirven comidas a domicilio en caso de no poder desplazarse.

Más de 70 voluntarios colaboran con la asociación; algunos de lunes a domingo

«Cada cazo equivale a una ración», explica Magdalena Ruiz, una de las voluntarias más veteranas, que colabora con Yo Soy Tú desde que abrió el comedor. «Sirvo comida, pelo patatas, hago ensaladas... ayudo en lo que haga falta», explica esta granadina de 70 años, abuela de nueve nietos, que acude a las instalaciones junto a su marido todos los días, de lunes a domingo –el comedor abre los 365 días del año–, un sacrificio que no le pesa: «Veo que hace mucha falta y hay que ayudar un poco», apunta.

José Antonio, el cocinero, es otro veteranos. No es un chef profesional, pero dice que gracias a su trabajo como vendedor de libros aprendió muchas recetas y técnicas. «Dicen que por la boca entra la enfermedad y la salud, y aquí damos mucha salud a todos los que vienen, creo que se hace una labor fundamental para que puedan cambiar o mejorar sus vidas», añade.

Algunos de los voluntarios que colaboran con la ONG.
Algunos de los voluntarios que colaboran con la ONG. / Germán Pozo

El menú semanal se elabora dependiendo de los ingredientes con los que cuenten –la mayor parte de los alimentos llegan de Bancosol–. Hoy toca cazuela de pescado y ensalada de patatas con judías. De postre, plátano o papaya. Y nadie se va con el estómago vacío. «Si se acaban los menús preparamos un puré o un consomé», señala Magdalena.

Pero en Yo Soy Tú no sólo proporcionan un plato caliente, también ayudan a encontrar un piso de alquiler barato, a amueblar una vivienda o a conseguir una silla de ruedas... lo que haga falta si está en su mano. Lo hacen a través de las donaciones que reciben, muchas de ellas por un grupo de Facebook que cuenta con más de 14.000 integrantes y donde la generosidad está a la orden del día. Pero para seguir al pie del cañón necesitan más voluntarios y socios, cuya aportación mínima son cinco euros.

Asociación Yo Soy Tú: Teléfono: 603 749 429

Un 'crowdfunding' para pagar dos cámaras frigoríficas

La asociación Yo Soy Tú ha adquirido dos cámaras frigoríficas de segunda mano para que una importante empresa de alimentación les empiece a donar sus excedentes. El coste total, con la instalación, supera los 7.800 euros, un importante esfuerzo económico para un colectivo que pasa por una situación financiera complicada. Consciente de ello, la Obra Social La Caixa se ha comprometido a aportar 3.000 euros y a lanzar un 'crowdfunding' para que todos los malagueños puedan contribuir al reducir el resto de la factura. De esta forma, se podrán realizar donativos por cajeros automáticos, en las oficinas, en la web de CaixaBank o a través de la aplicación Bizum. Por otra parte, los días 14, 15 y 16 de noviembre se recogerán alimentos para el comedor en el gimnasio Viva Gym del centro comercial Málaga Plaza.

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