Blanca Riestra recrea la atmósfera previa al 11-M en 'Madrid blues'

La escritora invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida en una novela coral que enfrenta la ciudad a situaciones límite. «Todos tenemos detrás un abismo», considera la autora

M. MARTÍNEZ
Riestra, ayer. / ÁLVARO CABRERA/
Riestra, ayer. / ÁLVARO CABRERA

Apenas quedan tres días para que un gran estruendo marque para siempre la vida de la ciudad de la Cibeles. Nada hace presagiarlo. Pero todos se verán implicados, directa o indirectamente. Entre ellos, algunos de los protagonistas de 'Madrid blues', la novela con la que Blanca Riestra rompe «el tabú del 11-M» para reflexionar sobre la fugacidad y la intensidad de la existencia cuando se viven situaciones límite. «El valor de la vida reside en su fragilidad», advierte Riestra, que ayer firmó en la Feria del Libro de Málaga ejemplares de esta obra, en la que que aborda temas clásicos como el amor o el destino, pero también la acción. «En momentos extremos es cuando se ve que la gente es mucho mejor o peor de lo que parece», precisa. Por eso, entiende que los novelistas «tratamos de poner al ser humano al límite».

No obstante, la autora gallega traza una historia coral «optimista». «Intento transmitir la idea de que la vida es bella a pesar de lo malo, de las injusticias, de que nos acecha la posibilidad de que el horror aparezca en cualquier momento», mantiene Riestra, directora del Instituto Cervantes de Albuquerque entre 2005 y 2007.

Cuestión de supervivencia

Precisamente, su estancia en Nuevo México fue lo que le movió a escribir esta novela, la quinta en su currículum. «Vivía en un lugar aislado, desértico, y tenía la impresión de que Madrid no existía», recuerda la escritora, cuyo «mecanismo de supervivencia» fue escribir sobre esa realidad lejana. «Era como si necesitara recrearla para que existiera», agrega sobre esta novela que define como «muy callejera». Algo ya característico en su narrativa.

En este caso, la escritora gallega ha querido representar todas las clases sociales, diferentes orígenes, profesiones y edades «que se mezclan en las calles de Madrid». Entre ellos, una periodista, una astróloga, un decorador, un albañil o un viejo sindicalista, cuyas vidas se entrecruzan. Y todo en una «especie de cuenta atrás» que, a su juicio, se convierte en una «metáfora del destino, de lo inevitable». En definitiva, mostrar «ese abismo que todos tenemos detrás» porque «vivimos sin saber lo que va a ocurrirnos mañana».

Explora así Blanca Riestra el funcionamiento de las grandes ciudades, «organismos vivos que se intercomunican». Lo hace con el ritmo «cadencioso y repetitivo» del blues -de ahí el título- desde la veracidad, pero con su toque personal. «Creo que he sido bastante fiel a la realidad, pero yo me siento más cercana al expresionismo que al realismo porque utilizo la realidad, sí, pero deformándola», aclara la autora.

La poesía de la vida

Y es que la narradora sostiene que la poesía y la literatura no debería estar en los libros sino «en la gente cotidiana». «No hay nada más poético que la vida», dice, al mismo tiempo que critica la tendencia generalizada a la novela histórica y policiaca. «Es una trampa para el autor porque le lleva a recurrir a estratagemas para adornar la historia que realmente quiere contar», lamenta con el convencimiento de que el escritor «debería escribir directamente sobre la realidad, sin buscar reflejos de reflejos».

Ella vuelve ahora a evitarlo en su nueva novela, con la que reincide en las historias paralelas y en el salto espacial. «Ahora que estoy en Madrid me traslado a América», desvela sobre esta obra con la que pretende conseguir lo que intentó en 'Madrid blues', pero que no le permitió el ritmo que le exigía: una «novela bosque muy extensa y con mucha materia verbal».

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