Tesoros a salvo del ladrillo

El nuevo PGOU de Marbella protege 38 yacimientos arqueológicos, muchos de ellos amenazados Señala la necesidad de que el turismo de sol y playa conviva con la historia y el patrimonio cultural

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JOYA. Restos de la basílica paleocristiana de Vega del Mar, caso único en España./
JOYA. Restos de la basílica paleocristiana de Vega del Mar, caso único en España.

U N 'puente romano' que posiblemente no sea romano, una basílica paleocristiana única en España por su estructura arquitectónica, yacimientos fenicios, una villa romana y hasta cuevas con pinturas rupestres. Marbella guarda testimonios arqueológicos que se empeñan en desmentir la imagen extendida de una ciudad sin más pasado que el marcado por el desarrollo turístico y por una historia reciente que invita al olvido.

El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), actualmente en fase de alegaciones, señala 38 yacimientos arqueológicos. Para 14 de ellos establece una figura de protección integral, y para los 24 restantes, la de protección arqueológica preferente, figura reservada a yacimientos de menor valor y que podrían integrarse en la trama urbana

Los primeros impiden cualquier tipo de construcción en su entorno, ya que obligan a declarar el uso del suelo como espacio libre público para asegurar la conservación. En el caso de los yacimientos de protección preferente, la concesión de licencia de obras en su entorno sólo es posible tras la presentación de un informe de la Consejería de Cultura.

Riqueza

Con una u otra protección, el patrimonio reflejado en el Plan pone en evidencia que Marbella cuenta con una riqueza arqueológica casi siempre invisible por el deslumbre de su potencia turística. La relación fue elaborada por los redactores del documento a partir de los datos existentes en los archivos de la Consejería de Cultura y enriquecida por la aportación de la Asociación Cilniana y el trabajo de campo.

La joya del patrimonio es sin duda la basílica paleocristiana de Vega del Mar, único ejemplo en España de basílica de doble ábside (zona donde se situaba el altar) y pila de inmersión de influencia norteafricana. Su construcción se remonta al siglo IV de nuestra era, aunque existen en la zona vestigios de asentamientos de dos siglos antes. Según la ficha incluida en el catálogo del PGOU, se encuentra en un estado de conservación óptimo. Otras de los yacimientos protegidos en el Plan son las bóvedas romanas de San Pedro Alcántara, restos de unas termas del siglo II D.C., también en óptimo estado de conservación.

Entre los yacimientos protegidos se encuentran también cuevas con pinturas rupestres, los restos fenicios de Río Real afectados por una construcción ilegal y el conocido como 'Puente Romano', que da nombre al hotel y que pese a que tradicionalmente se adjudicó su construcción a esa época de la historia, el PGOU destaca que es probable que sea posterior.

Procedentes de la cultura musulmana, el documento protege también los restos de una serie de torres que constituyen vestigios relacionados con la defensa territorial.

El documento destaca la necesidad de que el turismo de sol y playa «conviva con la historia y el patrimonio cultural», y destaca que este capital histórico ofrece a la ciudad unas posibilidades inmejorables, «pero lamentablemente en una grave amenaza de pérdida ante su lamentable estado de abandono y falta de atención».

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