Educación, incapaz de solucionar la limpieza de La Cónsula, pide de nuevo ayuda al Ayuntamiento

Los alumnos de sala, en la clase de prácticas en un restaurante vacío.
Los alumnos de sala, en la clase de prácticas en un restaurante vacío. / Álvaro Cabrera
  • El restaurante tampoco pudo abrir ayer y desde hoy llegará de nuevo personal que trabajó las pasadas semanas pagado por el Consistorio

La Consejería de Educación, con su titular, el malagueño Luciano Alonso al frente, se ha visto incapaz de contratar limpiadoras para la escuela de hostelería de La Cónsula y ayer, por medio del abogado puesto por la Junta para liquidar el consorcio, solicitó al Ayuntamiento que se haga cargo, de nuevo y de forma transitoria, del servicio de limpieza hasta que se pueda convocar consejo rector de la escuela, en uno de cuyos puntos del día se incluirá la contratación directa del servicio de limpieza.

Por segundo día consecutivo la escuela de hostelería de Málaga no contó con servicio de limpieza y, aunque las clases teóricas se desarrollaron con normalidad, en las cocinas no se pudo trabajar y, por tanto, no se pudo atender a los clientes. Los responsables de sala de La Cónsula esperaron hasta el mediodía noticias de los responsables de Educación, pero finalmente tuvieron que llamar a los clientes que habían reservado para anunciarles que no podía abrir el restaurante.

«Tender la mano»

El concejal del distrito de Churriana, José del Río, aseguró que «desde mañana -por hoy- nos volvemos a hacer cargo de la limpieza, pero de manera transitorio, porque, por responsabilidad, tenemos que asegurar el funcionamiento de la escuela hasta que se convoque el consejo rector». El Ayuntamiento ha enviado limpiadoras estas últimas semanas, lo que permitió que reabriera el restaurante el 24 de marzo. Pero anunció que el viernes pasado sería el último día que irían estas trabajadoras.

Por su parte, el director general de Formación, Manuel García, justificó las manifestaciones del consejero Luciano Alonso del viernes, en las que aseguró categóricamente que el lunes habría limpieza, en que «habíamos encontrado una fórmula jurídica para hacerlo posible, pero que luego no ha sido viable administrativamente». García mostró su compromiso de convocar el consejo rector «cuanto antes».

Al parecer, la Junta no ha encontrado empresas que quisieran hacerse cargo del servicio de limpieza de manera transitoria, hasta que se liquide el consorcio y la escuela de hostelería pase a depender de la Agencia Pública de Educación y Formación.

Sobre la «salida de tono» del consejero de Educación del viernes, el alcalde, Francisco de la Torre, lamentó que Luciano Alonso «al final haya dejado tirados a los alumnos y a la sociedad». A su juicio, el anuncio de que este pasado lunes la Junta pondría en marcha la limpieza en el centro «fue un farol, una huida hacia adelante, tratando de criticarnos, en vez de buscar solución a los problemas de La Cónsula».

En el centro, el día de ayer se vivió de nuevo con desánimo y preocupación. «No hemos venido a La Cónsula para estar ocho horas en un aula, venimos para trabajar en las cocinas y para servir en el restaurante», comentaba un alumno. A las once de la mañana, después de las horas de teoría, los estudiantes de cocina se marchaban de la escuela al conocer que ayer tampoco había limpieza.

Hasta el mediodía esperaron los responsables del comedor. A esa hora, Alejandro Ballesteros abría el libro de reservas y empezaba a llamar a los clientes para comunicarles que no podían darles el servicio previsto. 33 personas habían reservado para comer. Y para hoy también está casi completo. Comprensibles y respetuosos se mostraban los clientes, muchos de ellos habituales de La Cónsula. Una señora pide reservar de nuevo para mañana, pero Alejandro le recomienda dejarlo para la próxima semana.