Diario Sur

Vuelve el debate de los deberes con el inicio del curso, ¿son demasiados?

Los más pequeños, casi la mitad creen que no es positivo y están «agobiados y cansados»
Los más pequeños, casi la mitad creen que no es positivo y están «agobiados y cansados» / SUR
  • Uno de cada tres padres cree que los deberes deberían ser diferentes, ya que los niños les dedican un tiempo excesivo

  • Eva Bailén, una madre cántabra, ya ha recogido más de 214.000 firmas para frenar el exceso de tareas educativas en el hogar

¿Sabes que 1 de cada 3 padres opina que los niños dedican a los deberes un tiempo excesivo? Ya ni siquiera son los niños los que creen que son aburridos y, sobre todo, demasiados. Pero si les preguntamos a los más pequeños, casi la mitad creen que no es positivo y están «agobiados y cansados». IKEA ha presentado este los datos del estudio 'Salvemos las cenas: cómo influyen los deberes en el día a día de los hogares españoles' con demoledores resultado. 2.400 entrevistas realizadas en todo el ámbito nacional a padres con hijos de entre 7 y 17 años, niños y adolescentes de ese mismo rango de edad, así como profesores de primaria y secundaria.

De entrada los niños y adolescentes creen que si tuvieran menos deberes podrían disfrutar de más cenas en familia. Además, una de las principales conclusiones que se desprende del estudio es que el 80% de los padres cree que debería haber algún cambio en el concepto de deberes, bien dedicándole menos tiempo a hacerlos, bien realizando actividades como leer libros, consultar en la red, ver una película o visitar un museo. En esta misma línea, el 95% de los profesores de primaria y secundaria cree que hay otras actividades más allá de los deberes diarios que pueden ayudar a los niños a reforzar sus aprendizajes como las tareas cotidianas (79,7%) o el juego (13,7%).

Para Rafael Feito, catedrático de sociología en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid «algunos datos interesantes del estudio son que padres y madres consideran que los deberes son actividades meramente rutinarias alejadas de la creatividad. Aunque los profesores dicen que son ellos quienes determinan los deberes, indican que en realidad se atienen a los contenidos de los libros de texto».

Eva Bailén, una madre madrileña, ya inició esta guerra hace un año. Su hijo estaba cansado, mucho. Cumplía con su trabajo y hacía un par de horas extras. Como el resto de sus compañeros. Pero, su madre dijo que ya era suficiente. No era normal que su hijo de diez años no pudiera disfrutar de tiempo libre. Además, la situación era extraña porque su hermana mayor (Laura) no tenía tantas tareas hogareñas. Ella había tenido la suerte de tener a una profesora más moderna, abierta a nuevas formas de enseñanza; a Diego le tocó a una profesora del «método tradicional».

Expuso sus quejas en el centro público de Tres Cantos (Madrid), donde estudiaban los tres hijos (falta Nadia, con nueve años), pero fue inútil. Así que Eva comentó el problema en su blog y creo una petición popular en internet para solicitar a las autoridades que se impliquen en este tema. «Al principio me sentía un poco Quijote», comenta. Más de un año después, más de 214.000 personas ya han firmado en Change.org la demanda. Pero el exceso de deberes, a juicio de Bailén, es solo «la punta del iceberg» de un sistema educativo que no funciona.

«Todos necesitamos desconectar. Cuando me voy de vacaciones se me olvida la contraseña del ordenador. No pasa nada. Los niños también», incide Bailén, que también considera que la medida es buena para los profesores para preparar proyectos y clases. Pero este calendario, ya implantado, necesita que esté acompañado de medidas que ayuden a los padres. Horarios más flexibles y ampliar el teletrabajo son las opciones más fáciles de aplicar. «Si al final llevas al niño a las ocho de la mañana al colegio para hacer actividades lúdicas, no va a descansar», apunta Bailén, que incluso acudió a los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid para explicar sus propuestas. Una madre que, al final, decidió sacar a sus hijos del colegio para buscar otro centro (público) con un sistema más moderno.