Diario Sur

La Gestora celebra que Iceta marque distancias con Sánchez

No ha habido, desde que Pedro Sánchez dejó el PSOE, ningún síntoma de que las revueltas aguas del principal partido de la oposición puedan serenarse. Y eso explica el alborozo con el que fue recibido, tanto por la gestora como por los barones que ayudarona frenar al ex secretario general en el histórico Comité Federal del 1 de octubre, el encuentro que ayer mantuvieron en Sevilla Susana Díaz y Miquel Iceta.

El primer secretario del PSC -el segundo grupo territorial del partido en número de militantes- no ha dado muestra alguna de estar dispuesto a pasarse con armas y bagajes a las filas del 'susanismo', pero sí ha dejado claro que tampoco tiene el mínimo interés en guardar ausencias a Sánchez, al que permaneció fiel hasta el momento de su caída. Ahora cree que es momento de poner el contador a cero.

En vísperas de que Sánchez haga su reaparición, este sábado, en Xirivella (Valencia), los críticos se regodean con lo que consideran un primer golpe a sus aspiraciones de recuperar el poder. «Se está quedando sin capitanes» dice un veterano. Es cierto que ninguno de los barones que aún piensan que el exlíder de la formación debe liderar una alternativa a Díaz controla al cien por cien su federación. Pero también lo es que serán los militantes quienes digan la última palabra.

Cautela 'sanchista'

En realidad, el acto que protagonizará Sánchez no pretende ser gran cosa. No todos sus afines tenían claro que deba empezar a dar guerra y a significarse tan pronto («lo que ocurra antes de las Navidades será a beneficio de inventario», apunta un antiguo miembro de su ejecutiva). Él mismo pidió que no se organizara un acto de campaña como tal y que se diluyera su protagonismo. Así que todo se limitrá a una suerte de mesa redonda sobre el futuro de la socialdemocracia.