Málaga recupera Intelhorce, su catedral industrial

El proyecto incluye la renovación de la cubierta sobre las cerchas curvas /Salvador Salas
El proyecto incluye la renovación de la cubierta sobre las cerchas curvas / Salvador Salas

Mayoral invierte más de 70 millones de euros en los trabajos para hacer del edificio su centro de distribución

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Una nave industrial con aires de catedral. Desprovisto de maquinaria, el edificio principal de la antigua Intelhorce, bautizada en los años noventa como Hitemasa, impresiona por su amplitud y la rotundidad de su estructura de hormigón, a base de soportes que sustentan sus características cerchas curvadas. La sensación de templo basilical invade a quien se adentra en esta construcción que resurge de sus cenizas gracias al impulso del grupo textil Mayoral, que abrirá aquí su centro de preparación y distribución de pedidos a mediados de 2019. De este modo, 15 años después de que Hitemasa echara el cierre y protagonizara uno de los capítulos más tristes de la historia laboral de la ciudad, la conocida empresa de moda infantil y juvenil volverá a dar vida a un espacio que experimenta una gran transformación a cargo de la constructora Sando.

El proyecto implica una inversión de más de 70 millones de euros, sin contar los 18 millones que Mayoral ya empleó hace cuatro años para adquirir 155.000 metros cuadrados de los suelos de Intelhorce, por lo que constituye una de las principales apuestas empresariales de los últimos años en Málaga. Rafael Domínguez de Gor, presidente de Mayoral, visita las obras todas las semanas para seguir de primera mano la evolución de los trabajos. Según apuntó, la compañía, presente ya en 90 países y que cerró 2016 con un volumen de facturación de 360 millones de euros, mueve 30 millones de prendas al año. «Cuando este centro se encuentre en funcionamiento, podremos duplicar esa cifra», aseguró Domínguez de Gor, quien aclaró que también se mantendrá operativa la actual sede en el polígono San Luis.

La actuación, diseñada por el arquitecto Rafael Urquiza, de System Arquitectura, y que cuenta para su ejecución con la colaboración de Santiago Pérez, de Cemosa, contempla crear una amplia zona ajardinada en la parte de los suelos que ocupó la nave para tejidos junto a la carretera Azucarera-Intelhorce, un ámbito que se reserva para una posible ampliación del nuevo centro de distribución de Mayoral. «En Málaga apenas si existe suelo industrial listo para edificar, así que aquí tenemos más espacio para crecer», argumentó Domínguez de Gor, quien detalló que, una vez que se encuentre a pleno rendimiento, la nave podrá dar cabida a unos trescientos trabajadores. Una de sus características más singulares es que estará dotada con un sofisticado sistema de robótica que permitirá atender tanto pedidos muy pequeños como grandes.

Fachada inspirada en una tela plisada.
Fachada inspirada en una tela plisada. / SUR

Actualmente, las obras se centran en la construcción de un nuevo muelle de carga y descarga, y en la sustitución de la cubierta del edificio que, según explicaron los arquitectos encargados del proyecto, se encontraba «muy deteriorada». Las cerchas que sustentan la cubierta, generando su característico perfil de diente de sierra, los pilares y los muros son los originales del edificio que proyectaron a finales de los años 50 el ingeniero de caminos Manuel María Valdés y el arquitecto Ramón Vázquez Molezún, y que cuenta con protección arquitectónica de grado 1 para su estructura y volumen. «El edificio tiene un mérito tremendo», destacó Rafael Domínguez de Gor. El nuevo techo contará con un tratamiento especial para prolongar la vida del acero, y en la fachada se realizarán con hormigón con fibra de vidrio una serie de pliegues que están inspirados en los de una falda. «El cubrimiento de la fachada está diseñado de forma que reducirá en un 39% la radiación solar», resaltó el arquitecto Rafael Urquiza.

El pasado mes de junio, la Gerencia Municipal de Urbanismo concedió la licencia de obras para la segunda fase del proyecto, que comprende un edificio de instalaciones y toda la urbanización de los suelos de la antigua Intelhorce adquiridos por Mayoral. Inicialmente iban a reutilizarse como oficinas parte de las edificaciones de Hitemasa que todavía quedan en pie frente a la entrada desde la avenida de Ortega y Gasset, pero Mayoral ha optado finalmente por dejar toda la parcela diáfana para zonas ajardinadas y de estacionamiento.

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