Un festejo a plaza partida en La Malagueta

Un festejo a plaza partida en La Malagueta
Historias de La Malagueta (IV)

En septiembre de 1958 se celebró un festejo novedoso y singular en el que con el ruedo dividido en dos se lidiaron simultáneamente seis toros y otros tantos novillos

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

La Malagueta acogió un festejo novedoso y singular la tarde del 14 de septiembre de 1958. Siguiendo el ejemplo de lo sucedido en la gaditana ciudad del Puerto de Santa María quince días antes, la plaza de toros de Málaga celebró ese domingo un festejo a plaza partida donde, con el ruedo dividido en dos, se lidiaron simultáneamente seis toros y otros tantos novillos con el hierro salmantino de Lorenzo y Emilio Rodríguez Pacheco para los matadores Carlos Corpas, José María Recondo y Manolo Segura y los novilleros Luis Rodríguez, Pepe Ortiz y Julián Ferrer.

El festejo concitó media entrada en La Malagueta -antes del festejo chispeó y además ese día jugó el Club Deportivo Málaga en La Rosaleda-, donde actuaron dos bandas de música para amenizar el espectáculo, y según las crónicas de la época fue mayor el éxito artístico que el económico. Las reses charras dieron buen juego. “De los doce cornúpetas lidiados el domingo sólo dos llegaron a la muerte quedados y con media embestida, pero a causa del excesivo castigo de los varilargueros, uno de los cuáles dejó enhebrada la vara al animal. (…) Los demás facilitaron el lucimiento de los matadores y el tercero y el cuarto novillos perdonaron la vida a Julián Ferrer y a Luis Rodríguez, a los que tuvieron entre sus cuernos”, relató Juan de Málaga en su crónica de SUR.

En cuanto a la actuación de los matadores, Carlos Corpas cortó una oreja en su primero y dio la vuelta al ruedo en el cuarto. El diestro cordobés estuvo “hecho un torero”. “Lo intentó todo y casi todo lo consiguió. Con el capote toreó muy bien, banderilleó sus dos toros superiormente y con la muleta hizo faenas magníficas que se jalearon con palmas y olés. La de su segundo tuvo más mérito todavía porque el toro no embistió con la claridad del que abrió plaza”, escribió Juan de Málaga.

José María Recondo, natural de San Sebastián y especialmente vinculado a Málaga, dio una vuelta al ruedo en su primero de su lote y logró las dos orejas del quinto de la tarde. “Recondo dio varias verónicas y medias del más puro estilo belmontiano y con la muleta toreó con temple, mando y arte. En los dos estuvo muy bien, pero nos gustó más todavía en el quinto, que confirmó el adagio de que no hay quinto malo. Pero si bueno fue el toro, mejor todavía fue el torero, que en los naturales, redondos y de pecho justificó sus recientes triunfos en plazas importantes”, recogieron las crónicas.

En aquellos años cincuenta, la afición malagueña tenía un ídolo local, Manolo Segura, que esa tarde firmó una destacada actuación. “Estuvo toda la tarde valentísimo pero tranquilo, artista sin aspavientos y con temeridades que no tenían nada de suicidas. Así fueron las dos largas cambiadas de rodillas con que saludó a su primero; así también los pases, también de hinojos, en su faena de muleta en el mismo toro, durante la cual hubo naturales, redondos, manoletinas y un circular gironiano que levantó al público de sus asientos”, escribió Juan de Málaga. En este toro cortó una oreja y dos y el rabo logró en el sexto del festejo, al que instrumentó una faena de “pases formidables, unas veces de pie y otras de rodillas, siempre metido entre los pitones (…) Dejó para el final un gran volapié”.

Valiente se mostró en su actuación Luis Rodríguez. El joven novillero madrileño dio una vuelta al ruedo en el primero de su lote “como premio a su valor y a algunos muletazos de buena clase” y fue ovacionado mientras iba camino de la enfermería en su segundo, donde “el novillo lo cogió varias veces para matarlo y volvió siempre al cornúpeta con el mismo valor”.

El fallo con la espada impidió al malagueño Pepe Ortiz lograr un triunfo mayor. Una oreja cortó del segundo de la tarde tras una faena excelente mientras que el hecho de pinchar tres veces y descabellar en el quinto le hizo perder los máximos trofeos. Antes, en este novillo y según la crónica publicada por SUR, había banderilleado superiormente y con la muleta dio pases de todas las marcas “muy artista y muy valiente”.

Cerró cartel el también malagueño Julián Ferrer, en el que era su segundo festejo con caballos y donde estuvo toda la tarde “temerario, pero con los nervios sueltos, especialmente en su primero, con el que lo quiso hacer todo, por lo que en distintas ocasiones fue arrollado y cogido por el bravo novillo”, según la crónica. Dio una vuelta al ruedo tras una estocada en la que sufrió un golpe en el estómago.

“En el sexto estuvo más tranquilo pero con el mismo valor y logró cuajar una excelentísima faena de la que sobresalieron cuatro naturales magníficos, algunos redondos y varios de pecho”, destacó el cronista. Cortó una oreja y salió a hombros junto a Recondo, Segura y Pepe Ortiz -Corpas ya se había ausentado de la plaza y Rodríguez se encontraba en la enfermería-.

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