Emasa alerta de que el Centro de Málaga se puede inundar por un arroyo subterráneo

Aspecto de uno de los tramos del embovedado, que ha sido reparado en varias ocasiones. / SUR

El Ayuntamiento proyecta desviar hacia La Malagueta el torrente del Calvario que discurre embovedado bajo las calles Victoria y Carretería

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

La fragilidad de Málaga en momentos de lluvias torrenciales quedó ayer de manifiesto en el foro sobre la inundabilidad de la ciudad celebrado en el salón de actos de la Gerencia Municipal de Urbanismo. Una de las ponencias corrió a cargo de Antonio Talón, responsable de proyectos de Emasa, quien desveló que ya están concretados los proyectos que se han estudiado, conjuntamente con la Gerencia Municipal de Urbanismo, para mejorar el saneamiento y drenaje de los barrios situados en las márgenes del Guadalmedina. Este paquete de actuaciones está valorado en un total de 150 millones de euros e incluye medidas de desvío y ampliación de arroyos, reforestación de terrenos, tanques para almacenar y laminar el agua de lluvia, y adecuación de embocaduras de arroyos soterrados, entre otras actuaciones.

Talón hizo especial hincapié y puso como ejemplo el proyecto para desviar el arroyo del Calvario, que discurre embovedado bajo las calles Victoria, Álamos, Carretería, pasillo de Santa Isabel y avenida del Comandante Benítez, hasta desembocar en el puerto. Según explicó, se trata de un túnel por el que discurren tanto las aguas pluviales como las de saneamiento, por lo que su capacidad resulta insuficiente, a lo que se añade el mal estado de una construcción que data del siglo XVIII. Este responsable de Emasa aseguró que «en una riada fuerte, el arroyo delCalvario puede inundar todo el Centro Histórico de la ciudad si se colapsa el embovedado», cuya canalización ya ha tenido que ser reparada en varias ocasiones. Cabe recordar que, hace tres años, el hundimiento del colector de este arroyo en la calle Victoria obligó a cortar esta vía varios días para que pudiera repararse.

Emasa y Urbanismo han proyectado una solución para lo que consideran como una amenaza para el casco antiguo en momentos de fuertes lluvias. Consiste en construir un nuevo embovedado de este arroyo por la calle Victoria, separando las aguas pluviales de las residuales, y desviar su caudal hacia la playa de La Malagueta bajo el monte de Gibralfaro y por la avenida de Cánovas del Castillo. Antonio Talón detalló que esta intervención ha sido valorada en 4,8 millones de euros y apuntó que dejaría en desuso el embovedado que discurre bajo las calles Carretería y Álamos, siguiendo el trazado de la antigua muralla de la ciudad, una canalización que, por sus dimensiones, podría incluso ser adecuada para ser visitada y darle uso turístico.

Este responsable de Emasa apuntó que durante este año y el que viene se van a analizar con Urbanismo proyectos similares a este para las zonas del Este de la ciudad, la Misericordia y La Térmica; y que en 2019 y 2020 se hará lo propio con el ámbito del río Guadalhorce.

Respecto a las deficiencias de la red de saneamiento de Málaga, admitió que, en días de intensas lluvias, «fallan casi todas las embocaduras» de los embovedados de los arroyos, lo que hace que el agua los supere e invada las calles. Para dar una solución a este problema propuso efectuar nuevas entradas con rejillas a los colectores de los torrentes, y realizar trampas de acarreos.

En el foro también intervino, entre otros, Juan Antonio Benítez, jefe del servicio de Protección Civil del Ayuntamiento, quien apuntó que Málaga se inunda de media una vez cada cinco años y detalló la labor de su departamento para revisar periódicamente el estado de los arroyos para comprobar que presentan una óptima capacidad de desagüe.

Asimismo, protagonizó la primera de las ponencias el ingeniero de caminos Manuel Aldeanueva, quien apostó por modificar las normas de explotación de la presa de El Limonero de forma que no almacene grandes volúmenes de agua.

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