Destinan 300.000 euros a la recuperación de humedales en la desembocadura del Guadalhorce

El objetivo es restaurar humedales de agua dulce.
El objetivo es restaurar humedales de agua dulce. / SUR
  • El proyecto, financiado por Coca-Cola, restituirá cuatro lagunas de agua dulce con el fin de aumentar la biodiversidad y frenar la intrusión marina en este paraje natural

El paraje natural de la desembocadura del río Guadalhorce volverá a contar con lagunas de agua dulce –hoy prácticamente desaparecidas– gracias a un proyecto financiado por Fundación Coca-Cola con 300.000 euros y desarrollado en colaboración con la Universidad de Málaga, Emasa, la Junta, el Instituto Geológico y Minero de España y SEO Birdlife. La iniciativa persigue restaurar humedales y aumentar la biodiversidad. Y la vía para conseguirlo va a ser la aportación de aguas residuales tratadas en la cercana depuradora del Guadalhorce en cuatro lagunas someras (de escasa profundidad: menos de un metro) que actualmente están secas la mayor parte del año. Para ello se ha construido una tubería de un kilómetro de largo. Se calcula que en los próximos tres años se verterán 650 millones de litros de agua, el equivalente a 260 piscinas olímpicas.

Con este proyecto, que fue presentado ayer en la planta embotelladora de Coca-Cola en Málaga, se persiguen varios beneficios: frenar la intrusión del mar en estos humedales; aumentar la biodiversidad gracias a la restauración de lagunas de agua dulce que atraerán a especies que ahora están poco o nada presentes en el paraje; y organizar actividades de concienciación y educación ambiental.

Además, se espera que la actuación ayude a que los humedales actuales, como el de Río Viejo, mantengan unos niveles de agua más elevados en verano y que descienda su salinidad, favoreciendo el establecimiento de aves y anfibios. En la actualidad, la presencia de sal en las lagunas de este paraje de 67 hectáreas, declarado Espacio Natural Protegido en 1989, es elevada por su cercanía con el mar, así como por los bombeos de agua para uso industrial o para regadío.

Un momento de la presentación del proyecto.

Un momento de la presentación del proyecto. / SUR

El director del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga, Bartolomé Andreo, anunció ayer que este mismo mes está previsto que se empiece a rellenar la primera de las cuatro lagunas. El agua que se verterá, aseguró, se someterá a un estricto control hidrogeológico para garantizar que es compatible con la vida natural. Durante su paso por la Planta Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Málaga, el agua se somete a un proceso de depuración primaria y secundaria. Además, en el arranque de la tubería que conduce hasta los humedales se ha instalado un filtro ultravioleta que elimina el exceso de bacterias coliformes. El movimiento de las aguas en el vaso lagunar y la propia vegetación de los humedales actuarán como «un último sistema de depuración natural». La mayor parte de las aguas tratadas por la depuradora se están desechando actualmente; sólo un pequeño porcentaje se reutiliza, por ejemplo, en campos de golf.

Aves protegidas

El establecimiento de humedales poco profundos de agua dulce será un reclamo para las aves limícolas, que en la actualidad disponen de escasos hábitat en la desembocadura del Guadalhorce. «Los beneficios del proyecto sobre la estabilidad de la malvasía cabeciblanca y del chorlitejo patinegro, ambas protegidas, ya serían elementos suficientes para incluir este humedal entre los más destacados de Andalucía», apuntan los ideólogos del proyecto. Lo que no es deseable es la proliferación de mosquitos; para evitarla se ha desbrozado previamente el terreno que va a convertirse en el fondo de las lagunas. Andreo asegura que se establecerá «una intensa vigilancia» sobre la presencia de estos molestos insectos.

Respecto a los anfibios, actualmente sólo se tienen referencia de cuatro especies en la zona (sapo de espuelas, ranita meridional, sapo y rana comunes) debido al carácter salino de los humedales. Las lagunas de agua dulce permitirán atraer a otros anfibios y aumentar la población de las especies ya existentes. Se prevé que la actuación también favorezca el crecimiento de vegetación típica de los humedales (palustre) y la disminución de la planta invasora Galenia Pubescens.

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