Diario Sur

El Ayuntamiento baraja suprimir la rotonda del marqués de Larios

La eliminación o reducción de la rotonda permitiría ganar espacio peatonal junto a la calle Larios y el edificio de La Equitativa. :: ñito salas
La eliminación o reducción de la rotonda permitiría ganar espacio peatonal junto a la calle Larios y el edificio de La Equitativa. :: ñito salas
  • La operación, enmarcada dentro del proyecto para peatonalizar los laterales de la Alameda, implicaría el traslado de la estatua hacia la calle Larios

La estampa de los tronos de la Semana Santa maniobrando para bordear el arco que traza la rotonda del Marqués de Larios podría tener los años contados. El equipo de gobierno municipal baraja la supresión o reducción de esta rotonda dentro del proyecto para transformar el eje de la Alameda Principal, haciendo peatonales sus calzadas laterales, una operación de la que la obra del metro efectuará la parte norte y el Ayuntamiento desarrollará el resto, valorado en unos ocho millones de euros.

El diseño que baraja el Consistorio implica dejar únicamente cuatro carriles para el tráfico en la calzada central: dos para la circulación de vehículos privados en sentido oeste (la dirección hacia el este la asumiría el eje de la avenida de Manuel Agustín Heredia) y otros dos en ambos sentidos para el transporte público, autobuses y taxis. La Empresa Malagueña de Transportes suprimirá sus paradas de cabecera en este lugar. Así, para dar una mayor continuidad a los espacios peatonales que se ganarán en los laterales de la Alameda, el Ayuntamiento plantea eliminar la rotonda para que estos cuatro carriles de tráfico queden en línea recta desde la avenida de Andalucía hasta la plaza de la Marina y el paseo del Parque.

La estatua del marqués de Larios podría ser trasladada a una ubicación alternativa, más próxima hacia la calle que lleva su nombre, donde el espacio peatonal será mayor. Un traslado que tendría que realizarse en coordinación con la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, para que no obstaculice el paso de las procesiones por el recorrido oficial.

El concejal de Ordenación del Territorio, Francisco Pomares, explicó que, a la hora de elaborar el proyecto para la Alameda, los técnicos valorarán tanto la opción de trasladar el monumento como la de mantenerlo en una rotonda más pequeña, similar a la existente en la avenida de Manuel Agustín Heredia y que acoge la escultura de este otro personaje de la historia de Málaga. No obstante, cobra peso la opción de trasladarlo ya que el Área de Cultura ha mostrado su preocupación por el daño que sufre la escultura debido a los humos que proceden del tráfico y de las salidas de humo del aparcamiento subterráneo de la plaza de la Marina. «Es una buena oportunidad para estudiar este asunto y ver la posibilidad de trasladar al marqués más cerca de la calle Larios», apuntó Pomares.

Accesos al aparcamiento

En cuanto a los accesos peatonales del 'parking' que se encuentran actualmente en la rotonda, indicó que ya está prevista su modificación para ampliarlos y llevarlos hasta los nuevos andenes peatonales junto a la calle Larios y el edificio de La Equitativa que supondrán una prolongación de los laterales de la Alameda, una vez cerrados al tráfico.

El posible traslado de la estatua del marqués de Larios fue puesto sobre la mesa en una reunión que mantuvieron ayer el alcalde, Francisco de la Torre, y el equipo de Urbanismo con los portavoces de los grupos de la oposición. El viceportavoz del PSOE, Daniel Pérez, y el concejal de Ciudadanos Alejandro Carballo no entraron a valorar esta idea hasta conocer en detalle qué se propone para la escultura. Por su parte, la portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, apuntó que, si no se deja rotonda ni isleta alguna, se está suprimiendo un elemento que ayuda a calmar la velocidad del tráfico. Y el portavoz de Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, apuntó que no ve mal esta opción de suprimir o reducir la rotonda.

El monumento a Manuel Domingo Larios y Larios, segundo marqués de Larios, fue realizado por el escultor Mariano Benlliure y se inauguró el 1 de enero de 1899. En 1931, con la proclamación de la Segunda República, las turbas derribaron la escultura y la arrojaron al mar, en el puerto. Tras la Guerra Civil, la estatua fue recuperada y reubicada en su lugar original. En el año 1951 fue restaurada.