Putin desafía al mundo con su poder nuclear

Misil balístico Sarmat. :: efe/
Misil balístico Sarmat. :: efe

El presidente ruso convierte su discurso anual en un mitin de campaña a dos semanas de las elecciones

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

En su decimocuarto discurso ante las dos cámaras del Parlamento, retransmitido ayer en directo a todo el país, el presidente ruso, Vladímir Putin, mostró, mediante un sistema audiovisual no empleado hasta ahora en este tipo de intervenciones, las nuevas armas con las que Rusia piensa hacer frente al escudo antimisiles estadounidense y al despliegue de la OTAN en el este de Europa.

En medio de fuertes aplausos y cuando faltan poco más de dos semanas para los comicios presidenciales, un Putin en campaña expuso las excelencias de las nuevas creaciones de la industria militar rusa. Para ello rompió con la tradición y en vez de dar su discurso en la suntuosa sala de San Jorge del Kremlin, el mandatario se trasladó al edificio del Manezh, que habitualmente se utiliza como centro de exposiciones y congresos. Empezó con el misil intercontinental Sarmat, con capacidad para portar varias ojivas atómicas y alcanzar cualquier punto del planeta. En el gráfico exhibido en la gran pantalla de la sala pudo verse la recreación de cómo el cohete alcanzaría el territorio de Estados Unidos sin ser interceptado.

DESARROLLO MILITAR

56.465
Avangard
Lanzaderas que emplean misiles de crucero con trayectoria a través de la estratosfera
Golpean sus objetivos cayendo como un meteorito. La velocidad los hace invulnerables.
56.465
Sarmat
Misil intercontinental pesado
No puede ser interceptado al no utilizar trayectoria balística. Puede alcanzar cualquier punto del planeta a través de los dos polos. Porta ojivas nucleares múltiples.
56.465
Nuevo cohete
Aún sin nombre, tendrá autonomía ilimitada al incorporar un propulsor movido por energía atómica
Gran maniobrabilidad para burlar intentos de intercepción.
56.465
Torpedo no tripulado
Pendiente de denominación
Es un robot rápido, silencioso y con capacidad para llevar carga nuclear. Diseñado para destruir cualquier objetivo en las profundidades marinas.
56.465
Kinzhal
Cohete hipersónico concebido para cazabombarderos
Su enorme velocidad y capacidad de maniobra hace que sea prácticamente imposible de derribar.

Presentó también, con los correspondientes vídeos e ilustraciones, un cohete de autonomía ilimitada, ya que, según explicó el máximo dirigente ruso, irá dotado de un propulsor atómico. Un robot-torpedo, susceptible también de llevar carga nuclear, diseñado para destruir cualquier objetivo en las profundidades marinas, fue otra de las primicias. «De momento, no tenemos todavía nombre para estas dos últimas armas», anunció Putin.

En las filmaciones que acompañaron la alocución presidencial desfilaron además los cohetes hipersónicos Kinzhal (daga), para uso de la aviación, y los sistemas de misiles Avangard, que, tras superar la estratosfera, caen sobre sus objetivos, recalcó Putin, «como un meteorito, como una bola de fuego». Aseguró que el Ejército ruso está equipado además con dispositivos láser y advirtió que «son armas de las que nadie dispone todavía (...) cuando empecemos a producirlas en serie, el sistema antimisiles americano quedará inutilizado, podrá arrojarse a la basura». Al mismo tiempo, Putin, en clara referencia a Siria, advirtió que «cualquier ataque contra nosotros o nuestros aliados con armas atómicas, sean de la potencia que sean, tendrá por nuestra parte una respuesta nuclear». Según sus palabras, «antes de que nos dotáramos de estos nuevos sistemas de armamentos, nadie quería escucharnos». ¡Escúchennos ahora!», dijo.

Rusia, añadió el jefe del Kremlin, «no quiere atacar a nadie», pero avisó que hay que escuchar a su país, «hay que dialogar», en aparente referencia a la idea que viene defendiendo desde hace años en cuanto a la necesidad de diseñar un nuevo orden mundial. «Necesitamos estas novísimas armas para entablar conversaciones con otros Estados (...) el objetivo de contener a Rusia ha fracasado», sentenció mientras recordaba que las sanciones forman parte de esa «fallida» estrategia de Occidente. El actual jefe del Estado ruso lamentó que la debilidad de Rusia tras la desintegración de la Unión Soviética y sus graves problemas económicos convencieron a Washington «de que no volveríamos a ser lo que fuimos y decidieron dejar de hablar en serio con nosotros». Pero ahora, según sus cálculos, «hará falta contar con Rusia».

Por otro lado y tal y como viene reiterando ya en todos los discursos de años anteriores, en sus catorce años como presidente y casi cinco como primer ministro, Putin volvió ayer a prometer que el nivel de vida de los rusos mejorará y que reducirá la pobreza a la mitad. A juicio del presidente, «los años venideros serán decisivos para el desarrollo del país». Según su opinión, «necesitamos un verdadero avance hacia adelante» en infraestructuras, medicina, educación y altas tecnologías. «El atraso es nuestro principal enemigo», subrayó.

Veinte millones de pobres

El primer mandatario comparó los indicadores económicos actuales con los habidos en los años 90, durante el mandato de Yeltsin, poniendo de manifiesto que fueron catastróficos. Dejaba así caer que todos aquellos que promueven políticas liberales, como las que proponen los candidatos a la presidencia Grigori Yavlinski, Ksenia Sobchak y Borís Titov llevarán a Rusia al desastre.

«En 2000 teníamos 42 millones de pobres, ahora unos 20 millones -sobre una población total de 144 millones- y eso que la reciente crisis económica desaceleró esta buena tendencia», afirmó Putin. Pero, según su punto de vista, «debemos reducir la tasa de pobreza a la mitad en los próximos seis años». Admitió que en su Administración ha habido casos de corrupción, pero insistió en que «la inmensa mayoría de nuestros funcionarios son personas honestas».

La comparecencia de ayer ha sido, con una duración de casi dos horas (116 minutos), la más extensa que un jefe del Estado ruso pronuncia ante las dos cámaras parlamentarias desde que lo hizo por primera vez Borís Yeltsin en 1994.

millones de euros destinó Rusia al gasto en Defensa en 2016, el último año del que se tienen datos.

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