Una rondeña que coge la batuta

Mariló Carrillo lucha por abrirse camino en su ámbito profesional. sur

Participa en un congreso de fenomenología musical en Moldavia y Rumanía y aspira a crear una orquesta de jóvenes en la ciudad del Tajo Mariló Carrillo, que inició su formación en el Conservatorio de Ronda, es directora de orquesta

FÁTIMA ÁVILA-CASANOVA RONDA.

De todos es conocido que Ronda habla con nombre propio en el mundo del arte y la cultura, en el pasado y en el presente. En el de la música, destacan muchas figuras, algunas con mayor popularidad que otras. Mariló Carrillo es una rondeña que triunfa con su batuta y que ostenta con orgullo su profesión como directora de orquesta. Comenzó su formación musical siendo solo una niña en el Conservatorio Elemental de Música Ramón Corrales de Ronda, donde inició sus estudios de solfeo y piano. Posteriormente, se trasladó a Málaga para cursar Lenguaje Musical y Piano y, tiempo más tarde, Dirección de Orquesta. Aquellos fueron años de infinitas horas entre partituras y de mucho sacrificio, pero poco a poco el esfuerzo invertido va encontrando su recompensa. De hecho, hace escasas semanas se subió al atril en Moldavia, con motivo de un congreso de fenomenología musical, y también estuvo preparando un concierto en Rumanía. Además, tiene cerrada otra intervención para el mes de noviembre en Barcelona. Para conseguirlo ha tenido que llamar a muchas puertas y entregar infinidad de currículums, reconoce: «El camino hasta aquí ha sido bastante complicado, porque nada más terminar la carrera nadie te conoce, así que tienes que ir ofreciendo tu trabajo y esperar a que alguien te dé la oportunidad y lleguen a conocerte. No obstante, esto es como todo en la vida, lo importante es tener suerte y estar en el momento adecuado en el lugar adecuado».

El Conservatorio Superior de Málaga es el único de Andalucía que imparte la cátedra de dirección de orquesta, y en los últimos diez años se han matriculado en esta especialidad 13 alumnas frente a 43 alumnos. Una diferencia que después también se hace palpable a la hora de ver a una mujer con una batuta en la mano. «Depende mucho del lugar, pero es cierto que en determinados sitios a las mujeres nos cuesta más trabajo hacernos un hueco. Personalmente nunca he tenido ningún problema, pero sí sé de compañeras a las que le han dicho que no podían dirigir determinada orquesta porque ese mes ya lo había hecho una mujer; ¡ni que hubiese un cupo que limitase nuestra participación!».

No obstante, lo que resulta bastante complicado, ya seas hombre o mujer, es ser titular de una orquesta o banda, asegura Carrillo: «Normalmente las bandas son un poco más accesibles, porque por desgracia no piden tanta profesionalidad a los directores. Además, es más fácil desarrollar una banda en un pueblo, ya que los músicos también piden menos dinero. Sin embargo, las orquestas, al estar compuestas exclusivamente por profesionales, son más complicadas de formar; y eso hace que exista un círculo de directores en torno a ellas en el que es difícil entrar».

«Dependen del lugar, pero es cierto que a las mujeres nos cuesta más trabajo hacernos hueco»«La formación es algo continuo, porque esto es una evolución. La música no es algo fácil de entender»

Una cantera de músicos

A pesar de todas las piedras que debe ir sorteando por el camino, Carrillo conserva la ilusión del primer día, y en su mente tiene diversos proyectos que espera que algún día puedan ver la luz. Entre ellos, se encuentra crear una orquesta de jóvenes en Ronda, su ciudad natal: «Estoy centrada en mi pueblo, que es el lugar donde me gustaría llevar a cabo el proyecto que tengo en mente. Lo quiero hacer bien, así que le estoy dando muchas vueltas. Tanto en Ronda como en los pueblos de alrededor hay muchos niños estudiando música. Por ello, mi ilusión es crear una orquesta que sea una auténtica cantera de músicos. Al no haber conservatorio superior es muy difícil que haya una orquesta con profesionales, pero con jóvenes sí que lo veo posible». Además, también le gustaría seguir explotando su vocación docente, por lo que no descarta presentarse a las oposiciones. Según asegura, para vivir de la dirección «tienes que estar en las altas cumbres» y codearte con los mejores en enclaves tan míticos como Austria, Viena o Berlín, algo que está solo al alcance de unos pocos elegidos.

No obstante, esta profesión es una carrera de fondo en la que el paso de los años va aportando sapiencia, saber estar y tablas sobre la escena. A eso hay que sumar la gran formación que necesitan todos los directores, como hace especial hincapié Carrillo, un aspecto que es primordial para esta rondeña: «La formación es algo continuo, porque esto es una evolución. La música no es algo fácil de entender, requiere de mucha madurez. Solo así sabrás cómo tratar a los músicos».

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