«Hemos estado horas en el techo de nuestro vehículo»

«Hemos estado horas en el techo de nuestro vehículo»
  • Fina y Víctor, vecinos de Estación de Cártama, entre los que tuvieron que ser rescatados en helicóptero tras quedar aislados en casa

Eran cerca de las 13.30 horas y parecía que lo peor, al menos a la vista del caudal de agua, ya había pasado. Sin embargo, apenas unos minutos antes, la Guardia Civil recibía la llamada de unos vecinos de Estación de Cártama alertando sobre la situación de dos personas en una finca junto al río Guadalhorce, aislados por el agua y encima del techo de su vehículo. La Benemérita tuvo que hacer uso de su helicóptero para poder rescatar a este matrimonio, que tras aterrizar junto a una gasolinera de la localidad, se mostraban aliviados pero con síntomas de hipotermia.

«Estábamos en la casa cuando empezó a entrar el agua. Eran más o menos las siete de la mañana, y decidimos irnos de allí pero ya era tarde», relataba Fina en el interior de un vehículo de Protección Civil mientras intentaba coger temperatura. «La única opción que vimos viable mi marido y yo fue subirnos a la parte de arriba del coche, porque él, además, no sabe nadar. Hemos empezado a llamar por teléfono, y nuestros familiares, preocupados, se han acercado todo lo posible y han llamado a la Guardia Civil», explicaba esta cartameña, aún con temblores por el frío. «Hemos estado horas en el techo de nuestro vehículo, pero finalmente ha salido todo bien; ahora nos iremos a casa, nos daremos una buena ducha y a descansar», concluía Fina su relato.

Una de las historias con final más feliz de la jornada no la protagonizaron vecinos de ninguna localidad, sino 27 galgos y otros cinco perros más que se quedaron atrapados a causa de las inundaciones en la barriada de Doña Ana. Gill, una de las responsables del refugio ‘Galgos en familia’, donde estaban los canes, cuenta que en el momento en el que empezó a entrar el agua, decidieron subir los perros a un tejado. «Sin embargo, lo complicado era sacarlos de allí, porque el agua llegaba casi al cuello de las personas, por lo que los perros no podían salir de allí por su propio pie». Tras pedir ayuda a los vecinos de la zona, así como a los voluntarios y amigos del refugio, unas 35 personas acudieron al lugar con varias canoas y balsas hinchables para poder sacar a los perros del edificio. Prácticamente de uno en uno, los galgos fueron trasladados hasta la carretera, y aunque estaban en buen estado, sí que se observaba que estaban un poco nerviosos.

La responsable del refugio hizo un llamamiento ciudadano para que acogieran a los perros, y en unos pocos minutos todos ellos encontraron un hogar temporal hasta que el refugio pueda ser arreglado y los puedan recibir de nuevo. Unos hechos muy llamativos que tuvieron final feliz gracias a la colaboración y sensibilidad de los vecinos.

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