Diario Sur

«No abrir el festival al cine iberoamericano sería una miopía»

«No abrir el festival al cine iberoamericano sería una miopía»
/ Paula Hérvele
  • El director del certamen, Juan Antonio Vigar, defiende la nueva sección oficial con cine latino y reivindica el certamen como descubridor de talentos. La vigésima edición arranca el próximo viernes

Todavía se nota calma en los aledaños del Teatro Cervantes. Han descargado apenas unos módulos que servirán de oficinas al certamen. La fachada ya luce el cartel de Javi Calleja con ese 20 que anuncia que no estamos ante una edición más. Muchos ojos están puestos en el renovado Festival de Málaga que este año estrena apellidos: Cine en Español. Su director, Juan Antonio Vigar, ha pilotado este salto internacional del certamen y defiende que, de seguir exclusivamente con cine nacional, habría sido un «error». La conversación también se detiene en el esperado regreso al certamen de la Junta de Andalucía y en la defensa del cineasta Fernando Trueba tras ser víctima de un boicot por presunta antiespañolidad. Y para los que se refieren de manera peyorativa al certamen por su destacada presencia de óperas primas, Vigar reivindica que más que una debilidad es una virtud.

–En la presentación en Madrid de hace unos días fue unánime el apoyo de los profesionales al cambio hacia el cine latinoamericano. ¿Tanto consenso es sospechoso?

–Hay que quitarse prejuicios. El cine español es lo suficiente maduro y adulto para decir lo que piensa. Además, de un tiempo a esta parte, casi todas las películas son coproducciones con Hispanoamérica. Por ejemplo, la cinta española inaugural, ‘El Bar’, también tiene capital argentino. Las fronteras son tan difusas que el concepto de lo español es transnacional. Los productores y el sector lo han entendido así y entre todos hemos llegado al convencimiento de que es una necesidad urgente.

–¿El cine español se le ha quedado pequeño al festival?

–No se nos queda pequeño. Nuestra singularidad sigue estando ahí. Apoyamos al cine español, lo que pasa ahora es que el español es un espacio de confluencia cultural que incluye la producción sea donde sea. Y además está el idioma que es un activo tan tremendo como sus 560 millones de hispanohablantes. No abrirnos al cine iberoamericano sería un tremendo error y una miopía que no nos podemos permitir.

–¿La internacionalización era obligada para el futuro del certamen?

–Digamos que es una mezcla de necesidad y, por otra parte, la evolución de un festival que ha crecido con fortaleza. Somos un escaparate deseado para los productores latinoamericanos como puerta de entrada a España y Europa. Somos un festival que adquiere un músculo tremendo en el área industrial con el mercado de cine español ‘Spanish Screenings’. Un festival que se posiciona en 20 años como lo ha hecho Málaga, con una proyección pública y mediática de tanto calibre, con una penetración en un ámbito geográfico enorme y con un área industrial tan importante lo lógico eran avanzar al ámbito internacional en nuestro territorio de referencia que es el iberoamericano.

–¿Esta es una vigésima edición o por el cambio tiene sabor a primera?

–Quien renuncia a lo que fue, está renunciando a lo que hoy es. Como festival nacimos en 1998 como una apuesta importante por el cine español y esa singularidad nos ha servido para forjar una personalidad y situarnos. Pero cuando uno crece es necesario reformularse para fortalecerse. Desde la memoria de lo que somos, vamos a convertir el 20 en una edición celebrativa de lo que somos y lo que queremos ser.

Una actividad "útil"

–¿Por qué es tan importante para el festival el mercado ‘Spanish Screenings’?

–Todos los grandes festivales del mundo tienen un mercado que reúne a compradores internacionales para distribuir cine. Es un evento que no trasciende al público, pero para la industria del cine español es muy importante y, sobre todo, útil. Nosotros lo tuvimos y lo perdimos. Y recuperarlo lo considero esencial para la viabilidad y futuro de este festival.

–¿Qué están preparando para la inauguración del XX aniversario?

–Será una gala para recuperar lo que fuimos a través de una serie de premiados que han obtenido la Biznaga. Y también queremos hablar de futuro con una acción previa a la gala con actores jóvenes. Además en la ceremonia tendremos música y danza.

–Dígame algún nombre.

–Me lo han prohibido... pero te adelanto la presencia sobre el escenario de una bailarina y coreógrafa con el talento de Luz Arcas.

–¿Asistirá el Ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo?

–Ha confirmado su presencia. Me ha expresado que considera el festival fundamental para el cine español.

–¿Va a aprovechar para pedirle al ministro que su departamento iguale la aportación de la Junta de Andalucía, que este año es de 150.000 €?

–El Festival de Málaga es estratégico y toda la ayuda que nos puedan prestar será poca. Me dicen que los presupuestos no les permiten avanzar más en su contribución económica –actualmente es de 100.000 euros anuales–. Seguiremos reivindicando que el apoyo económico crezca, aunque reconozco la gran colaboración mutua que va más allá de lo financiero.

–El año pasado me dijo que el vaso de la Junta no estaba medio lleno ni medio vacío, sino por llenar. ¿Cómo lo ve ahora?

–Afortunadamente se ha llenado. Estamos muy contentos de que la Junta apoye a un festival que, sin por algo se ha significado, es por su apoyo al cine andaluz. Es una normalización de una situación que hasta ahora no se terminaba de entender.

–¿Esta asignación debería ser anual?

–Deseo que tenga continuidad en el futuro, pero esa decisión depende de la Junta de Andalucía.

–El Festival tendrá este año 3,3 millones de presupuesto. ¿Se han pasado ya las nubes negras?

–Estamos en mejores condiciones que hace unos años. Pero no podemos pedir más al Ayuntamiento de Málaga. Hay que equilibrar la aportación municipal con el capital privado y de otras instituciones. No me quejo de presupuesto, porque se ajusta al objetivo.

–Mariano Rajoy ha contestado al cineasta Daniel Sánchez Arévalo que va a ver cine español. ¿No estaría mal que el presidente asistiera a los Goya o al Festival de Málaga?

–Sería maravilloso. Tenemos veinte años y soñamos con tener muchas décadas más y, para eso, los apoyos, cuanto más decididos y más pronto, mucho mejor. Estaría encantado de que Rajoy viniera a disfrutar del cine español, del festival y de Málaga.

–Va a estar aquí el domingo 19, invítelo.

–La invitación siempre está cursada.

Dos años más

–Es la edición con más presencia de películas del patrocinador Atresmedia en la sección oficial. Este año concluye el acuerdo de esponsorización. ¿Se va a ampliar?

–Vamos a renovar por dos años más. El certamen cumple 20 años y la relación con Atresmedia, 18. Son unos extraordinarios compañeros de viaje que fueron los primeros en creer en el festival.

–Álex de la Iglesia inaugura el Festival de Málaga. ¿Su participación era una cuenta pendiente?

–La presencia de Álex para nosotros es una inmensa alegría, porque narra como Dios y sus películas son de una calidad extraordinaria. Ha llegado en esta vigésima edición y es un momento estupendo. Siempre trabajamos por traer lo mejor de la producción.

–La sección oficial vuelve a tener directores debutantes y, además, el cine latino tiene una autoría poco conocida en España. ¿El papel del festival seguirá siendo el de descubridor de talentos?

–Y no vamos a renunciar a eso. A veces se habla de forma peyorativa de la presencia de directores noveles en Málaga y no lo comparto. Somos una imagen fija del cine español, que tiene directores consagrados y un talento infinito de jóvenes. Este año, la sección oficial es un 40% de plataforma del nuevo cine y 60% del resto. Un equilibrio muy razonable.

–El cine español vive últimamente una gripe de boicots. Ustedes reivindican este año a uno de las víctimas, Fernando Trueba.

–Se le ha maltratado injustamente. Yo estaba en San Sebastián cuando aquel discurso del director… –hace un pausa para sacar el móvil y enseñar una foto del acto– y lo que dijo fue fruto de su humor fino y crítico. Los que estábamos allí nos divertimos y entendimos que era un juego inteligente. Lo que ha sucedido después es más fruto de la desinformación que de lo que allí sucedió. Con la elección de ‘Belle Epoque’ como Película de Oro buscamos un doble objetivo: reivindicar un filme que ganó el Oscar hace 25 años y darle apoyo a Trueba.

–Esa acusación de antiespañol ha vuelto a ocurrir hace unos días con ‘El guardián invisible’. ¿Teme que los boicots se conviertan en moda?

–La conveniencia de lo que se dice la evalúa cada uno a la hora de hacer sus declaraciones. En un festival que apuesta por la universalidad de lo iberoamericano, entiendo que lo más razonable es que nos encontremos en un espacio común. Los planteamientos radicales no son defendibles.

–¿Se apunta al pacto por el Cine que propuso la Academia en los Goya?

–Me parece una idea muy acertada. Y que no sea de declaración de intenciones, sino que desarrolle medidas fiscales que apoyen al cine, que regule las diferentes ventanas de exhibición y genere ayudas a la producción. Si se hace desde la preservación de la cultura como un bien de todos, será una ayuda al país.

–Ya ha cumplido más de un año compatibilizando su cargo como director del festival con la responsabilidad de gestionar el teatro Cervantes. ¿Sigue con fuerzas?

–Acepté ambas responsabilidades porque entendí que era posible, repartiendo responsabilidades. Mi equipo me intenta liberar de lo pequeño, aunque es un trabajo arduo. De muchas horas, pero lo disfruto. Y mi familia me permite robarle tiempo y llevar estas dos actividades que, la verdad, me ilusionan mucho.

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