EXCELENTE REPRESENTACIÓN DE 'TURANDOT'

Una escena de la obra. :: Álvaro Cabrera
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Una escena de la obra. :: Álvaro Cabrera

MANUEL DEL CAMPO

La última y por supuesto la más madura ópera compuesta por el italiano Giacomo Puccini (1858-1924) es 'Turandot' programada en la 29 temporada Lírica del Teatro Cervantes, producción musical de este primer coliseo malagueño y escénica del Teatro de la Maestranza de Sevilla. Lleno completo en la sala y expectación anteayer viernes 3 de noviembre para ver y oír a esta 'Turandot' así como por contemplar el 'regreso' del famoso telón de boca de Bernardo Ferrándiz, nuevamente restaurado.

Sabido es que el pucciniano 'Turandot' encierra la fusión de cuatro distintos elementos con los que se justifica su grandeza. Lo exótico, lo lírico-sentimental, lo heroico-grandioso y lo cómico-grotesco, a través de los personajes y el ambiente. El argumento, interesante y teatral en el mejor de los sentidos, ofrece oportunidades para el compositor que no olvida su invención melódica, armónicamente corre parejas con su tiempo sin perder la claridad, incluso con un 'cauteloso' politonalismo. Se distingue 'Turandot' de las demás óperas de Puccini por el tema, como se ha escrito: «Una inusitada mezcla de tragedia con comedia grotesca y la fantasía de un cuento de hadas». Si la orquesta tiene muy activo papel al describir la atmósfera en los momentos dramáticas y psicológicos de la acción, otro de los mejores rasgos de la ópera es el tratamiento que hace Puccini del coro y de los tres principales protagonistas, la altiva y cruel Princesa Turandot, la dulce esclava Liú y Calaf, el Príncipe Desconocido, que se concibe dentro de una vena heroica, junto a las tres Máscaras, Ping, Pang y Pong, especie de minicoro, que canta en grupo.

Es fundamental para poner en escena 'Turandot' y lograr el éxito, contar con coro y orquesta de primerísimo nivel -sin minimizar cantantes, figurantes, vestuario, escenografía, etc.,- y la competencia de los directores musical y de escena. Si decimos que de todo ello hubo, ahora lo detallamos, se justifica la excelente versión de la ópera de Puccini anteanoche. El público, prendado del desarrollo de la obra, siguió intensamente la interpretación guardando sus aplausos, muchos y largos, para el término de cuadros y actos así como muy en especial al final.

La soprano Ruth Rosique tradujo con su mejor estilo y voz el papel de Liú tanto en el 'Signore ascolta' con delicadeza, como el emocionante 'Tu che di gel sei cinta'. El tenor Eduardo Sandoval como Calaf, expresivo y conmovedor en el mejor 'Non piangere Liú'; y más preocupado nos pareció en el 'Nessum dorma', superándose en el dúo final con Turandot. Ésta, la soprano Othalie Graham, posee agudos potentes, que no regatea en ningún momento. Compenetrados y muy sueltos, Antonio Torres, Emilio Sánchez y Luis Pacetti (Ping, Pang y Pong respectivamente) así como en otros personajes Felipe Bou, Juan Manuel Corado y Cipriano Campos, segundas partes, figurantes,etc.

Enormemente seguro y brillante, muy conjuntado y ágil, el magnífico Coro de Ópera de Málaga que dirige Salvador Vázquez en inolvidable actuación como ajustada la juvenil y malagueña Escolanía Santa María de la Victoria instruída por Narciso Pérez del Campo. La Orquesta Filarmónica de Málaga sonó con calidad y brillantez conducida con su habitual maestría, siempre atento a los matices que exige la partitura y a la mejor concertación, por Arturo Díez Boscovich, como el trabajo minucioso moviendo la escena de Emilio López. Adecuados, escenografía y vestuario.

Al caer el telón tras el tercer acto, entusiasmo general en la sala, que despidió a todos cuantos habían intervenido en este 'Turandot' con grandes ovaciones y puestos en pie.

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