Diario Sur

Anatomía de un cuadro fascinante

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/ Vídeo: Pedro J. Quero

  • La catedrática de la Universidad de Málaga Rosario Camacho disecciona ‘El milagro de Santa Casilda’ de José Nogales

  • La especialista repasa en una conferencia la azarosa vida de un lienzo que representa una de las piezas emblemáticas del Museo de Málaga

La tela tenía hasta 36 parches. De papel de embalar, de gasa, de periódico, de restos de camisa a los que no habían quitado ni los ojales... «No tenía bastidor y colgaba de un listón horizontal que le había sido añadido para poder colgarlo en el muro, con el que estaba directamente en contacto transmitiéndole humedades y microbios», la escena la ofrecía ayer la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Málaga (UMA) Rosario Camacho en la ilustrativa conferencia que ofreció sobre ese lienzo maltratado, de vida azarosa y pasado, como su presente, brillante: ‘El milagro de Santa Casilda’ (1892) de José Nogales Sevilla.

El cuadro es una de las piezas emblemáticas de la colección del Museo de Málaga y con él tocó cima creativa José Nogales. La pieza obtuvo el Premio de Primera Clase en la Exposición Internacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1892. «Nunca se volverá a pintar un ramo de flores como se ha pintado este», dicen que dijo uno de los miembros del jurado en alusión al motivo central de la obra, glosado ayer por Camacho: «‘El milagro de Santa Casilda’ representa un episodio de la vida de la princesa Casilda, hija del rey de Toledo Al-Mamún, cuya bondad y misericordia la llevaba a arriesgarse socorriendo a los cautivos en las mazmorras de su padre; un día fue sorprendida por éste (azuzado por los cortesanos) cuando llevaba pan recogido en el hondón de su falda, y ella le dijo que llevaba flores, al abrir la falda para mostrárselas fueron rosas las que aparecieron ante todos». Al fin y al cabo, estamos ante la hija de un rey musulmán elevada a los altares por la Iglesia católica.

Rosario Camacho.

Rosario Camacho.

La luminosidad de esas flores y la intensidad cromática de los ropajes del rey fueron algunos de los brillos que debieron recuperar los especialistas del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico que han sometido el lienzo a un profundo proceso de rehabilitación. ‘El milagro de Santa Casilda’ (450 x305 centímetros) llegó a la colección del Museo de Málaga en 1995, cuando los fondos de la institución provincial iban camino del almacén. La Junta de Andalucía invirtió 24 millones de pesetas de las de entonces en la compra conjunta de este lienzo y la tela ‘El juicio de Paris’ de Enrique Simonet. Pero ese es (casi) el final de esta historia.

Informe aterrador

Camacho recordó ayer que tras su triunfo en la Exposición Internacional, el cuadro lo compró el empresario y aristócrata asturiano Martín González del Valle, que lo depositó en el convento de las Salesas de Oviedo.

La residencia religiosa fue pasto de las llamas en 1934, pero el cuadro se salvó. Otro milagro en la vida del cuadro que, sin embargo, duraría poco. «En 1941 la comunidad de las Salesas enajenó el cuadro, que fue comprado por el Anticuario Esperanza y allí estaba cuando lo compró la Junta», argumentaba ayer Camacho durante su charla en la Sociedad Económica de Amigos del País. Y cómo estaba el cuadro... «El informe que los restauradores del lienzo hacen del mismo era aterrador», explicaba ayer la especialista.

Y en ‘El milagro de Santa Casilda’ Camacho aprecia particulares influencias velazqueñas. Sobre todo, de ‘Las Meninas’, que Nogales estudió con ahínco en sus visitas al Museo del Prado. Ahí está la composición piramidal, la puerta abierta para ampliar la perspectiva, el juego de luces para dirigir la mirada, el fondo que parece neutro pero que brinda una historia. O muchas... Como en los cuadros que siempre tienen algo nuevo que ofrecer.