Masiva invasión de gallinas en el parque de la Paloma en Benalmádena

Masiva invasión de gallinas en el parque de la Paloma en Benalmádena

Cientos de aves ocupan los tramos de paseo y se cuelan en las urbanizaciones colindantes. El Ayuntamiento hace un llamamiento a quienes quieran llevarse a estos animales

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Es uno de los mayores pulmones verdes de la Costa del Sol, pero el parque de La Paloma, en Benalmádena, ha sido invadido en los últimos años por cientos de gallos y gallinas. La estampa, inicialmente divertida, ha derivado en una serie de problemas para los visitantes, que apenas pueden pasear por los tramos donde se concentran estos animales, y para las urbanizaciones colindantes, donde suelen colarse. Aunque desde el Ayuntamiento aseguran que el núcleo zoológico del parque «nunca ha llegado a estar descontrolado», lo cierto es que la superpoblación de estas aves ha provocado numerosas quejas y dispara el riesgo de infecciones y enfermedades.

El Consistorio cifra en unos 400 ejemplares el número de gallinas y gallos asentados en el parque, aunque la falta de un registro oficial hace imposible establecerlo con exactitud. Este periódico ha intentado sin éxito recabar información por parte del servicio veterinario de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), la empresa adjudicataria del mantenimiento de los parques y jardines municipales de Benalmádena, que ha declinado hacer declaraciones «por política de empresa». Desde el Gobierno local reconocen que la presencia masiva de estos animales «resulta molesta» para los bloques cercanos, que a menudo acaban convertidos en refugios aviares, aunque alegan que «tratamos de atender estos avisos con la mayor agilidad posible».

Traslado a granja-escuelas y llamamiento para quien quiera una gallina

El Ayuntamiento achaca el crecimiento del número de gallinas y gallos en su parque más visitado al abandono por parte de sus dueños: «Sueltan los ejemplares aquí cuando quieren librarse de ellos». Ante esta situación, el Ejecutivo presidido por Víctor Navas (PSOE) ha comenzado a trasladar animales a granja-escuelas de toda la provincia y hace un llamamiento «para cualquiera que necesite uno». Entre las medidas adoptadas para controlar esta plumífera población destaca la puesta en marcha de un proceso de anillado que aún no ha concluido: «Nos permitirá saber cuáles de estos animales pertenecen al parque y cuáles llegan por abandono u otros motivos».

El ciclo de vida de gallos y gallinas consta de varias partes. El nacimiento tiene lugar con la salida del cascarón, aproximadamente tres semanas después de la puesta del huevo. Los pollitos comienzan a tener plumas entre dos y cuatro semanas más tarde y no completan su plumaje como adultos hasta las ocho semanas. Con cinco meses llegan a su madurez sexual, anunciada con el famoso cacareo que en La Paloma sirve como improvisado hilo musical. La estación predilecta para su reproducción es la primavera, por lo que la mayoría de pollitos suele nacer en verano.

Pese a su aspecto inofensivo, la presencia incontrolada de estas aves puede suponer un foco transmisor de enfermedades. Las gallinas son altamente susceptibles a parásitos como los piojos, las garrapatas o las pulgas y contraen enfermedades como la gripe aviar, la candidiasis o la salmonelosis.

Los recortes superiores a un millón de euros aplicados a la partida presupuestaria destinada al mantenimiento de parques y jardines han provocado un aspecto generalizado de dejadez en algunas zonas verdes de Benalmádena. Estos ajustes provocaron que FCC destinase a trabajadores de este municipio a otras localidades y suprimiese actuaciones en colegios públicos, zonas para perros ('pipicanes') y cementerios, además de reducir la frecuencia de mantenimiento en labores de podas, recebados, aireaciones y limpieza de los parques y jardines. Las tensiones entre la plantilla, la empresa y la coalición de gobierno formada por el PSOE, Costa del Sol Sí Puede, Izquierda Unida, Alternativa por Benalmádena y tres concejales no adscritos se redujeron a comienzos de año tras un incremento de 360.000 euros en la partida destinada a zonas verdes públicas.

La amplitud de sus instalaciones, con más de 200.000 metros cuadrados, su riqueza botánica y la abundante presencia de animales sueltos, desde conejos hasta patos o gallinas, convierten La Paloma en una de las zonas verdes más atractivas de la Costa del Sol, hasta el punto de que en 2014 fue elegido como uno de los veinticinco mejores parques de Europa por los usuarios de la página web TripAdvisor. Paradójicamente, son esas mismas peculiaridades las que complican su mantenimiento, que requiere un laborioso trabajo diario. Vecinos y oposición, sin embargo, han denunciado en varias ocasiones «la tardanza» en la limpieza del lago cuando se ensucia y en la retirada de animales muertos y de hojas y ramas caídas, una situación a la que se suma la superpoblación aviar que tanto honor hace a su nombre.

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