El legado de Domingo Expósito

La familia de Domingo Expósito recuerda al fallecido. /SUR
La familia de Domingo Expósito recuerda al fallecido. / SUR

La familia del fuengiroleño tiroteado en Argentina lucha para hacerse con la custodia de su hija

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Domingo Expósito estaba a punto de cumplir su sueño. El fuengiroleño tuvo que vivir tres años en Argentina, país al que la madre de su hija, Nadia Kessen, se había llevado a la pequeña sin su permiso. Sin embargo, cuando la justicia le dio la razón y estaba listo para volver con ella a Málaga, un encapuchado lo mató a tiros en la puerta de su casa. Ahora, es la familia de Domingo la que lucha para que ese sueño se cumpla y que África, como se llama la niña, regrese a casa junto a ellos.

Su familia sigue el ejemplo que dio Domingo, quien pese a vivir un auténtico «infierno» al verse separado de su hija, peleó sin descanso en los tribunales. «Como decía mi hijo, hasta que me quede un hilo de aliento lucharé para que África regrese a Fuengirola con nosotros». La que habla es Josefa Moreno, la madre del fuengiroleño.

Los jueces ya le habían dado la razón a Domingo tanto en España como en Argentina, explica Manuel Huertas, que es el abogado que representa a la familia: «Obtuvo la custodia de su hija y estaba a punto de volver a Málaga cuando acabaron con su vida».

El juicio por el crimen ya se celebró en Argentina. En octubre de 2016, Nadia Kessen fue condenada a siete años de prisión como partícipe secundaria del homicidio. «Después de meses peleando», señala Huertas, lograron que ingresara en prisión, ya que se encontraba bajo arresto domiciliario. Pero ha sido por poco tiempo, porque la Tribunal Superior de Justicia de Chubut (Argentina) ha revocado la condena y ha absuelto a Kessen, dejándola en libertad con efecto inmediato. El abogado de la familia de Expósito trabaja ya en el recurso contra esta sentencia.

Ambiente familiar

«Hasta ahora, la pequeña está viviendo con la abuela materna», apunta el letrado. «Obviamente –añade– no consideramos que ese sea el mejor ambiente para que se críe África. Además, no podemos olvidar que la niña es española, nacida aquí en Málaga, donde creció hasta que su madre la secuestró y se la llevó a Argentina sin el permiso de su padre». Huertas insiste en que lo único que espera la familia de Expósito es «que se retome la legalidad de la menor». Para ello, han acudido a la justicia, tanto en España como en Argentina, reclamando en los tribunales que la custodia de África, que cumplirá diez años a finales de este mes, sea otorgada a los abuelos paternos. Y la fecha para el primero de los juicios ya está fijada. Será a las 11.20 horas del próximo día 10 de julio en el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Fuengirola.

La pequeña ya tiene una habitación preparada en la casa de sus abuelos paternos

El próximo mes de julio se celebrará la vista en España, donde el juez deberá tomar una decisión sobre quién es el responsable de la menor

Será tras esta vista cuando el juez tenga que tomar una decisión sobre la custodia de la pequeña. Josefa, a sus 71 años, espera que se la otorguen y que África «por fin pueda volver a casa» y ocupar el dormitorio que ya tienen preparado para ella: «Tiene su cama nido por si viene alguna nieta a pasar unos días con ella, su escritorio, sus juguetes y, cuando se acerque la fecha, compraremos una televisión para ella».

La familia de Domingo tiene depositada su esperanza en la justicia para que le conceda la custodia de la pequeña a los abuelos paternos. «Somos una familia humilde, pero honrada y cariñosa. No va a estar en ningún sitio mejor que aquí», asevera Josefa.

Encuentro en Argentina

Recuerda la última vez que pudo ver a su nieta: «Fue cuando fuimos a Argentina para el juicio por la muerte de mi hijo, entonces solo nos dejaron estar con ella un rato en los juzgados. No pudimos ni dar un paseo con ella por la calle o llevarla a comer algo».

Retiene en su memoria cada una de las fechas en la que ha coincidido con África. Emocionada, asegura que «el momento más maravilloso» fue cuando se encontraron con la pequeña. «Nos recibió con mucho cariño. Al vernos llegar me dijo 'abuela cuánto os he echado de menos'», indica.

Aunque mucho más callado, de su lado nunca se separa Domingo, su marido y padre del fuengiroleño tiroteado en Argentina. Ellos pelean en los tribunales, al igual que hizo su hijo, para hacerse con la custodia de África. Pero no lo hacen solos. Toda la familia les acompaña en esta lucha.

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