Así fue la investigación que esclareció el crimen de Domingo Expósito

Domingo Expósito, junto a la pequeña. /SUR
Domingo Expósito, junto a la pequeña. / SUR

El testimonio de la pareja del malagueño fue clave para la investigación

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El 25 de junio de 2014, Domingo Expósito fue tiroteado hasta la muerte en Argentina, solo unos días antes de que regresara a España con su hija África, a la que su madre –Nadia Kessen– se había llevado sin su permiso al país sudamericano. Murió en la puerta de su casa, a la que llegaba acompañado por su pareja Carolina Gayá. Precisamente, el testimonio de esta mujer se convirtió en la piedra angular de una investigación que llevó a detener a Kessen, a su novio Sergio Solís y a otras cinco personas por colaborar o encubrir el crimen.

La declaración de Gayá fue esencial para las pesquisas, ya que ella pudo ver al asesino encapuchado y describirlo como un hombre corpulento de metro ochenta. Sin embargo, de vital importancia para la investigación fue el hecho de que viera como huyó en un Volkswagen Golf de tres puertas, del que facilitó hasta la matrícula. «Ese mismo coche estaba aparcado días antes en la puerta de la casa de la mamá de África», indicó a la policía.

Fue el hilo del que la policía comenzó a tirar. Tras ser localizado el vehículo en un barrio marginal, un nuevo nombre aparecía en la investigación, ya que fue hallada una huella de este individuo, tras lo que se produjo un registro en su casa, así como en la de Kessen, Solís y un íntimo amigo de este último. Además, los policías incautaron los teléfonos móviles y tabletas que usaban.

A partir de ese momento, todo empezó a encajar. Por ejemplo, el análisis de los dispositivos reveló que, el mismo día que los tribunales ordenaron que la niña volviese a Fuengirola con su padre, Kessen supuestamente tecleó en Google: «Ácido que disuelve carne y hueso». En una conversación con una amiga en Whatsapp dijo: «Yo sé de un sicario...». Pero el mensaje que llevó a los investigadores hasta el que consideran autor del crimen lo recibió el amigo de Solís cuando apareció el coche. Decía: «Ojalá que no saquen nuestras huellas».

Tras su detención, Kessen fue condenada inicialmente a siete años de prisión como partícipe secundaria del homicidio. Sin embargo, la Justicia argentina acaba de revocar la sentencia respecto a Kessen, que ha sido absuelta, mientras que ha confirmado la pena de 17 años de cárcel para Solís.

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