Parma, ciudad simbólica repleta de arte

Vista de la Plaza Garibaldi de Parma. /Alessandro Garofalo (Reuters)
Vista de la Plaza Garibaldi de Parma. / Alessandro Garofalo (Reuters)

Considerada una de las regiones más bellas e históricas de Italia, es conocida en todo el mundo por su queso y su jamón

ÁLVARO ROMERO

La preciosa ciudad italiana de Parma se sitúa al norte del país y ostenta el título de capital de la provincia homónima, tierra perteneciente a la región de Emilia-Romaña. Su posición geográfica, su historia y su tradición gastronómica han hecho de esta zona un importante símbolo de Italia. Entre el bello entorno que rodea la urbe, repleto de montañas, colinas y espesos bosques, aparecen pueblos singulares y aldeas llenas de encanto donde se trabajan artesanalmente productos de calidad suprema que pasean con orgullo el nombre de la ciudad por todo el mundo. Los ejemplos más claros son el queso Parmigiano Reggiano o por el prosciutto di Parma, su delicioso jamón.

La ciudad de Parma es naturaleza, historia y arte. Siglos atrás fue capital y ciudad de referencia del ducado de Parma y Piacenza, alcanzando su máximo esplendor en una época llena de progreso y riqueza para la región (entre 1.545 y 1.860). Anteriormente pasaron por allí etruscos, celtas y romanos, entre otros pueblos.

Urbe con encanto

El centro histórico de Parma es tan bonito como pequeño, las distancias son cortas y las calles muestran una ciudad tranquila, sin demasiado ajetreo, cuyo mayor placer es descubrirla a pie. El casco antiguo de Parma se desarrolla en torno al centro religioso de la ciudad, la Plaza del Duomo, zona donde se ubican la Catedral, el Baptisterio y el Palacio Episcopal.

El Duomo o Catedral de Parma, domina la plaza con sus bellas formas, afianzándose como uno de los más representativos ejemplos del románico. Su imponente campanario del siglo XIII parece rozar el cielo y atrae las miradas de turistas y curiosos. En el interior se guardan y cuidan con mimo importantes obras entre las cuales destaca la cúpula, decorada con frescos de Correggio.

El Baptisterio se localiza en uno de los laterales del rectángulo que dibuja la plaza, un edifico octogonal construido con bloques de mármol rosado que junto al Palacio Episcopal levantado en el siglo XI, forman un impactante rincón medieval, ayudado siempre por el suelo empedrado que parece situar al visitante siglos atrás. 

A espaldas de la Catedral se levanta una de las iglesias más fascinantes de Parma, San Giovanni Evangelista, de la cual destacan sus frescos, pinturas de un valor incalculable. Los palacios copan los edificios civiles más importantes de la ciudad, el de Pilotta alberga importantes espacios de la talla de la Galería Nacional, el Museo Arqueológico Nacional, el Teatro Farnese o la Biblioteca. Mientras el Palacio Ducal ofrece unos impresionantes jardines.

Descubriendo el entorno

Fuera del núcleo urbano espera un entorno único y hermoso, toda la provincia de Parma se encuentra repleta de castillos y fortalezas que, desde las faldas de los Apeninos, se distribuyen hasta el cauce del río Po, frontera entre provincias. Varios de los ejemplos medievales de la zona destacan por su gran belleza, el buen estado de conservación y su alto grado de integración con el entorno.

Algunos de los ejemplos más importantes, reconocidos en toda Italia son: la Fortaleza de Bardi, los castillos de Compiano, Torrechiara y de Felino o la famosa mansión Reggia di Colorno, un Impresionante palacio rodeado por fascinantes paisajes donde el río Po toma la iniciativa convirtiéndose en pieza fundamental de la imagen.

 

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